jueves, 20 de abril de 2017

Cardiacs

 Quienes me conocen de cerca saben que estoy compuesto de dos cosas: huesos, mala acumulación adiposa, pésimas matemáticas y Pink Floyd. He escuchado Pink Floyd desde pendejo y por tantos años que todos creen que solo soy Floyd. Que mi repertorio de poleras sea un 70% floydiano contribuye mucho a eso, o si no la gente que no recordaba mi nombre no me hubiese llamado "niño pinfloi". El asunto es que si bien es la banda de mi vida, tengo más de una banda de mis amores, porque el amor debe ser compartido y déjenme ser polígamo y toda la weá. Como se vienen mis vacaciones y tendré razones para dejar botado este sótano telarañado me daré otro lujo, Guru-Guru (buena banda de krautrock Guru-Guru) y subiré las discografías de las bandas que repletan mi corazón de mandril. O eso intentaré.

 En el amorfo, vasto y siempre creciente plano dimensional de la música solemos llegar tarde a varias cosas. Muchos pendejos se lamentarán no haber nacido en los 50 para disfrutar a Los Beatles (de haber nacido en esa década se estarían lamentando por no haber nacido en el siglo anterior para gozar del vals interpretado en vivo), otros lloran porque ya no quedan Ramones que toquen en vivo mientras los Rolling siguen presentándose en estado de momificación. Otros porque acabaron de conocer a Emerson, Lake and Palmer cuando vieron que Emerson y Lake murieron. Por mi parte, siento un profundo dolor en cada una de mis vísceras fue haber conocido a Cardiacs cuatro años después de que su vocalista, Tim Smith, hubiese sufrido un ataque cardíaco y un infarto combinados, en lo que podría ser el peor desplante de ironía universal.
 Aaah, Cardiacs. Tanto en tan poco tiempo, tanto por entregar y tan pocos dispuestos a recibir. Consagrarla como "bandaza, sin más palabras" es poco: ha influenciado en bandas post-80 de tantos géneros que compararlos a los mencionados Beatles y decir que eran más grandes que Jesús (y más under que Zoroastro) son palabras menores. ¿Qué bandas serían? preguntarás chorizamente. "¿Que bandas?" te diré, mirándote a los ojos mientras te saco la billetera sin que te des cuenta y me rio de tu [inserte_estilo_esteticomusical] cred. "¡JÁ! de distintos colores del espectro musical." ¿Te dice algo el nombre Radiohead? Claro, sonaba en un principio... y después... y muy después... muy diferente a como suena Cardiacs, pero lo citan como un incentivo a tomar instrumentos y tocar. Para los más finitos y suavecitos hay Blur, Supergrass y los llorones de Korn, mientras que los más pechopeluo compadrecompadre pero no tan dogmáticos para decir "esta weá no es tru metal" pueden ver a grupos de renombre como los violadores de fronteras Faith No More, Tool, el bacanísimo Steve Wilson y Napalm Death citandolos como influencias. Napalm Death po weón, ¿sabí lo que significa que un grupo inglés liderado por un niño hiperkinético y chillón acompañado de un hato de más niños que no podían concentrarse en un solo tiempo y ritmo y tocaban su música grotesca apiñados haya influenciado en una banda de grindcore? Bueno, en el bajista al menos, pero igual fueron tan bacanes para dedicarles un cover.

Muchas flores y pocos hechos. ¿Que weá son Cardiacs? A riesgo de sonar snob, son difíciles de clasificar... si no te quieres mojar el poto, claro. La crítica especializada creó la etiqueta "pronk" sólo por ellos, para definir a una banda que sonaba como rock progresivo interpretado por un grupo punk o viceversa, y aunque Sarah Smith, ex saxofonista, pone entre sus influencias a bandas símbolos del rock progresivo (Gentle Giant, Van der Graaf Generator y Genesis), Tim Smith asevera que siempre fueron una banda de pop. Rock psicodélico a lo más, pero lo que quería componer y tocar era pop. Concuerdo completamente con él, en esencia son pop, pero visto así elevó el concepto de música popular muy a la conchesumadre. Digamos que suena un poco como Frank Zappa tocando pop, cosa que hizo -un poco- cuando sacó el Sheik Yerbouti parodiando a la música disco, pero tampoco calza perfectamente. En un sentido práctico la etiqueta de "ecléctico" puede ser aplicable en este blog. Esa y mil weás más.

Ahora, antes de seguir, quiero dejar algo bien en claro: esta no es una banda bella como la que he posteado a veces. Dentro del "fandom" es bien sabido que el 99% de las veces generan dos cosas: anticuerpos auditivos que te repelen automáticamente de volver a escucharlos so pena de sentir una imparable ira, asco u odio, o una sensación similar a alcanzar la iluminación, a un desbloqueo de sentidos ocultos. El otro 1% solo siente un larguísimo meh. Lamentablemente, la primera vez que los escuché no iba bien preparado y caí dentro del 1%. Buscaba música de Höyry-Kone pero di con ellos y, aunque escuché como dos temas suyos, seguí con lo mío. Más de tres años después me salieron como sugerencia de Youtube en una maratón avant-garde y les di su oportunidad para nunca arrepentirme. Al menos en estos casi siete años no me canso. Otro punto que deben haber notado: este post será largo, pero podría serlo mucho más. Lloren en el rincón.

Siguiendo el esquema tradicional de un blog de música, ahora toca la biografía. Paja igual, pero intedezante. Espero por el día en que se saque una biografía ficticioficial de Cardiacs, porque en verdad hay harto que contar, mucho sobre lo cual reflexionar y varios ensayos que redactar sobre algunos discos, sea en temas de composición como en lo literario. Dato Rossa: la historia es ambigüa (duh). Hay una historia oficial y una historia cuasioficial, que maneja The Alphabet Business Concern, la sombría y grandilocuente empresa detrás de la producción de sus discos y eventos, pero hablan tanto en clave de webeo como de verdad. A ver si la hago shorta sacando algo de ambas y, de paso, haciendo la mía, que weá:

 En un suburbio en las afueras de Londres llamado Chesington vivían los hermanos Smith. Uno era un pendejo de mierda candidato a ritalín llamado Tim y el menor, un niño regordete, callado y sumiso de nombre Jim. Ambos tenían un vecino llamado Geoffrey Shelton que tocaba la guitarra, lo que incitó al pequeño Tim a pedir de regalo una para acompañar a su vecino en un interminable rasgueo de acordes de blues en su cochera. El cachetón Jim se unió a la diversión tocando la única caja que poseía y a la que añadió un platillo, para gran descontento de su irritable hermano. Por culpa de Jim, pasaron años para que el pendejo Tim volviera a tomar su guitarra y meter bulla.
  Fue en la media cuando el Smith mayor conoció a Mark Cawthra a través de su amigo Colvin Mayers, gracias a que compartían algunos gustos como The Mahavishnu Orchestra, y juntos (sin Colvin) forman un nuevo proyecto musical de cochera y sin nombre, pero con hartas ganas de tocar y suman a sus breves filas a un cabro chico llamado David Philpot, que iba a ensayar con un órgano Korg bajo el brazo. Tim alucinó con el sonido del sintetizador y supo lo que quería en la vida. Como sea, la cosa duró menos que peo en canasto. Aparte Philpot murió joven, pero legó su Korg para la ciencia.
 Después de más de una separación de proyectos liceanos musicales, Tim toca con unos tales Adrian Borland y Bruce Bizland, que años más tarde serían el guitarrista de The Sound y baterista de The Sweet, respectivamente. Pero nada es estable en la vida, menos en la del pequeño Tim.
 Salto al futuro, ¡PAH! 1977. Nuevos viejos amigos se juntan otra vez y necesitan expresarse sus sentimientos musicales de manera física. Hay un vocalista llamado Michael Pugh, un enano de voz indecisa que no sabe si grita bajo o canta, Peter Tagg con una batería superior a la que el rechoncho Jim quiso usar para tocar con su hermano, pero Jim para esas alturas tenía un bajo y quiso mostrar que el también podía, mientras que Tim descolgaba su guitarra y sus manos inquietas y tocaba la guitarra y el sintetizador como creía que sonaría mejor. Aparte había un miembro honorario que, saxofón en mano, solo bailaba como desaforado mientras sostenía en sax sin sacarle una sola nota ¿El resultado? Una banda de ritmo punk con melodías inquietantes y alimentadas con azúcar por toneladas. No por lo dulce, claro está. La guitarra de Smith a ratos es como una pulga saltando en tu cama, burlándose porque no la pillas. Así nace The Filth, pero renace en un segundo concierto bajo el nombre Cardiac Arrest. Dos años más tarde, en 1979, sacan el primer demo (titulado "The Obvious Identity"), cassette que venden en todas sus presentaciones y graban encima de cada cassette disponible para tener stock y nace una leyenda. Se presentan en vivo en unas cuantas tocatas de pubs, sacan singles, van a festivales (al hippísimo Festival gratuito de Stonehenge ni más ni menos) y todo pero Pugh se va y nadie quiere cantar, así que Tim agarra el micrófono y la voz vacilante pasa a ser una seguidilla de exclamaciones chillonas en marcado acento inglés de pendejo que no sabe como cantar. El que bailaba con el sax también se va y el baterista lo acompaña, para formar junto a otros sujetos la banda post-punk new wave The Trudy. No obstante, ahí están sus viejos amigos Colvin Mayers para apoyar en el teclado y Mark Cawthra regresa de su expulsión colegial en York para agarrar las baquetas. Bajo esta nueva formación, y con varios músicos de repuesto y plata para grabar (o la completa disposición del estudio de grabación en que trabajaba Cawthra, donde se metían de colado y grababan cuanto podían) reducen y modifican su nombre a Cardiacs y la leyenda re-renace en forma de fichas y otro cassette de pésima calidad pero alto valor en el mercado de coleccionistas llamado "Toy World", título que refleja la identidad infantiloide de la banda y de cada una de sus presentaciones y suma clásicos neuróticos al futuro repertorio como Nurses Whispering Verses (¿referencia a una línea de "In the sickbay" de Slapp Happy? Imposible no creer que sí) y la primera encarnación de su posterior pieza triunfal Is This The Life? Pero Colvin Mayers tiene otros proyectos, se va con otra banda y su salida también es la puerta de entrada para que Cawthra tome el teclado, Dominic Luckman lo supla en baquetas y se integre de planta el percusionista Tim Quy, que hacía de suplente cuando alguien tenía pega o diarrea. Por separado llega la miembro más importante para mi corazón y para el sonido de la banda, la pequeña, frágil y ligeramente demente Sarah Cutts, que le dio uso al saxofón que nadie tocaba, pero sin dejar el baile de lado. De alguna forma era elemental en los shows.
Hasta acá vamos bien, me daré una pausa y les dejo estos dos cassettes que marcan en inicio de la era con mala calidad sonora, pero muchas ganas. Hay muchas deficiencias, onda canciones con pifias entremedio, que se corta el audio, que se baja el volumen, que suena como si estuvieran tocando en una casa hecha de esponjas, pero puta, alguien rescató dos demos posiblemente grabados encima de algún cassette de Elton John.

