jueves, 14 de octubre de 2021

Orange Tulip Conspiracy - homónimo (2008)

 Mira tú que están de cuea. Si son Vivaldis, vieron mi post de despedida del 2019 (AVE ATQUE VALE, muy triste) y habrán leído la lista de recomendaciones que dejé. Pirers me la pidió como playlist de Spotify, pero me excusé diciendo que soy malo pa las playlists cuando en verdad me dio paja. Tengo playlist hasta para hacer ejercicios y ya ni hago. Sorry viejo. La cosa es que en esta lista tiré una montonera de bandas de diversos estilos y también uno que otro disco, sin importar la banda detrás. Una de estas tiene relación con un favorito de la casa cuya discografía nunca terminé de subir completa (tranquis, se viene... aunque ya deben tenerlas desde hace 10 años, cuando empecé [diez años, weón, como pasa el tiempo con la pandemia culia...]): estoy hablando de los mutantes virtuosos de Estradasphere. O sea, si, hablo de ellos como la banda, pero en verdad el disco que traigo fue un lanzamiento único de una banda derivada de Estradasphere, dirigida por Jason Schimmel (Estradasphere y Secret Chiefs 3) con los varios otros músicos, pero un enfoque diferente. Este proyecto se llamó Orange Tulip Conspiracy y nos cegó en un destello áureo con un solo disco. ¿Cuantas veces he dicho que fue un album único? Tengo que empezar a revisar lo que escribo.


 

Orange Tulip Conspiracy es netamente instrumental. Ahí está la diferencia primordial con Estradasphere. Mientras que la superbanda buscaba una fusión monstruosa de estilos en cada tema, aplicándolo en cada instrumento, sumando la voz, OTC aspira a crear la banda sonora de una película invisible. No es algo que no se haya hecho antes: ya lo vimos con los mismos SC3, posteados aquí también, en su saludo a Goblin titulado Le Mani Destre Recise Degli Ultimi Uomini. Pero mientras SC3 mantenía una coherencia estilística acorde al giallo inexistente al que le hacía la música, OTC pega, suelda y crea esculturas sonoras con distintos ambientes en lo que busca ser una película sin un guión aparente. Por otra parte, OTC es practicamente una orquesta: 21 músicos de los buenos, la creme de la creme de la escena jazzística progresiva, amigos de Estradasphere, unidos por el lulz. De hecho, cada cierto tiempo los cabros de Estradasphere se reunen y sacan algún proyecto nuevo. Más o menos por el 2012, quizás un poco después, se cambiaron el nombre y se llamaron Atomic Ape, después Red Fiction. Por su parte, Tim Smolens, también de los Estradas, tiene High Castle Teleorkestra con Timba Harris y Bär McKinnon (sip, el mismo que tocaba el sax en Mr. Bungle). No, si hablamos de proyectos estos cabros tienen siempre como entretenerse. Y digo entretención, porque en verdad dudo que ganen las carretilladas de plata que sacaría Patton con sus bandas. Y ustedes cachan que no lo digo como poniéndolo en contraposición envidiosa: acá se ama a Patton. Acá se IMITABA a Patton hasta la horrible faringitis del 2011 chupaloentonces.

Retomando a la Conspiración del Tulipán Naranja... ¿qué se espera encontrar adentro? Pues ya la pequeña pista visible desde el espacio de la presencia de los Estradasphere (¿cuántas veces he dicho Estradasphere? Insistiré con mi revisión, pero no me pescaré) lo dice todo. Puta, mínimo tres géneros musicales por tema. El álbum abre con The Bourbon Theater, una pieza de jazz medio bebop, muy a la Django Reinhart, con su buena dotación de vientos y guitarra, digna de abrir una película de los años 20, muy ágil y entretenida. Cada instrumento tiene su parte, recordándonos que estamos escuchando más una orquesta que una banda convencional de rock o algún símil.

Hay piezas perfectas y hermosas. No digo que la apertura no lo sea, pero weón, Rendezvous... tienen que escucharla. Este mismo tema ya había sido lanzado en el EP de Estradasphere The Pegasus Vault, pero como NO LO HE SUBIDO aquí  lo tienen. Es una composición cargada de misterio y un dejo de nostalgia de cine negro. Las cuerdas crean un áurea oscura, que el saxofón nutre con sensualidad y melancolía, pero de pronto, a medida que las percusiones se enrevesan, llega el toque de marimba, el ritmo se aclara y un aire medio balcánico da cuerpo a la historia sonora, entonces BAM, la bataca ataca y las cuerdas generan suspenso, pero la guitarra jazzera nos trae a tierra y, puta, no seguiría describiéndolo porque las palabras no le hacen justicia. Si me lo venden diciéndome que es una película sonora y lo escucho completo sí, percibiría más un toque de collage que una cohesión, pero Rendezvous por si sola ya es una historia. Lo mismo la grandilocuente y orquestal The Dinasty, la pesada Nembutals y, la oriental y mística Fall Creek. Son todas un collage de escenas, como una película de antología. Y cada una engaña, empieza de una manera y continua diferente, tiene vida propia, un principio, un cuerpo mutante y un final engañoso. Pero si hablamos de "espera, ¿estoy escuchando el mismo tema o pasaron 3 en 50 segundos?" sería imposible no mencionar la bellísima Golden Days of the Sun. Abre jazz, continua un funk ácido preciosísimo, con un saxofón reverberante, una guitarra metiendo un groove y otra dialogando en aparente soledad con ese saxofón, hasta que viene un cambio de tiempo, de ritmo y de pronto todo cambia alrededor y la guitarra riffea, la batería vuela y el piano a la temas funketes de Taxi Driver deviene en un órgano psicodélico. Las escenas son más difusas, pero el tema sigue ganando cuerpo, crece y muta y pareciera que nunca va a terminar. Debe ser uno de los instrumentales de cuatro minutos más variopintos que he escuchado en, no sé, harto. Y que llevo más de 10 años escuchándolo y la emoción nunca se me va.

Ya, me devolví corriendo para agregar esta parte: mentí. Digo, mentí porque no es 100% instrumental. 99,1% quizás. La última canción, bautizada como Untitled en el disco (me imagino que en el CD será algún bonus track oculto, o simplemente el final si es que lo dejas corriendo un minuto pasado el silencio de Ignis Fatuus) y conocida en vivo como Lasting Impressions, es una balada en clave de honky tonk lento, como la música estereotípica del vaquero que anda a paso de tortuga en su caballo a todo sol, narrada y cantada por un visitante a un bar. Siempre he querido saber la letra de la canción, pero solo he descifrado parte de esta. Ser traductor no te hace un descifrador de letras por defecto. Sería como pedirle a un traductor gringo a español que te diga que mierda canta Alejandro Sanz. Al menos el gringo Schimmel modula.

En todo caso ignoren lo que describí. Sean ustedes los directores de la película. Conviértanla en un solo género (se nota en todo caso la influencia noir, medio Casablanca, medio Halcón Maltés, pero harto Bogart, no sé por qué) o vean que le sacan. Al fin y al cabo, en el mundo sensorial cada uno crea su mundo. Weá de ustedes.

Ah, pero escúchenlo. No lo pongan de fondo, escúchenlo. Y no me alargo más porque no sé qué.

No hay comentarios:

Publicar un comentario