1979- The Obvious Identity
1981- Toy World


Las giras siguen, son un grupo joven pero van creciendo como bola de nieve, tanto en miembros como en fanáticos, y la banda sigue siendo tanto o más raras. Sus presentaciones eran espectáculos de catársis pura, de niños en cuerpos de adultos usando ropas elegantes pero mal, maquillandose para verse teatrales pero en verdad se echaban el kilo de crema blanca en la cara y medio kilo de rouge rojo en los cachetes para darle color. Según los Smiths no era para causar shock, era porque creían que así se veian presentables. Para que entiendan, eran una weá así, con el uniforme diferente.
Puta que belleza.
Llega el año 1983 y Tim conoce al tecladista de una banda chica desconocida y queda cautivado por los sonidos que le saca al sintetizador. Le pide que se una y así entra William D. Drake, pianista con un entrenamiento musical formal y tecladista fantastique. Tim Smith es la cabeza detrás de cada sonido raro por canción y Drake no duda en bancarse cada desafío que le impongan a sus dedos. Ese mismo año la familia Smith crece cuando Sarah deja el apellido Cutts al casarse con Tim. Por lo bajo también empieza a tejerse la mitología que unifica la leyenda de la banda: nacen los entes oscuros The Consultant y Miss Swift, cabezas de The Alphabet Business Concern y el manicomio/orfanato/centro de rehabilitación donde se encargan de satisfacer las necesidades administrativas y psicológicas de la banda. Saliendo y entrando personal, todo bajo la mirada fría, demoníaca y tanto elegante como insultante de The Consultant, comenzó la grabación de un nuevo cassette con el nombre de The Seaside. Es aquí donde siento que comienza el Cardiacs visceral, el que comienza a alienar a todo quien ose poner atención a ese ruido de fondo de interpretó como un grupo de cabros chicos jugando a tocar en una banda sin saber hacerlo. The Seaside es un tapete abierto que antes guardaba música infantil, ska, punk, electrónica experimental, pop sesentero y muchas anfetaminas y que, al abrirse, dejó todo eso mezclado en una masa informe pero apreciable, en algo nuevo y que te dan ganas de comprar. Claro, hablando desde el punto de vista de quien gusta de lo que acaba de escuchar, que es el punto que usaré en todo el post, no webeen. Aparte, la calidad subió un poco y se distingue lo que canta Tim, por ende se pueden inferir los tópicos que tocan sus canciones y, no sé, no es que sean canciones existencialistas a lo Peter Hammill, pero suelen tocar ciertos temas comunes de forma muy enrevesada, como la vida en los suburbios, la nostalgia por la niñez, la televisión, la felicidad y, como no, la hiperventilación. Desde el lado musical, se nota el cambio que trajo la llegada de Bill Drake y de Sarah Smith, pues uno trajo su talento para el teclado para sumarle la psicodelia y el desplante de mil colores del rock progresivo mientras que Sarita pone un poco la vibra medio ska y le quita hierro a sonido de por si ya casi cómicos. Cómicos porque son tan dispares que yo cacho que muchos no supieron si tomarse todo lo que escuchan en serio o los estaban webeando. Mención honrosa a Quy en las percusiones de R.E.S., una pieza esquizofrénica de tomo y lomo. Como la mayoría en realidad. Hay tantas canciones buenas que es difícil señalar una, porque desde la explosión de timbres de Jibber and Twitch hasta el estallido de tiempos (más ese solo intencionalmente [y quizás satíricamente] mal hecho de guitarra) de To Go Off and Things la sobredosis de acción no para.
Para complementar esta pieza de arte tanto experimental como de collage sui generis, Cardiacs también preparó un video llamado Seaside Treats que venía en un pack del cassette, un VHS con el corto y unas galletitas, si mal no recuerdo. La peli va entre comedia alternativa, documental del Alphabet Business Concern y videos musicales, donde se ve como funciona esta agencia o lo que sea y como The Consultant odia a Drake con todo su ser. En este link pueden ver la versión completa y en este otro una con audio mejorado hecha por un fan, pero sin las secciones actuadas.

1984- The Seaside

 Dado el éxito que va ganando la banda en el circuito under inglés y entre bandas de renombre, el grupo Marillion, motivados por su vocalista, decide unirles como teloneros para su gira de dos meses el 84. Que mejor para una banda relativamente desconocida abrir para un grupo de neo prog tan importante como Marillion po, quien no querría que lo que empezó como banda de niños tocando en un garage llegue a abrir en grandes escenarios para una banda famosa. La intención era buena, pero los fanáticos de Marillion, siendo ciegos y aweonaos como todo fanático acérrimo de algo, abuchearon y apedrearon a la banda en más de una ocasión. A pesar de todo eso, les sirvió de publicidad.
  Pasan los años, siguen tocando, llegan y se van otros miembros, Tim y Sarah Smith más William D. Drake graban un disco por separado en un proyecto aparte (disco que tuve en mp3 hace unos años y borré de puro aweonao) y en 1986 graban un mini disco de solo 5 temas y 18 minutos de duración de nombre Big Ship, que también tuve, en asquerosa calidad, y no lo busco ni resubo porque tengo algo mejor. Aguaitense hasta los 90. En noticias más controversiales, aprovechando el reconocimiento, sea bueno o malo, que van teniendo con el público el manager de la banda le dice a la prensa que Tim Smith y Sarah mantienen una relación incestuosa porque SON HERMANOS. Así es, The White Stripes no hicieron nada nuevo. La prensa lo compra, ninguno de los dos lo desmiente, la gente vomita, la Reina se caga en su trono y ka-chín, insta-fama. Después llega la mamá de Tim y Jim para aclarar que ambos duermen en la misma cama porque están casados, ella solo tiene dos hijos y jódanse todos, pero la fama o infamia ya está.
Pasan más años, la crítica recibe con cautela, cariño y algo de odio el mini disco y los Cardiacs ya tienen material nuevo, o casi nuevo, para un disco más contundente. Así es como con mucho amor, talento y dinero nace el primer trabajo de buena calidad y para muchos el primer disco oficial: A Little Man and A House and The Whole World Window.
 Cardiacs había vuelto a grabar Is This The Life?, una de sus primeras canciones, con mejor calidad más el sax de Sarah y lo lanzan como single, acompañado de un video musical que tuvo alta rotación en la televisión británica. Es fácil de comprender, pues la canción bien podría ser de The Cure y si no tuviera la voz de Tim y el solo de sax nadie lo notaría. Una batería muy post-punk, letras crípticas pero medias existenciales y un video tan raro como cautivante sirvieron como gancho para el éxito. No obstante, la crítica "especializada" lo recibió como el hoyo. Supongo que terminaron de escuchar el single y pusieron el disco y se largaron a llorar porque no entendieron nada.
  A Little Man... continua con la tradición que inició The Seaside en mezclar muchos estilos por canción, pero ahora sigue una suerte de línea conceptual musical. Aparte del obvio ska punk que suena a ratos (sobre todo en la bipolar In a City Lining) hay mucho de música militar (percusiones tan rimbombantes casi wagnerianas más el trompetas llamando a la carga), un sintetizador que alimenta esa sensación de megalomanía con cuotas de maravilla y grandiosidad, melodías casi medievales como el del quiebre rítmico del tema inicial, que con tanto bombo y pandero parece de feria renacentista más segmentos con cambios de tiempo tan raros que te hacen pensar si Frank Zappa o un joven Captain Beefheart está detrás de la consola. Que temazo "A Little Man and a House", un himno al trabajador promedio que sabe que nada varía gracias a la decepcionante naturaleza humana, con guitarra en ácido de por medio.
 Si me pusiera a hacer menciones honrrosa o analizar cada tema no terminaría nunca, pero puta que me gustan porque tienen de todo, como el intermedio de The Breakfast Line, con un canto entre militar y futbolístico más una mezcolanza de ruidos que termina con sintetizadores imitando un cuarteto de cuerdas tocando música clásica y olvidándolo para tocar rock sinfónico. O la canción de ronda-marcha militar de Victory Egg, que justamente es una suerte de canto satírico sobre la vida en el ejército y el sacrificio inútil de vidas a manos de generales. También hay un remake de R.E.S con mejor calidad, pero aún así prefiero la versión del Seaside, que tiene lo justo y necesario.
 Es con la canción final que no entiendo que weá tienen los críticos en la cabeza. The Whole World Window es una pieza tan hermosa, tan delicada y aún así tan fuerte por dentro que se nota que fue hecha para cerrar un disco con todas las pompas y circunstancias que merece. Bronces a la banda de guerra, un sintetizador atmósferico nostálgico, un sax melancólico y Tim Smith susurrando una canción extraña, pero cargada de confusión y recuerdos de infancia, más cuestionamientos sobre que es la felicidad y por qué estar feliz. Todo termina en una parafernalia de gritos e instrumentos, llantos de guagua, conversaciones y un final tan épico que te dan ganas de reventarte los tímpanos escuchándolo. Tranquilo, es el efecto natural y de aquí en adelante te pasará mucho. Que cierre... que disco. Es la encarnación de todos los excesos que destruyeron al rock progresivo y a su vez la salvación de un género tan propenso a estancarse como es el rock.

1988-A Little Man and A House and The Whole World Window
 Para estas alturas los fanáticos de Cardiacs ya estaban cagados de la risa. Sus presentaciones habían pasado a otro nivel: ahora con todo el tema de la mitología del ABC de fondo, subían al escenario ataviados con uniformes rotos de ascensoristas, Sarah con un vestido elegante pero hecho mierda y el mismo maquillaje grotesco de antes, sudorosos y con un Tim cada vez más propenso a putear al público y a sacarle la cresta a Jim, sea en contra o a petición del público. Gracias eternas a las almas nobles que grabaron varios de sus shows y para demostrarnos lo que es ofrecer un espectáculo, entregar tanto energía como insultos a tus fanáticos y mucha, pero mucha sensación de unidad en una masa de desquiciados, inadaptados y freaks varios. Retomando lo de los shows, la rutina era la mencionada, más introducciones y finales protagonizados por The Consultant y Miss Swift, que entraban a celebrar otra exitosa presentación champaña en mano, con challa y globos, mientras Tim tira puteadas y combos en un arranque de niño malcriado. No cuesta entender por que alguien puede extrañar una weá así.
 Un año después del A Little Man... Cardiacs estrena On Land and in the Sea, otro hijo digno de su padre pero que apela menos a los sentimientos que su precedesor y más al sonido maniatico que debe tener Cardiacs para ser Cardiacs. Para muchos es el álbum definitivo de la banda, pero me costó un poco digerirlo, tenía el sabor dulce del anterior aún en la lengua de mi caracol auditivo. Éste en cambio es abrasivo y dulce a la vez, como esas gomitas loops o coca-cola con metanfetaminas. Parte arrancando de los pacos, nace con una batería fuerte y teclados paranoicos y circenses en Two Bites of Cherry, que también tiene un poco de eso de percusión medieval entre medio, y continua con puras joyas. The Leader of the Starry Skies, por ejemplo, con un pegadizo teclado que acompaña al sax chillón de Sarita en un canto a un hombre bala que sueña por conquistar los aires. Esta weá nunca para; I Hold My Love in My Arms tiene la letra y la intención de ser una canción romántica, pero en vez de eso Tim la grita y escupe como si estuviera leyendo una carta de amor con kilotones de sarcasmo acumulado y se descarga pasando a The Duck and Roger The Horse, un cuento surrealista y acelerado sobre un pato y Roger, el caballo, y que junto a Fast Robert te dejan pensando que quizás la etiqueta Pronk si debiese existir. Uno creería que tal explosión de impulsos motores y cambios de tiempo repentinos no está hecho para tocarse en vivo, pero ¡ERRORRRRR!, es una pieza favorita de conciertos, junto a gran parte del disco, que en si demanda mucha energía sobrehumana y memoria motora, que se nota que todos tienen bien desarrollada porque les sale a cagar de bacán. Este disco fue hecho para medirse a si mismos y le ganan a su propio trabajo. Cuando tocaban Arnald en vivo si me dejan con gusto a poco, porque nunca he visto una presentación en que toquen los bronces como bronces o al menos como sintetizador, que es como debiese ser porque es el alma de esta pieza megalomaníaca, con guiños líricos al poeta Irlandés George Darley y a la guerra per se.
  No hay desperdicio en este disco. Hasta las canciones más cortas tienen algo que te agarra. Yo cacho que esa fascinación que tienen con la infancia y la inocencia (y la pérdida de esta) puede llegar a tocar fibras sensibles dentro de uno, incluso sin saber que weá dice, cosa que pasa hasta si lees las letras. Aparte tengo una historia personal con varias de estas canciones: el año pasado tuve mi primer viaje en ácido y la mayor parte del repertorio musical que me acompañó en el viaje más feliz en bicicleta era puro Cardiacs. Tuve un arranque de manía y alegría tan power que sentía el sol en mi cara y una orquesta infinita tocando a mi alrededor, dándome fuerza para pedalear sin manos mientras hacía saludos nazis a viejos cuicos e insultaba a zorrones y flaites en la entrada de una disco. El mejor día de mi vida.
 Qué sonido el de Mare's Nest, ese canto a la alienación social en la ciudad, consumidos por la televisión para alejarnos de un mundo que sale mejor mirar por la pantalla con una sensación de falsa seguridad. Quizá la canción satírica más fácil de captar y ligeramente más directa.
 The Everso Closely Guarded Line es otro fan favorite, pero a mi en realidad no me gusta tanto. No la encuentro tan final épico como otros dicen, pero bien por ellos y bien por mí, fue un buen disco y terminé satisfecho y cargado de energía... o descargado, cuando me ayuda a liberar mi hiperactividad retenida. ¿Querían gatorade para recuperarse? Las pelotas, escuchen esta weá.

1989- On Land and In The Sea

El sticker sobre la cara de Jim es porque todos lo odian
 Otra vez cambios en los integrantes. Esta vez Sarah Smith, en parte rostro visible de la identidad del sonido Cardiacs, se divorcia de Tim, sale del grupo y retoma su vida de civil, para varios años más tarde enseñar pintura batik a niños en algún lugar de Inglaterra. Bien por ella, pero que pena. Poco después Tim Quy también se viró, pero no sin antes aparecer en la única presentación oficial grabada para la venta titulada All That Glitters Is A Marenest en cd y Marenest en VSH, que hace poco reeditaron en DVD y que también contó con la reaparición momentánea de Sarah Smith retomando su saxofón y sus bailes de derviche. Ahora que no habían bronces estaba la opción de meter a un reemplazo, pero entró el guitarrista Bic Hayes para desechar la idea de meter otro sax y para confundir al ABC, que pensó haber contratado a una mujer. Mientras la banda tocaba sus clásicos y nuevas piezas de resistance en vivo, salió harto material remasterizado a la venta, como Archive Cardiacs (que juraba que tenía en alguna parte, pero no) y la re-edición de Big Ship más varios temas y singles nunca antes lanzados en algún álbum, en el disco "Songs for Big Ships and Irons".
 Para ser un compilado, pasa piola como disco de estudio. Muy buena calidad de remasterizado y una suerte de coherencia sonora (lo más que se les puede pedir, al menos) me hicieron pensar por harto tiempo que era disco de estudio. Hay mucho que amar aquí, empezando desde la primera nota en teclado de Big Ship, una maravillosa canción sobre una visita al dentista alimentada por bronces de sintetizador, que si bien no suenan como los reales le dan un toque épico y cómico a una canción que de por si es medio ridícula, pero puta que te sube los ánimos. Si bien comienza como una canción muy pop en onda ultraarreglada de Pet Sounds con menos instrumentos, de pronto cambia sus aires mientras "the tool forever falling down..." pasa a un canto de mil voces que podría ilustrar al tipo saliendo del dentista bajo un estado alucinatorio de anestesia, viendo todo el circo humano en un magnánimo esplendor. Nada que envidiarles, Moody Blues. Entonces viene la hora de hacerse cagar con Tarred and Feathered, que también promocionaron con un video que refleja toda la onda de sus shows en vivo y a la vez despliega una fusión que podría describirse como un Oingo Boingo que termina tocando algún tema popero de The Beatles. Burn Your House Down es un montón de psicopatía junta, en un pack de posible noise con punk ska. Como una inyección de adrenalina al corazón propinada por John Travolta en película de Tarantino.
 Stonage Dinosaur y Blind In Safety and Leafy in Love son las únicas piezas más suaves del disco, la primera siendo una suerte de canto al horror o ennui de la adultez y la segunda alguna weá bizarra de amor y suicidio con un buen piano. Importante señalar que esta belleza de Stonage Dinosaur fue covereada por Steve Wilson en un disco tributo y en solidaridad de Tim Smith después de sus ataques cardíacos. Everything is Easy está como dentro de las "positivas", con bronces sintetizados que te levantan el ánimo y te impiden saltar del 30avo piso, igual que el toque épico de All Spectacular, con un coro de varias voces tan propio de la banda.
 A un tema de terminar el disco llega Loosefish Scapegrace, una canción con un título tan absurdo e ínfulas instrumentales y vocales tan ridículamente altisonantes que te pasa de largo otro mensaje sobre la estupidez de la vida militar, de obedecer órdenes, de creer que darás la vida por tu patria cuando veinte años después tu cadáver podría darse cuenta que dio la vida por un hato de malagradecidos, ignorando la idiotez de matar en nombre de una abstracción política. Yyyy cierra con All his Geese Are Swans!, una de pocas, casi ninguna, piezas instrumentales de Cardiacs.
1991- Songs for Big Ships and Irons

  La mala cuea nunca termina para Cardiacs. Obviemos la mala crítica, eso no cuenta, ¿pero que se te vaya gente a cada rato? En una pega suele ser mala administración, en las bandas hay veces en que es por seguir sueños propios. Son los 90, Cardiacs ha sobrevivido al oprobio de muchas revistas de música y críticos snobs, pero duele cuando un hijo pródigo se va. Ahora es William D. Drake quien se va del Gran Barco y quedan solo Tim, Jim, Dominic Luckman y el novato Chris Hayes, que también se retira una vez teminadas las giras. A Hayes lo reemplaza Jon Poole, pero al talento digital de Drake nadie lo podría reemplazar y nadie lo hace. El sonido Cardiacs cambia nuevamente al quedar dos guitarristas, un bajista y un baterista.
 Aún contra toda adversidad, The Alphabet Business Concern movió algunos hilos, golpeó a algunos en su camino y aceptó las visitas repentinas de Sarah ex-Smith a los estudios para ayudar a dar a luz a otro disco que ayudara a demostrar que Cardiacs es amor, Cardiacs es vida; una fuerza imparable impulsada por lo épico, la megapotencia y la creatividad dispersa y mutagénica.
 Desprovistos de las máscaras singulares de un teclado virtuoso y un saxofón chillón, Cardiacs estaba reducido (y amplificado a su vez) a estado primigenio: fuerzas conducidas a través de los elementos fundamentales del rock y expresadas en todo su poder crudo. Se acabaron las megabandas imaginarias detrás de cada bronce y los coros de estadio lleno... o eso parecería. Algo de eso nunca se va, le nace a la banda. Entonces llega Heaven Born and Ever Bright para ver que sale.
 El disco tuvo la mala cuea de ser distribuidos por un sello que, poco después de lanzado el disco, fue a la quiebra y no se volvió a reimprimir, provocando bajas ventas y altos precios para los coleccionistas. No obstante, el proceso de grabación y el disco en sí son uno de los mejores recuerdos de Tim Smith.
 La cosa es ¿como sonarán ahora que no hay sax ni órgano? Huehuehue. El poder de la amistad, flaco. William y Sarah ya no tocaban en vivo, tenían vidas propias, pero aportaron en algunos temas para no alienarnos con el nuevo sonido. Las transiciones no deben ser violentas para no espantar a tus receptores. ¿Y la onda? ¿El sonido? ¿La vibra de estos tres discos antes posteados? Esperen unos cinco segundos con el volumen alto en el primer tema, The Alphabet Business Concern (Home of Fadeless Splendor), y afirmense los pantalones ante el himno en honor y a la gloria de la compañía que maneja los hilos de Cardiacs, algo que ya se envidiaría un país nuevo en busca de himno nacional. Cuanta fuerza, cuanta gallardía, cuantas loas a la empresa donde The Consultant cada vez se veía menos y Miss Swift brillaba por su ausencia. Sentimiento de asombro ante lo magnífico que también te provoca March, una canción de un ritmo pulsátil bastante simple que deriva en coros masculinos a viva voz y que te incita a jugar algo de estrategia y hacer marchar a tus tropas. Ya es con She's Hiding Behind The Shed que se ve que la banda ya suena más fuerte para llenar el vacío cada vez menos extrañable de dos personalidades bien reconocibles, donde el teclado suena pero no es fundamental, a diferencia de Anything I Can Eat, donde le da una vibra power pop a un tema tan rápido que si lo tocai en un tiempo de pop radial te duraría como 20 minutos, digo yo; en la misma línea que canciones como Goodbye Grace, Core y Helen and Heaven. Algo del pasado quizá podría encontrarse en For Good and All, que tiene algo de la energía cruda de este disco mezclado con coros del A Little Man y tiempos en la onda On Land And In The Sea.
 Antes de cerrar suena Days is Gone y de alguna forma nos despide de Bill Drake, que no deslumbró tanto en este disco pero te maravilla en esta canción, onda para decirnos "igual la banda puede ser buena sin nosotros, les traigo una última pero no se acostrumbren". Lo otro destacable es el solo de Tim, que no se ha mandado muchos en su carrera, pero cuando los hace son una weá super rara e indigeribles para los fanáticos de Petrucci o Malmsteen. Y ya cerrando el disco llega Snakes-A-Sleeping, con un sonido más de banda de rock que busca sonar así en un estadio, como Styx sin la dependencia electrónica o Boston sin la de la guitarra y el órgano.
 En si Heaven Born no es un distanciamiento de lo que buscan demostrar Cardiacs, pero es tanto más directo que los anteriores, un poco más centrado en sonar fuerte que en desplegar todo el armamento de instrumentos. Bueno, que no eran tantos tampoco y los invitados no buscaron tomarse cada tema que tocaron. En ese sentido está muy bien distribuido, pero quienes alucinaron con los otros dos quedarán medios cortos y sentirán sus espíritus vacíos.

1991- Heaven Born and Ever Bright

 Entonces pasan 4 años y no hay nada. O nada si excluimos que Dominic Luckman se va después de un último concierto en el 93 y su puesto lo ocupa Bob Leith, pero aún así nada. Solo cuatro conciertos en algunas partes. ¿Que weá pasó? ¿Será Tim en la vida real un avatar de la neurosis que golpea a su hermano cuando está cerca y de paso maltrata a sus compañeros? Nah, era su papel. Se notó cuando la banda tomó la última curva en el disco anterior y hasta cambió de uniformes. Tim pasó de ser ese niñombre agresivo y con pataletas a un viejo gruñón. Todo era un papel... menos su voz aguda que parece falseto, pero que nunca fue falseto. Él habla así, de hecho. Y digo habla, no canta. Digo, canta como habla, prácticamente.
 Llega 1995 y, según cuenta la leyenda, el Alphabet Business Concern le levantó el castigo a la banda y los dejó grabar disco nuevo. Otra vez siguen como cuarteto, pero esta vez están dispuestos a liberar su disco, a despertar al dragón, a digievolucionar, a ir a todo gash y había harto que hacer, pues Tim había escrito harto material en ese lapsus de cuatro años. ¿Que hacer con todo eso? ¿Grabar algo y dejar el resto pa después como las nenas? Meh, grabarlo todo y sacarlo todo. Doble disco, toma. Y así fue concebido Sing To God, partes 1 y 2.
  El título hace pensar a muchos que este es el disco religioso de los Cardiacos, pero nein, ninguna referencia directa al señol, ninguna alabanza a dios. Pero considerando el grosor del contenido, la calidad del material y la importancia que tiene dentro de la discografía después de un relativamente largo hiato bien podría ser una pieza seudoreligiosa de los creyentes de Cardiacs y seguidores de Tim Smith. Aparte Eden in The Air abre el disco con los tintineos de estas campanitas que suenan con el viento y el corito de "EEEEEDEEEEEEEEEEN", así quien no se confunde, pero bastan dos minutos para darse cuenta que hay una fuerza demoníaca detrás de las composiciones, que decidió ponerle coca con cafeína molida y ají en los ritmos y olvidó darle el diazepam a las melodías, que vuelan sueltas por todas partes, de pronto te agarran, te elevan por los aires y sueltan algún extraño químico que te deja con una sensación de comunión aún estando en completa soledad. Nunca estarás solo con un disco de Cardiacs, es parte de los mandamientos.
 Uye, pero tengo mieditu, ¿donde está el Cardiacs que parecía cantar rondas o canciones cochinas de cabros chicos? Dog Like Sparky llega para decirte que no hay Cardiacs sin ese estilo, onda como tener talento pa la música y meterle instrumentos a temazos infantiles como "Batman, se tira un peo y se desarma" o "Las chicas de mi barrio ya no van a la piscina porque saben que yo tengo la pichula submarina". Clásicos. Otra cosa, el piano está a cargo del también guitarrista Jon Poole y no se queda chico antes el talento imparable de William D. Drake. Es más, Poole ayudó harto (junto con el batero "Babba" Leith) en la composición del disco y si mal no recuerdo el solo de la alocada, popera, sinfónica y zappástica Fiery Gun Hand es suyo.
 Hasta el momento se habrán dado cuenta de algo: las canciones suenan super brutales, pero escondidas bajo una capa de almíbar que te dan la voz de Tim, el teclado y los coros femeninos. No obstante la duración y la estructura, aunque desarmada y caótica, es de canciones pop. Weón, si podí hacer eso con un género hecho para venderse por la radio en la forma de una píldora de 3 o 4 minutos donde debes expresar una idea plana que enganche con el público... no sé, eso es de revolucionarios. Digo, The Residents hace años también jugó con las estructuras basales del pop con The Commercial Album, pero fue un trabajo muy experimental y no accesible para masas. Aquí Cardiacs te lo dejan a mano, con composiciones complejas pero en un formato digerible, como una pastilla de fideos con carne molida. Pero como a muchos les es difícil tragarse algo así entonces sacaron Bellyeye, que debe ser lo más directamente popero en años, junto con Manhoo y lanzaron ambos como singles. Buena y rara táctica viniendo de ellos. Fairy Mary Mag también es bonita en nivel radial... muy ruidosa quizás, pero tiene harto de ese pop rimbomante y malo de los 90 y yo cacho que nadie la pasaría en un especial del día de los enamorados. Wireless cierra el primer disco y con un sonido que parece venir de los parques de diversiones de nuestra niñez, con un piano un poco más calmado y colorido, nos deja con música para desbloquear recuerdos bajo un mantra constante de una organeta o algo así y tijeras cortando el pasto.
  Lado dos. Dirty Boy. ¿Qué hacer ante esa canción? Qué hacer más que postrarse ante la gloria, el poder de una banda y la fuerza incontenible que arremete desde un extraño sistema de bocinas e ímanes de un audífono o parlante? Un riff poderoso, más poderoso que Luksic, simple y propio del rock garage de los sesenta asalta los sentidos hasta que las múltiples (daría igual si fueran infinitas) capas de guitarras y coros te noquean. La primera vez que la escuché me pregunté si habría vida más allá de esto, si lo que lo precedió era digno de ser considerado existencia. Mierda, que fuerza, que cántico religioso, militar,  ritualista. Da pena que las perillas de volumen sean limitadas. ¿Pero sobre que versan los coros femeninos y la voz aguda de Tim? Podrían estar hablando de cualquier mierda y no quitarían lo épico. De hecho, lo poco que se puede interpretar es que un niño baja al baño a toquetearse ahí abajo. Sip, ocho minutos de un himno universal sobre la paja. ¿Pero es eso malo? Ya estoy de rodillas, el sonido no me deja levantarme. No hasta que el sostenuto coral de las minas sigue por tres minutos para terminar un tour de force capaz de destruir imperios, de haber desalojado completa la guarida de David Koresh antes de que se quemaran vivos, de haber sacado a Skinner y Edna de la toma del colegio sin que Bart pidiera que quitaran la música. He visto eso en vivo (aguante Yotube) y la nota sostenida de las minas es real, creo que se van turnando para hacerla más larga. Ahora entiendo por qué no hay tantas bandas tributo buenas de Cardiacs.
 Odd Even es otra pieza pop en el lado B, que también salió como single y ayudó en parte a la alta aceptación que tuvo Sing To God en la crítica musical en comparación con todo lo que habían hecho hasta entonces. Bell Stinks y Bell Stinks son la otra cara, una weá enferma compuesta quizá por un grupo selecto de pacientes psiquíatricos del ABC que estuvieron analizando la composición química hardcore del Heaven Born and Ever Bright. Hablando de hardcore, Angleworm Angel está para hacer pico barreras musicales e ir y venir entre algo que podría ser musicalmente noise rock o grindcore con el pop barroco y la psicodelia a la que ya nos tienen acostumbrados; también existe para acompañarte cuando tengas una crisis psicótica. Agradezco no haberla tenido en mi pendrive cuando fue lo de la bici y el LSD.
Poco antes de terminar viene una reliquia de tiempos idos presentada con mejor pinta: Nurses Whispering Verses, con arreglos mínimos pero calidad superior a la del Toy World. Más ruidosa quizás, y con una extraña modulación de voz, onda para ayudarla a sobrevivir en un mundo en que sus creadores se volvieron (más) locos y a un disco que destacó por su alta calidad de ejecución y de composición. Charcha igual que hayan tenido que esperar poco más de una década por tener la "aceptación" de los medios, que si bien no fue mucha tampoco le importó tanto a la banda, que se debía a su fiel fanaticada y a darse gustos constantemente desafiando cánones y los principios mismos de la estética.

1996- Sing to God parte 1 y parte 2

La vida sigue, las giras también, algunas veces acompañando a Chumbawamba, otras a Blur (bluargh), varias otras solos, hasta que poco a poco empezó a saberse menos de ellos. Dos años de nada, otra vez.
Pero Tim y el Alphabet Business Concern trabajaban en secreto en el sótano del "Hogar del esplendor imborrable". Se acaba el milenio, llega 1999 y Cardiacs no ha perdido ningún miembro, así que junto a esta nueva agrupación ya clásica lanzan Guns, el que hasta la fecha es su último trabajo. Bastaba con sacar algunas frases de algunos libros olvidados, de un clásico del cine de suspenso, de uno que otro poema y de una pésima guía de conversación del siglo XIX para hacer las letras y dejar suelto el id para la música.
 En todas estas décadas Tim aseguraba, completamente convencido, que su trabajo era pop, que sus uniformes estaban bien y que su maquillaje era mesurado, pero con este disco pareciera haber alcanzado lo que quería mostrar. Guns es el álbum más centrado y directo de su discografía, dejando atrás las explosiones de peta zeta de esos pasajes de punk harcore, grindcore, noise, death metal y rock psicodélico. Desde la tensión de Spell With a Shell, una pieza medio grunge, medio psicodélica, medio new-wave y medio nada más por que ya no sería mitad, que los ritmos van variando ligeramente, ya no hay como cinco o seis canciones dentro de una. Igual There's a Good Cud podría haber tenido su cabida como b-side de algún single del disco anterior, pues es un regreso o quizá la marca de identidad del sonido desaforado de la banda, que ni en el disco más accesible y lento se pierde. Aún con toda la calma que reina en Guns, hay sorpresas agradables como Wind and Rains is Cold, que se construye en un ritmo de reggae y trae los clásicos coros dulzones femeninos aderezados con órganos. También están los coros mastodonticos de la psicodélica y a ratos rocanrolera Cry Wet Smile Dry para hacernos sentir cómodos, junto al amasijo infantil de Clean That Evil Mud Of  Your Soul y su referencia a The Hunter in the Night, que mencioné como la película de suspenso.
 Como en todo disco, hay un clásico que me agarra de las bolas y me enseña lo que es la maravilla de la música. En este caso es Signs, que también salió como single y le achuntaron. Parte como una de las tantas canciones suaves del disco, pero en el coro gana tanto impulso que si este se repitiera más de cinco veces podría convertir tus audífonos o parlantes en sincrotrones y hacerte mierda por dentro, también con líneas sinceras como "Oh my saviour create me to die alone".
 Will Bleed Amen también podría estar más o menos cerca del sonido turbo de sus espíritus pasados, pero ya es muy tarde para darse cuenta pues con este el disco se cierra y de paso cierra los trabajos de estudio de la banda. Son siete minutos de un tropel de caballos e insectos corriendo juntos sin chocar ni pisarse. No sé si me acostumbré, pero el caos en Cardiacs recupera su posición como fuerza creadora más que de destrucción.
 Guns es un disco que podría palidecer ante los otros, pero no obstante tiene todo lo que Cardiacs debe tener cuando se acaba el café. Por eso va el link.

1999- Guns

 La historia siguió. Un último disco no significa que las cosas terminan ahí. Vinieron muchos shows más, siempre exitosos, algo de aprobación de unos pocos medios independientes, lanzaron otros discos más de rarezas (uno buenísimo en que tocan en vivo clásicos ochenteros adaptados a la formación actual) y es más, asegura la leyenda que estaban trabajando en un disco nuevo post-2000 pero un error en la edición borró el material hasta entonces grabado y fue. Kavus Torabi, guitarrista que vino a reemplazar a Pool en el 2004, asegura que algo queda por ahí y que parte de ese material saldría en LSD, el posible disco que habría salido hasta que Tim Smith sufrió el fatídico ataque cardíaco con dos infartos en un concierto de My Bloody Valentine en 2008. Smith pasó mucho tiempo en rehabilitación, hasta que por fin pudo volver a hablar y recuperó gran parte de su memoria. Más o menos como lo que le pasó a Jorge Gonzalez. Hasta ahora Tim se encuentra mejor, estable al menos, tiene ganas de volver a tocar, pero un nuevo disco se ve lejano, pues después del episodio Cardiacs ya pasó a mejor vida y a los anales de la historia musical.

 Y hecho esto pesco mis cosas, les dejo los discos, me voy de vacaciones y ojalá les gusten. Já, pa que andamos con weás, es para pocos, pero los que entren al mundo mágico y viscoso de Cardiacs bienvenidos sean. Que el culto crezca y nuestro orgón alimente los poderes de Tim Smith para que vuelva a la escena amén.

PD: Infórmenme por algún link malo. Tuve problemas con el post (se me borró todo y tuve que hacer magia de caos para recuperarlo todo) y como copié lo que salvé desde el word quedó la media ensalada de códigos.
PD2: El post de cierta banda de metal nacional se fue porque me tenian las weas llenas los trulis pasaos a caca. Son gente que sobra en el mundo y nadie los llamó. Por su culpa la Unión Soviética duró tanto y Hitler ganó democráticamente. Zelotes culiaos.

viernes, 14 de abril de 2017

Sabbath Assembly- Sabbath Assembly (2015)


 Son las fechas del señor y hay un especial para el señor. El señor Yo, que hace unos días cumplí un año más de algo que podríamos llamar vida y me voy a dar un lujo aquí Guru-Guru, un lujo porque yo nunca cierro las discografías como la gente. Aparte semana santa po.
 El año pasado tuve una racha super yeta de decir algo malo o hacer referencia a y que se me cumpliera. Me puse a cantar "beso en la boca es cosa del pasado, ahora lo de moda es el pico por el ano" de Axé Bahía en la pega y ese día muere Jefferson. Días después no me puedo quitar "Purple Rain" de la cabeza, la tarareo-dizque canto todo el día donde mismo y paf, un compañero ve en las noticias que acaba de morir Prince. Bueno, ya cacharon la historia en un post anterior, post en que también mencioné como Sabbath Assembly pasaría de ser una banda de freak-church-folk-rock a otra de heavy metal luciferiano. Y pasó. Y no sabía que sentir porque no era lo que en verdad quería.
 El disco homónimo no solo significó el despegue del sonido entre psicodélico y hard rock de Sabbath Assembly y de las letras que hablaban de amor, unidad y amistad inter-numinosa, también es un lienzo para que cada miembro de la banda, sobre todo Dave Nuss, muestre lo que puede hacer con otros modelos de guitarra, un bajo más atronador y más tentáculos para tocar la batería, aparte de letras ya derechamente satanistas o crípticas. Atrás quedaron las alabanzas a Jehová, Jesús, Satán y Lucifer, ahora todo parece ser una lucha interna y un canto de amor al fuego, sea purificador o castigador, y a su portador. Sé que dije que no esperaba que esto pasara, pero hay que agradecer que la adición de masa y densidad al disco nos dejó ver a Nuss mostrando todo su ki, o quizá parte de este, en un desplante de poder bongoista y frescura. Gran parte de los riffs de guitarra y bajo son casi reminiscentes del heavy metal más clásico, como el riff post-coral de "Ave Satanas", que si no los conociera me haría pensar que empezaron siendo una banda tributo a Iron Maiden antes de tirarse a cantar canciones religiosas ofensivas para cristianos.
 La primera mitad del disco no tiene desperdicio, con maquinas metálicas como "Risen from Below", que abre el disco con tanto remezón que convertiría en una perogrullada preguntarnos si el tema central aquí es el fin del mundo o no. "Confessing a Murder" y "Burn Me, I Thirst for Fire" están ahí como ganchos de buenos riffs y con más letras sobre Satan ejerciendo de juez. Me extraña, porque hasta donde recuerdo, en en la mitología de la Iglesia del Proceso Jehová es quien juzga a la humanidad. La cosa es que los dos temas mencionados son ganchos para retenernos hasta esperar nuevos puntos buenos, pues "Only You" es ahí nomás y "The Fiery Angel of Desire" poco a poco gana buen ritmo y tiene un buen riff de guitarra a la NWOBHM. Por otra parte está "Ave Satanas", primer tema que la banda lanzó para promocionar el disco venidero. ¿Saben qué? Ahora que lo estoy escuchando de nuevo, no sé si tanto progresivo me mató el asombro por lo sencillo o en verdad el único que reluce en el disco siguen siendo Nuss y Jamie Myers, la vocalista. Y hasta ahí, porque su voz muestra una gama de tonos poco aventurada, medio plana dentro de toda su condimentación repentina. Por otra parte los o el guitarrista no tiene mucha dedicación para mandarse solos de antología, lo que no desdice que sea bueno en lo que hace. Hablando de esta canción, aguante la referencia al Rey en Amarillo y su ciudad Carcosa. Aquel que no puede ser nombrado (no tu Voldemort, jódete) les bendice con el signo amarillo.
Ahora que me doy cuenta, en los videos siempre salen con túnicas amarillas. Creo que cada vez entiendo menos.
 Si bien "Sharp Earth of the Earth" pierde la fuerza headbanguera de la primera parte del disco, es una bellísima pieza de cuerdas de guitarras folk acompañada a ratos por un violín mientras versan sobre algo que parecería sacado de una pesadilla de Lovecraft o de un sueño erótico de Nietzsche y Crowley besándose en una cama con Lam y veto a saber que weá más. No obstante minutos después pasa a ser una pieza más de metal, en un disco que de seguro agradará a los fanáticos metaleros que los veían en vivo y esperaban sonidos más pesados para letras sobre el diaulo.

Tal como comenté en aquel post viejo sobre el cambio estilístico de Sabbath Assembly, aparte de virar un poco el concepto parece que también quieren parar con esto de recordar a una iglesia hereje que llevaba décadas muerta y que fue tan controversial en su tiempo por culpa de, como no, Charles Manson. Si les dio paja mover el mouse unos milímetros para clickear en el link del post anterior, aquí va lo que Jamie Myers puso en el video de "Apparition of the Revolution": "La promesa de los cultos es superficial. La grandeza personal, la elevación personal y la recompensa celestial no terminan siendo más que ilusiones. La "revolución" prometida nunca llega, mas en la celebraciones de los cultos la aparición de la revolución se ve amenazante, inmensa, fantasmal e inmanente. Este video y canción tratan sobre el reconocimiento de tal fantasma, contemplando a la aparición en toda su niebla. Es acerca de la destrucción y quema de los símbolos del culto y el polvo en el que se convierten. Adiós "Process Church of the Final Judgment". Que así sea."
¿Será este el fin de las aventuras de Nuss y compañía? ¿Tendremos que seguir solo con fomedades como Ghost BC o experimentos interesantes como Zeal & Ardor? Sé que hay miles de bandas con ideas satanistas o luciferianas en la industria musical, pero meh, no estoy en esto por lo maluli ni nada, Sabbath Assembly aportó un giro tasante a las manoseadas letras ocultistas del rock y el metal trayendo a la memoria un culto olvidado. A ver que locuras nos traeran en su próximo capítulo, por ahora quedémonos con lo último que quedó de este cataclismo teológico.
Nos vemos en alguna callejuela sucia del internet, perdón lo poco y gracias por lo mucho o una weá así era. Feliz resto de día libre.

jueves, 6 de abril de 2017

The Horrors- Strange House (2007)

 El pasadísimo 14 de febrero me dejó buenos dividendos. Fue como las weas en términos prácticos, pero en lo filosófico-patafísico me sirvió caleta. Y lo traigo a colación porque ahí fue el último post. Está de más decir que es una fecha demasiado sobrevalorada por solteros sin amor y por pololos que quieren arreglar sus deficientes relaciones, pero todo este eterno ajetreo de Fry recordando la fecha y que otra vez olvido conseguir novia (condición que entrega altos beneficios, como pasarse la noche con una bebida y un cassette de Rush defendiendo a la Tierra de Invasores del espacio), de los recuerdos de un patético San Calientín del 2011 y la nueva negativa reciente [muy reciente] me trajo la iluminación bajo el árbol bodhi figurativo: he estado puro weando todos estos años con todo el desperdicio proteínico y calórico del cortejo, para que decir el bajón anímico, cuando subconcientemente quiero estar solo. No, no es que quiera ser un asceta todavía, pero si que he disfrutado de mi soltería saliendo con quien quiera sin problemas (y de paso "fracasando en eso"). Aparte, como dijera el Guasón (bueno, Joker, perdonen a este anciano) en "El Caballero Oscuro", soy el perro que va tras las ruedas de un auto y cuando las atrapa no sabe que hacer. No tengo puta idea de relaciones humanas a nivel íntimo y la verdad es que me incomoda tener que descubrirlo.
Es aceptando esta noble verdad que puedo dejar de lado lo que me desgastaba y dedicarme a, no sé, usar pistolas con balas de verdad para suicidarme o poner aluminio en el techo de mi pieza para que los satélites dejen de vigilarme. O subir música, lo que sea. Pero los especiales del 14/02 seguirán tan puntuales como los trenes imaginarios en la Italia de Mussolini. De todas formas sé que le seré infiel a mis principios y volveré a abotagarme en mi propios vicios íncumplidos, mandando a la cresta también mi rechazo al sufrimiento que provoca el deseo. Buda enviará gente a sacarme la chucha.
 Por otra parte, otra fecha que pasó fue el aniversario del blog. Siete años manchando joyas musicales con vómito mental mal editado ¡yajuuuuú!

 Ahora viene el punto en que el tema que abrió el post se une con el contenido musical de manera enrevesada, rebuscada y por demás mágica:
 El 2007 el mundo estaba medio cagao de la mente. Las tribus urbanas proseguían su marcha evolutiva, yo había entrado a la U y no veía mucho de eso, más que uno que otro gótico y emos, supongo que se debe a que estar perpetuamente deprimido te hace ver más inteligente que si pareces plumero del Carnaval de Río. Personalmente no me ha servido tanto. Siempre tuve una pinta entre emo y gótico por mi mechón frontal cayendo sobre un ojo y mis ojeras au natural, pero no era muy pegado a la onda. Aún así le di una oportunidad a varias bandas góticas que terminaron gustándonme, pero el emo nunca lo pasé. Lo encontraba super miechica (la weá vieja), llorón y wannabe dark, y puta que lo era, pero entre los espasmos que demarcaban su muerte vi de puro sapo un video en youtube, con calidad papa cocida,y me gustó la estética dark-kitsch-emo queriendo ser rudo y sangriento. El tema se llamaba "She is The New Thing" y lo que me atrapó más que nada fue el sonido del teclado: un farfisa muy en la onda de bandas de principios de los sesentas y su proto-psicodelia libre de droga. ¿Pero quienes eran estos mequetrefes? Pues un hato de ingleses llamados The Horrors, que ya llevaban dos años tocando y compartiendo sus gustos por clásicos como Bauhaus y esos grupos darks ochenteros. Una pequeña vuelta en Ares (entonces un buscador p2p más completo que el bodrio actual) y tuve mi disco.
 Destaqué lo del sonido del  Farfisa porque, a mi parecer, es lo que los diferencia de muchas bandas del género, que destacan más la agresividad rítmica del punk con la agresividad vocal tipo "mi polola de MSN me pateó, odio al mundo" propias del emo y su hijo metanfetaminado el screamo. No es de extrañar que el audio vibrante y chillón del teclado nos recuerde a películas de terror antiguas, pues en si son una suerte de referencia o tributo (este disco al menos) a la onda de terror pop de los 60, con Screaming Lord Sutch como referente (cantaba como las weas, pero es lo que había... solo tasen), esas bandas garage que mencioné en el post anterior, con letras que aludían a filmes de horror e inspiraron eventualmente el psychobilly, y estéticamente a "Screaming" Jay Hawking, conocido por su versión esquizofrénica y asesina de "I Put A Spell On You". De hecho Jack The Ripper, la canción que adjunté de Sutch, fue el primer cover que tocaron y la canción que abre el disco, desbordando mucha más potencia y desplante vocal que el original. Entremedio hay una exhibición del estilo que les parece innato, manifestado en esa onda medio dark gritona, con letras de desamor, malamor y asesinatos con pantalones ultra ajustados."Sheena is a Parasite" no solo es un guiño a "Sheena is a Punk Rocker" de Los Ramones, sino que también fue la canción elegida como single promocional yyyy, no sé, "She is the New Thing" es mucho mejor, tenía hasta video, pero meh, igual les fue bien. Mis favoritos personales son "Count in Fives" y su beat medio electrónico, que a los que nos gusta el Polkadot Cadaver original nos podría gustar también; la ya mencionada "She is the New Thing" tanto por el sonido del teclado como por su letra, en que el narrador cuenta como se enamora de una mina, salen y todo  pero se pregunta en que momento dejará de gustarle, como le ha pasado otras veces, hasta que se cumple la profecía y ambos terminan, pero el pasa a ser la "cosa nueva" de otra. Interesante e identificable. "Excellent Choice" no me gustaba tanto, pero la letra es el plus, pues versa sobre un tipo con una vida miserable, aburrida y [un tercer adjetivo que seguramente se adapta a nuestras vidas de asalariados] que decide terminar con su vida parándose en la línea del tren, mientras Faris Badwan, el vocalista, avisa a gritos que esta fue una excelente elección. Quienes somos para juzgar la "obligación" de una persona a seguir con su vida cuando esta ya no le satisface, ¿no? Nadie po, eso somos. "Thunderclaps" abre con una batería arrolladora y se convierte en una pieza medio rockanrollera cincuentera alimentada con el alma de las películas Hammer gracias al teclado y los coros fantasmales, así que fua, otro favorito, igual que "Death in the Chapel", con su teclado pop en una canción sobre un asesino empeñado en matar a una pareja en su boda, al parecer porque la mina lo cagó, y de paso a quien se atraviese. El resto está bien, los instrumentales son el toque raro en un disco hecho para ser raro y "novedoso" (mal que para ser novedoso en una escena musical desgastada como fue la de los 2000 haya que viajar al pasado), pero no pasan la prueba de Selma y no merecen mayor análisis de mi parte.

 Unos cuantos años después la banda sacó disco nuevo, pero se desencasillaron completamente como una banda de postpunk neogótico cuasi-emo para ubicarse en algo más rock indie alternativo. No los he escuchado tanto, pero lo poco que escuché no me gustó. Para eso hay hartos grupos similares. Es por eso que, si no los ubicaban, los invito a escucharlos antes que me los borren, porque lo harán. Lo he visto antes y seguirá pasando.


Oigan, sorry si me he alejado un poco, es que tengo algunos planes pendientes en papel/word/lo que tenga a mano y llene de escritura, y soy tan procrastinador en eso como lo soy con el blog. En volá el proyecto llega al mismo blog, onda para darle un poco de variedad, no sé. Mil disculpas. De todas maneras, el PC ultimamente anda muy raro, por lo que tendré que respaldar y subir música más seguido si o si.
 Gracias por la buena onda imperecedera de los que me preguntan si el blog ya funó. No volví necesariamente por esa suerte de obligación moral con la gente, pero si aprovecho la instancia para decirles a todos que... nada, ya lo dije, arriba están las razones. Me gusta repetirme, wn...
See  you in the funny papers!

lunes, 13 de febrero de 2017

Los Saicos- Los Saicos (2006)

  Llegó un año nuevo pal blog, llega San Calientín y quiero entrar armando polémica. Nah, no tanto; digo, no hay tantas vueltas que darle a la cuasi-reciente cita "el punk nació en Perú". He herido muchas susceptibilidades de gente sensible y ridículamente nacionalista diciendo eso, pero puta, podría decirse que es verdad. ¿Pero como nació esta máxima? Todo eso y más a la vuelta de comerciales.

 Entre los años 50 y principios de los 60, el rock and roll dejaba la cagá con los pendejos gringos. La música contemporánea se convertía en la banda sonora de niños malcriados que no saludaban a la bandera, no usaban servilleta en la mesa y bailaban como afectados por la fiebre de San Vito. Este nuevo movimiento de liberación juvenil abrió las puertas y piernas a nuevos estilos de vida para la juventud reprimida de un mundo occidental temeroso de la "amenaza roja", la represión sexual (instigada por los padres de estos "baby boomers", que se hicieron cagar sin preservativos en la segunda guerra mundial y trajeron mucha gente a la Tierra para hacerse los pacatos) y la discriminación racial. Un poco tarde pero aún a tiempo empiezan a sonar en Chile nombres como Peter Rock, Luis Dimas y Potro Fuentes, que destacaban en revistas y en fotografías pegadas en piezas de calcetineras gracias a aquel movimiento musico-social llamado la Nueva Ola, junto a bandazas de la misma línea como Los Bric a Brac, con influencias de los californianos The Mamas and the Papas, Los Stereos y su onda surf rock, y Los Red Juniors. Muchos de estos músicos trajeron esta movida después de ir a zorronear a carretes gringos, donde les nació la idea de traer estas nuevas melodías para reemplazar la rumba, la cueca y las rancheras de los malones por ritmos eléctricos y tan ruidosos como un tranvía chocando con una liebre llena de coléricos malacatosos. Para esa época, digo, porque en realidad importaron la faceta romántica y musicalmente poco aventurera del rock and roll, más comercial y agradable para padres e hijos. Abuelos no, el dogma de las cuecas bravas y las rancheras era más poderoso.
 Hay que destacar que la Nueva Ola no es un fenómeno propio de Chile, sino que de toda Latinoamérica, que vio florecer a un mega-ramillete de artistas que bebían de la fórmula alquímica que ya se había probado en EEUU. Pero en Perú un grupo de jóvenes limeños llamados Erwin Flores, César Castrillón, Francisco Guevara y Rolando Carpio, que hacían la cimarra para juntarse a tocar con instrumentos hechizos en la onda de Los Prisioneros, se motivaron a explotar sus talentos ocultos y formaron oficialmente una banda. Así nacian Los Sádicos... pero terminaron siendo Saicos para no sonar tan mal. No aceptaron el artículo LOS por nuevaolero, pero fue como pasaron a la historia. Para más info sobre la biografía tienen google, gracias. Es que paja po weón, respétenla.
 Durante su relativamente corto lapso de vida, Los Saicos sacaron una seguidilla de singles en 45 rpm que en 1999 una disquera española recopiló sin permiso en formato CD bajo el título "Wild Teen Punk from Perú 1965", mismo disco que estoy buscando en formato LP (sé que está) y si tienen el dato lo agradecería.

Pasemos al meollo, al manjarate, al pingüino metamorfizado, al asunto per se: Por qué considerarlo proto-punk.
 Si lo dejamos bajo esa etiqueta la cosa se simplifica mucho: habían hartas bandas de rock de garage (bandas de rock de baja calidad sonora pero harta fuerza, como cualquier banda que toca en el garage/patio/mediagua de la casa) que en los setentas empezaron a ser clasificadas como proto-punk, como abuelos del novísimo sonido punketa que ebullía en Reino Unido y le hacía la vida imposible al rock progresivo. El tema es que cuando el sello hispano cuyo nombre no recuerdo los reeditó, sin remaster ni nada, tal cual llegaron al mundo, algunos sacaron sus calculadoras, usaron álgebra de Globetrotter y dedujeron que el sonido punk nació en realidad en Perú, lejos de las bandas garage de Inglaterra y Estados Unidos. La verdad es que tienen harta razón, el disco está lleno de una fuerza nunca antes vista en las comarcas de sudacalandia, acostumbrada a Palito Ortega, Cecilia y Los Ángeles Negros, que ya se nota con el primer tema "Come On", que a su vez fue la primera canción propia y aparte escrita en inglés (chupatesa Peter Rockasaurio, QEPD). Come On no tiene nada que envidiar a The Crushers ni "Lonely Star", la otra pieza en un inglés bastante bueno para la época, a The Surfaris. El sonido es puro surf rock de la década, pero la baja calidad acústica, la crudeza de la interpretación, tanto instrumental como vocal, y los ritmos acelerados de algunas canciones son el enorme penacho de mohicano que los diferencia de sus contemporános. De hecho el sonido medio reventado me recuerda a la grabación de You Really Got Me de The Kinks, que en sus tiempos más garage probaron rajando un ampli y consiguieron un sonido impuro, ruidoso y pegajoso. Retomando el asunto, la gente concuerda en que "Demolición" es la pieza punk por excelencia, y puta que difícil no concordar. Erwin cantando sus letras con una voz de viejo carraspiento, un coro curagüilla y una letra sencilla se presentan, te dan la mano y te auguran "tendré un nieto que sonará como yo y se llamará punk". Cosa de cada uno creerle, pero yo le creí. Y "Ana", una canción romántica en verdad, también tiene la pujanza vocal en los gritos de dolor "OH-OOOH-OOOOOH AAANAAAA" ante una mujer que quiere dejarlo. Chucha, para que decir "Salvaje", ese tema sobre un caballo indomable que exhala tanta energía como el potro mismo. "Te Amo" también habla de amor (duh), hasta con armonías a dos voces con dos líneas diferentes en el coro, pero harta onda surf rockabilly y, hablando de rockabilly, hay su toque malulo con canciones como Camisa de Fuerza y Fugitivo de Alcatraz, con ese rock and roll de chico malo como de Trouble de Elvis Presley en sus primeros años, pero sin las pompas que le otorgaban los bronces a este último. Harta locura de delicuente juvenil luchando contra sus padres que creen que se volvió loco porque ya no va a misa los domingos y porque le dio una patá en la raja a la señora Eduvigis. Y en esta línea medio "rebeldía a la vieja escuela" está mi favorita "El entierro de los gatos", un trabajo más rockanrolero que me suena medio mafioso, onda "el líder de mi pandilla cagó, ahora me toca a mi mandar". Perfect para jugar el Mafia III o hacer un golpe de estado en tu grupete.

 A pesar de que dura poco más de media hora, hay mucho material para defender la tesis de que son la primera banda de punk/proto-punk/la weá que quieran de la humanidad... peeerooooo...
Yo creo que todos conocen a The Trashmen, quizás no de nombre pero si por su canción "Surfin Bird". Si estuvieron en Vietnam no hay forma de no recordarlo y si no igual. Padre de Familia, Nacido para Matar, el final de cada capítulo de "Ah Que Quico" (eso recuerdo)... harto. La cosa es que esa canción tiene un sonido casi similar: letras simples, raíces surf rock, un ritmo también simple y tiempos más rápidos de lo habitual. Como dijera Piraña: ¿Y que problema tenemos?": Pues que The Trashmen lanzó este sencillo en 1963, dos años antes que el primer sencillo de Los Saicos (el año 2006 del título hace referencia a la edición de este compilado). Hasta que supe de la existencia de la banda del Perú, para mi The Trashmen eran la primera banda en probar con lo que sería la base del sonido punk y en base a la evidencia histórica lo sigo sosteniendo. Ahora, la cosa es ¿lo habrán sabido Los Saicos cuando comenzaron a tocar? Personalmente lo dudo, no creo que supieran de lo que hacian los gringos por su lado como para querer copiarles la onda ruidosa y tarrera. No obstante, es un logro insuperable e inigualable que una banda sudamericana haya tomado esa vía evolutiva de manera propia y en esa época, lo que no les quita crédito para nada. Crearon su onda en medio de una ola de conformismo. Grandes siempre. Es más, yo les atribuyo el apelativo de la primera banda de PSYCHOBILLY. ¿Por? Tintes rockabilly con harto de surf rock, batería punketa antes de ser punk oficial y el grito de "SAICO", mencionando al grupo pero inadvertidamente haciendo eco trans-temporal del grito de batalla del psychobilly, que no nacería hasta unos 20 años después.

 Y como el rock de la época giraba en torno al amor y mañana ya se viene San Calientín, bájenselos y gocen.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Varios Artistas- American Splendor soundtrack (2003)

Se van los negros nubarrones (hechos de ozono en desintegración y radiación UV solar) de los días previos a navidad, llega la paz familiar del yule y el fin de las hordas de compradores irónicamente muy furiosos para una fecha de dizque unidad, fraternidad y amor. Entonces llegan las ganas de escribir nuevamente, de contar que weás he hecho, aunque les importen una verga perolaweaesmía, y decir "uye que tiempo sin venir por aguí logo, el weón virao". Fue por eso mismo, no tenía ganas de nada y las fechas no podían valerme más callampa, sin importarme los posts especiales de la fecha ni esos rituales de los que siempre me he sentido tan orgulloso y dichoso de publicar. Nunca entren a la horrible industria del retail, niños... a menos, claro que sean bots o androides o de esas razas hiperracionales de Star Trek, pero sí así fuera no entrarían, así que no.
 Puta, se va el año po. Bacán, porque fue una mierda. No es que pueda decir lo contrario de los anteriores o jurar de guata que el próximo no lo será, pero me cago que fue malo. Comenzó con artistas muertos y terminó con más artistas muertos, poca plata en mis arcas y puta, que decir del departamento de asuntos mamones... primera vez en un año que lo intento con decisión y tantas veces y enésima vez que fallo miserablemente en todo. Pero que tanto un friendzoneo más a estas alturas po, o una mina con pololo o la que simplemente no me pescó. Media weá. Tengo música [lágrimas masculinas retenidas]. Y hablando de eso, mal ahí también, porque puta que subí pocas cosas en comparación con el año pasado, cuando pensaba seriamente dejar morir en el desierto este tugurio de shitty posts y godly music. Ahora había motivación, habían aires de cambio, bríos y pujanza, últimamente más pujanza que nada, pero el cuerpo cedió, la mente la siguió y terminé chopico. Llegaron mejores días, pero cuesta reponerse, más cuando los juegos están tan buenos.

 Una valiosa enseñanza que busqué recordar mucho este año fue "la represión es la raíz de las neurosis", pero puta que me hago poco caso. Llevaba meses queriendo ver American Splendor por milésima vez pero, a parte de no encontrarla nunca, posponía la búsqueda para pasar incontables horas viendo el historial de facebook para hallar el punto en que "la cagué". Anteayer me decidí a ver la peli en youtube, sin subtítulos a lo macho pelo en chope y volví a sentir el impulso creativo en mí. El problema es que, como todo plan de vida, desapareció al otro día por olvido y volvío en recuerdo, pero sin la misma fuerza.
 Que hermosa película, American Splendor. La ví más o menos por el 2009 en la casa de un amigo en DVD, quien me dijo "cacha esta película, se la prestaron a mi viejo, está re piola y tiene pura música wena". Para quienes no la han visto, es la película biográfica basada en la vida y obra de Harvey Pekar, escritor estadounidense nacido, criado y enterrado en Cleveland, creador del comic underground American Splendor y brillantemente interpretado por Paul Giamatti. La vimos y la historia se me hizo inexplicable y vagamente familiar. Claro, conocía al artista del comic Robert Crumb, dibujante de sus primeras historias, pero aparte había un ambiente de familiaridad con la vida de Harvey. Sentí una rara empatía con Pekar, desde la primera escena en que Pekar niño va a pedir dulces con los vecinos sin disfraz, argumentando que no era un superhéroe, solo era un niño del barrio que quería dulces. Define mucho el carácter y el destino de Harvey de ahí al final. Y la verdad es que, como persona, a Harvey Pekar, cuyo trabajo desde entonces empecé a buscar por todas partes y terminé encontrando disperso en algunas tiendas de comics nacionales, lo considero una gran inspiración y motor de motivación... cuando me acuerdo, claro. Su máxima de vida era "la vida es una guerra donde sabes que no ganarás, pero no puedes rendirte sin haber luchado" y se me hace imposible no concordar con él. El universo es un lugar hostil para nosotros, seres endebles susceptibles a cada ligero cambio en lo que consideramos perpetuo, indiferente a nuestra existencia, pero es nuestro trabajo, decía Camus (más o menos), rebelarnos contra este y al menos dar la batalla, aún sabiendo que perderemos, que la roca de Sísifo volverá a rodar cerro abajo, pero ocuparnos en esa labor a la vez nos rebela contra quien nos endilgo la labor inútil. No estoy muy conforme con lo último que puse, pero es lo que siento de momento.
 Hace unos seis años que Harvey perdió la guerra, pero dio una dura batalla contra el cáncer, que le otorgó una tregua temporal hasta que le pilló débil y cansado. También se dice que fue por una sobredosis accidental de antidepresivos. Lo importante es que su legado vive y, aunque nunca fue muy popular fuera de su tiempo (70-80), fue feliz con sus reseñas de jazz, ensayos políticos y de historia.

 De todas formas ¿que hace tan grande, trascendental y digno de mencionar su trabajo? Nosotros, bloggers, deberiamos tenerlo en consideración cada vez que tiramos referencias personales sin miedo a la crítica y al "a quien chucha le importa" en la web, pues ya en los setentas osó (se arriesgó, mejor dicho) a desafiar las normas del comic, sean del CCA o Underground, escribiendo sobre personajes reales viviendo situaciones de lo más ordinarias y cotidianas. Los protagonistas de sus cómics eran sus vecinos, compañeros de trabajos, parejas y sobre todo él mismo, ilustrando sus pensamientos y filosofía personal mientras lava la loza, compra en el supermercado o estira el brazo en su cama contemplando su soledad. Trajo una obra autorreferente y autobiográfica al mercado sin que sea un personaje destacable o importante a nivel medíatico y cautivó a un público. Casi casi como lo hacemos varios. Pero lejos de nuestra área ya cachamos que también revolucionó el comic conocido hasta entonces, donde solo la novela gráfica elevaba a un nivel de mayorrrr... (chuta, no quiero decir "calidad argumental" para que no parezca que le bajo el perfil al comic tradicional, pero ya lo dije) factura, lejos del formato tradicional del superhéroe, los animales antropomórficos y los personajes grotescos hipersexualizados de la escena under. Loco, cuando les digo que tiene historias en que hace fila en el super es en serio, pero aún así estoy simplificando algo al resumirlo, pues como bien dijera Harvey "la vida común es un asunto muy complejo".

 La banda sonora de la película consiste principalmente en jazz, pero son para nada temas tomados de manera accidental. Como mencioné más arriba, Pekar era crítico de jazz... no uno de alto reconocimiento, eso fue algo que siempre le dolió, no ser tomado en serio por la prensa especializada, pero era un amante del jazz con harto conocimiento para compartir y las melodías seleccionadas tienen relevancia dentro de sus críticas (Oscar Peterson y Lester Young, Joe Maneri, Dizzie Gillespie, John Coltrane...), música incidental que suena en los comics (Ain't That Peculiar de Marvin Gaye), gustos compartidos con Bob Crumb (Jay McShann fue el artista con el cual se conocen en la película en una venta de garage; en el comic se conocen por un amigo en común que los presenta en base a sus aficiones por el comic y el jazz antiguo) y ragtime de la vieja escuela (R. Crumb and his Cheap Serenaders, banda de revival de "viejitos" del dibujante Robert Crumb). Si cada tema representara al disco al que pertenece originalmente, correspondería con cuea al 2% de su colección, pues era un coleccionista casi compulsivo, llegando a sacrificar relaciones por sus problemas de espacio y orden. Hay también un tema compuesto para la película (Time Passes Strangely), que no envidia para nada a la otra pieza de Oscar Peterson ni a Miles Davis, transmitiendo el dolor y la amargura del período de quimioterapias al que se sometió Harvey. Yo cacho que si no hubiera visto la película nunca y escuchara el soundtrack igual me arrancaría gordos lagrimones. A pesar de que su vida, excluyendo el cáncer, no es en exceso melodramática ni nada, está llena de tantos episodios tristes que calzan super bien con la música y por eso mismo es que no veo como no identificarse con él. Su largo conflicto con su soledad, sus relaciones mal llevadas por la prisa en asegurar un compromiso, su eterna estadía en un trabajo sin salida ni oportunidades después de dar tumbos por varios otros, las contemplaciones filosóficas ante cada acto diario... un avatar del hombre común luchando contra su destino, forjándolo a mano desnuda y quemándoselas con las adversidades.


Cuento corto porque hay que hacer presencia en la familia, aquí tienen el link y [si quieren pueden parar de leer acá] digo que es ahora que va a terminar el año de mierda rápido que la obra de Pekar vuelve a inspirarme. Espero esta vez, por fin, volver a tomar un lápiz y ver si algo de su proyección introspectiva renace en mí y por fin venzo a toda autocrítica y hago alguna weá productiva. Gracias por todo Harvey Pekar, master.
Por otra parte, no gracias a la muerte por la recolección de almas y a la comunión de los movimientos de traslación/rotación con mi reloj circadiano por acelerar este año. Jódanse.
Ah, y saludos a la familia que me recogió en navidad cuando venía con mi gente de vuelta de La Portada a pata y nos dejó en la cresta de la loma, pero nos ayudó a volver. En especial a la hija mayor. Ah, y gracias a ti, fiel (o infiel, novato, hater, quien sea) lector por suponer que había subido algo antes de fin de año. El mal año económico también repercutió aquí; no sé por qué ni como chucha, pero vieron que lo hizo.

Para cerrar, otra cita del vate de Cleveland (onda pa rellenar-rematar): "La vida es sobre mujeres, conciertos y ser creativos".
Keep on truckin', amicos y nos vemos en otro año cargado de desventuras y esas desdichas que con el tiempo te dan risa. Feliz año nuevo.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Zeal and Ardor- Devil is Fine (2016)

 Algo que aprendí viendo Los Simpsons desde siempre es que un especial de Halloween igual puede hacerse en noviembre porque razones. Fueron buenas fiestas, ¿no? Claro, muy como las weas, super fomes y con trabajo, pero participé en un concurso de disfraces de Los Simpsons Chilenos y aunque no gané puedo decir que fue un placer participar con el irlandés y la señorita de las curvas pronunciadas. Después de eso PAF! dos semanas de conjuntivitis y ojos de tomate. Pero faltó algo, hacer la tarea y traer la música que, según Jackie DeShannon, el mundo necesita ahora. No, no era amor, entendieron mal. Y fue Hal David, másquenlo "anal retentives".

 Si en el post anterior le tocó a Dios en calidad de juez ser el personaje principal, ahora le toca al otro weón: el cachuo.
 La página de Facebook de The Holy Filament ya ha contribuido más de una vez en presentar nueva música: me pasó con Lerdo, con Sorbaco, con bandas de colaboradores de Patton (no necesariamente buenas ni intedezantes) y por abril presentó una primicia de bandcamp, la plataforma online que miles de artistas independientes usan para promover sus trabajos y ganar su platita. Emm, claro, ahora le estoy quitando unos tantos, varios, billetes al muchachón, pero queda en ustedes comprarlos con mejor calidad, ¿no? Yo no soy tan de comprar el mp3, no sé, no se me da. Bienaventurados aquellos que sí lo hacen (me retracto, lanzó este EP en formato vinilo, así que si les interesa llevarle un regalo pal abuelito regalón ya saben que comprar).
Ah, a lo que iba. The Holy Filament publicó por esas fechas un artículo sobre una "banda" llamada Zeal and Ardor, que presentaba una innovadora mezcla entre el blues y el black metal. Mira po weón, BLUES y BLACK METAL. ¿Que tienen en común? Bueno, que son negros. Lel. No, estoy webeando, la verdad es que son estilos muy disímiles, a pesar de que el rock, hijo y padre de ambos estilos, comparten raíces pues suenan completamente diferentes. ¿Como se combina eso, entonces, para que no suene mal?
Si algo hemos aprendido hasta ahora, después de escuchar tanta cosa, es que puedes mezclar lo que sea y siempre quedará bien. Bueno, hay que saber hacerlo, obvio, pero si no igual habrá alguien que guste de lo que lograste. El mundo es grande y lleno de gente miserable abierta a todo. Aparte siempre insistiré con que el futuro de la música está en la fusión extrema.
 Para empezar, la banda en realidad un proyecto del músico multi-instrumentalista neoyorkino Manuel Gagneaux que algún día pensó que sería gracioso escuchar gospels pero dedicados al diablo. Es más, aunó ideas cuando presentó su música en la sección /mu/ de 4chan, donde cohabitan snobs y trolles por igual y hacen mierda o adoran a muerte todo lo que emita sonido, y vio que su música era bien recibída, obviando a los clásicos troles que pasaban de /b/ a /mu/ por joder un rato. En un thread todos posteaban un estilo musical que les viniera a la cabeza y lo típico, salió harta mierda rara entremedio, pero por ahí vio "nigger music" y "black metal", que lo llevó a pensar ¿por qué no? Y eso deja claro también que no es solo blues lo que Gagneaux metió al caldo, pues también puso una pista electrónica más cercana al hip-hop, hartos toques de rythmn and blues y el ya mencionado gospel; todo lo que le sonara a negro. En su juventud fue asiduo a varias bandas de black metal y recordando su pasado dizque malulo pensó en como sonarían canciones de plegarias pero dirigidas al diablo. Que decir po, el resultado pega. Sobre todo porque Manuel tiene un vozarrón rasposo digno de un bluesman de los años 30, como si sus genes recesivos se activaran cada vez que hace atronar sus cuerdas vocales y diafragma canalizando a los fantasmas del sur de los Estados Unidos. De hecho no son pocos los que creen que la voz está sampleada de algún músico de la época, porque puta que suena igual.
 A la primera mención de "blues metal" nos viene la pregunta que abrió el tema: ¿que tienen en común? En lo acústico espero que, como yo, compartan lo ya dicho, que todo puede combinarse si se usan las herramientas adecuadas y se tiene talento para equilibrar los elementos, pero la similitud en este caso va más allá de la práctica y del blues como base primigenia del género y todas esas weás. Lo primero que pensé, y que Gagneaux confirmó cuando leí unas entrevistas sobre su proyecto, es el vínculo "satánico" de ambas corrientes musicales. El blues fue forjado a base de penas, dolor, muchas muertes, asesinatos, drogadicción, adulterio, locomotoras y uno que otro pacto diabólico. El más famoso es la legendaria reunión de Robert Johnson con el diablo en un cruce de caminos cercano al Mississippi, que inspiraría su canción "Crossroads", sumando coincidencias líricas con "Me and the devil blues" y "Hell Hound on my trail". La verdad es que "The Crossroad blues" no da ningún indicio de que ande buscando al diablo en el campo de noche, mas si suena más cercano a un negro atrapado por la noche en la carretera en tiempos en que era peligroso para ellos ser atrapado de noche por una turba de blancos cogote rosado esperando linchar a quien no comparta su color. Como sea, la leyenda lleva años establecida y vende bien. Por otra parte, a lo largo de su historia el black metal (la corriente no nihilista, al menos) siempre ha practicado abiertamente su apoyo, culto y simpatía por Satanás, Lucifer, el Diablo, Lucífugo Rofocal y cual sea el avatar suyo que elijas. Históricamente ambas facciones tienen cosas que compartir y solo bastaba que alguien bien motivado los presentara y los pusiera a trabajar en equipo.
 Pero la pregunta clave en realidad es ¿que tanto de black metal y que tanto de blues hay? Si, las otras preguntas fueron puro relleno. Puta, no soy estadístico, pero puedo decir que ni fú ni fá. A pesar de los elementos ya mencionados de la música negra tradicional (cantos gospel, call and answer de los "negro spirituals" y el toque desgarrado del blues sureño), destacables en Come on Down, y hay mucha instrumentalización con guitarras distorsionadas, baterías aceleradas y growls laríngeos, pero tan poco de cada cosa que la suma total parece dar algo nuevo. Y puta, hay un tema que tiene base estilo hip-hop po (Sacrilegium I) en que no sé que pasa, más otro que parece de película de cabros chicos diabólicos a la Niños del maíz sumado a una recitación de varios demonios del Ars Goetia (Children's Summon y Sacrilegium II). La cosa es que, para hacerla fácil, digamos que es black metal y blues en los tags.
Las letras son las medias plegarias, perfectas para asustar mormones y testigos de Jehová que sepan inglés, pues acá los esclavos negros claman por sacrificios humanos (In Ashes), sangre corriendo en los ríos (el gospel de Blood in the River) y nos recuerda que el único dios bueno es el dios muerto. Con eso ya veo ateos regocijándose con cautela y con "What's a killer like you gonna do here?" tenemos a asesinos en serie vacilándose un buen jazz vieja escuela ante la parrilla con la carne que trajo Andrei Chikatilo.

 Creo que eso sería de momento, mucho ruido y pocos doritos de mi parte, pero he estado de ánimo raro desde fines del mes pasado. Debe ser la falta de plata y no tener suficientes discos en Discogs. Voy a hacer una weá super pajera esta vez, espero que sea la última, pero es que tuve problemas ripeando el disco y cuando intenté retomar el asunto ya lo habían borrado de bandcamp y de youtube. Tengo tres temas todos cagados en el pendrive y obviamente eso no sirve, así que como reemplazo les dejo el link de un blog que lo subió hace unos meses y fue más al punto que yo a la hora de describirlo. Véanlo y tasarán.
Si eventualmente muere el link me avisan y lo subo por mi cuenta, de momento prefiero no "robárselo" al compañero y mandarlos a su casa.
A todo esto, el único post polémico del blog, el de cierta banda de metal chilena, sigue recibiendo el odio de un anon über-true (quizás de más de uno, quizá de una comunidad completa o de la misma banda) que le da con la misma perogrullada de que soy poser y no se ná. Puta, bien, poser no soy (o sí, da igual) porque no tengo ninguna pará e ignorante soy porque todos lo somos, de una forma u otra. La weá difícil, en tu caso estimado fome culiao, es aceptarlo. Al menos el weón me visita el blog todos los días, las estadísticas lo sapearon. Vive tu vida weón, ni siquiera hablé mal de la banda y ese disco culiao me gusta caleta.

domingo, 23 de octubre de 2016

Aphrodite's Child- 666 (1972)


¡PWA PWAPWA PWA PWAAAAAAAA! [Sonido de trompetas de reggaetón/Calle 7]
Ya, hace rato que llegamos al fin del especial "Vi'a Shile coshino culiao" y tenía que darle inicio al especial de Jálogüin, alias Samhainmusikfest. Pasamos de una fiesta patriotica a otra más extranjera que nosotros en estos lares y tiempos, pero más antigua que la primera civilización oficial. Siempre lo digo, no tenemos para que celebrar esta weá, no nos corresponde, pero si sirve como momento de algarabía, comilona y controversia entonces no veo por qué no. Es por eso que estoy en medio de una investigación histórica para ver como adaptar la fecha a nuestro calendario, onda para tener mi propia fiesta y que nadie webee con sus nacionalismos ni sus pokes ni sus mons. Ojalá la motivación no me pare a mitad del avance, como siempre pasa. Jajaja, sabemos que así será.

 Si me pidieran resumir a Grecia al vuelo por conceptos y personajes la lista no sería muy larga: filósofos clásicos gritando "TOGA TOGA TOGA ¡2000!, crisis financiera, lol democracia, Zorba El Griego, hermosas casas blancas mirando al mar, Nana Mouskouri, wasssshita Alexis Bledel intepretando a la mina con ascendencia griega de esa película en que unas amigas usan los mismos pantalones, Vangelis y Demis Roussos.
Vangelis es un nombre que suele trascender generaciones: es conocido por sus trabajos como compositor de bandas sonoras entre las que destacan las películas Blade Runner, Carrozas de Fuego, Heaven and Hell (nombre del disco en realidad, pero una pieza de éste fue el tema principal de Cosmos de Carl Sagan), La Conquista del Paraíso, Alejandro Magno y el álbum L'Apocalypse des Animaux, cuyo tema "La Petit Fille della mer" lo recordamos los chilenos cercanos a o mayores de 30 por ser la música de fondo de Tony Kamo en ese programa que tenía con César Antonio Santis. Demis Roussos, en cambio, es el que te delata la vejez, porque suele ser recordado por cuarentones con canciones como "Morir al lado de tu amor" y "Forever and Ever", que estoy seguro que también la hizo en español pero mi mamá no recuerda el nombre. Pero hay algo que mucha gente vieja que creció con la música de estos grandes no sabe u olvida y es que en los sesentas eran compañeros en la misma banda de rock, y rock progresivo más encima.
Aphrodite's Child nació en 1967 fruto de la unión de talentos de los mencionados músicos junto a Silver Koulouris en guitarra y Loukas Sideras en batacas. De todas maneras decir que en sus inicios la banda tocaba rock progresivo sería mucho, pues en realidad End of The World (1968), su primer trabajo e It's Five O'Clock (1970) son más representantes del pop de la década con tintes prog, estilo Procol Harum (los del "White Shade of Pale" por si no te acuerdas por nombre), lo que de paso les valió cierto reconocimiento en Europa y el beneplácito de la industria disquera, llevando incluso disco de oro a la casa por un single que lanzaron antes del primer álbum. Pero son los 70 y la tierra comienza a apestar a sus muertos; es entonces cuando llega el punto de inflexión de la banda.
 En el lapso que no narré desde que se arma la banda hasta el segundo disco pasaron muchas cosas, como miembros de la banda que se iban a hacer el servicio militar, peleas intestinas, incluso el final de una dictadura militar que, como buena dictadura, restringía la expresión creativa de los artistas, pero las tengo guardadas por si subo los discos anteriores. En toda la batahola de eventos Evangelos Papathanassiou, nombre real de Vangelis, tiene una visión sobre el futuro de la banda y la humanidad. Bueno, esta última visión la había tenido unos mil y tantos años atrás un hombre cuyo nombre fue latinizado "Juan", también en Grecia, y la plasmó en un capítulo más de ese mamotreto conocido como la Biblia: el Libro de las Revelaciones, alias el Apocalípsis.
El proyecto era ambicioso, pues había un concepto desarrollado detrás. Vangelis unió fuerzas con el director y productor griego Costas Ferris para armar una historia que rivalizara y a la vez siguiera la línea del Sargent Pepper's de Los Beatles, plasmando un relato sobre un circo dando un espectáculo en alguna ciudad cualquiera. El show en sí esta basado en el libro del Apocalípsis y todo comienza a salirse de control cuando el mismísimo día del juicio final se desata alrededor, pero el público no puede discernir entre cual es la presentación (bastante pomposa desde un principio) y cual es el armagedón mismo. En sí son dos shows unidos por fuerzas desconocidas, en este caso la troupé de artistas y Dios que también tenía su espectáculo para la misma fecha, y terminan siendo una asombrosa y explosiva puesta en escena de la lucha entre el bien y el mal y la salvación de los justos. Sus creadores siempre dijeron que la historia había de leerse como una narración no lineal, donde se intercalan tiempos, de pronto un vistazo a tiempos idos y saltos al futuro, pero personalmente siento que, con lo no-tan-poco que recuerdo del Apocalípsis de San Juan, todo parece seguir una secuencia similar al evangelio. Claro, de pronto tenemos algunos temas mostrándonos la obra de teatro y de pronto, sobre todo las canciones e instrumentales más relajados y "espaciales", son vistazos a las señales de apocalípsis en otros escenarios.
 No hay mucho que decir sobre la música... mentira, hay harto, sobre todo si comparan los trabajos anteriores (perdón perdón por no subirlos DX) con esta elefantástica pieza de rock progresivo, que salta entre lo sinfónico, psicodélico a experimental. De hecho hay harto del espíritu de los sesentas en este disco, aparte de lo instrumental que ya es mucho, con referencias a los escritores de la contracultura hippie Jerry Rubin y Abbie Hoffman, y la teatralidad de los happenings. Hablando de happenings prepárense para volar sus mentes con esto: Salvador Dalí escuchó el disco y les dijo "cabros, esto me recordó a la Sagrada Familia [la catedral inacaba de Gaudí] y a Durero y quiero hacer un happening basado en esto." La historia del por qué no pasó es relativamente chistosa y la contaré porque hace poco la caché y también quiero hacer tiempo para no pensar en el espantoso dolor de la existencia: Como les decía, Dalí estaba cautivado por el álbum, que acababa de escuchar en el "primer aniversario del no-lanzamiento del disco". Resulta que Philips Company, la compañía disquera, no quería lanzar el disco pues sentía que era obseno y blasfemo, sobre todo la canción "Infinity", donde Irene Papas recita "I Was I Am To Come" como una letanía que termina en una madeja de gritos y gemidos casi orgásmicos, lo que para la estirada sociedad empresarial de la época era una weá asquerosa, mucho más estando presente en un disco inspirado en parte de la Biblia. Pues en este evento Dalí conoció la obra y se refirió a ella como un "trabajo hecho en piedra", que por eso le recordaba a la mencionada iglesia de Barcelona. Le propusó a Costas convertir la música en un happening, una suerte de evento teatral experimental en que prima la interacción del artista con el ambiente, a veces el público y un montón de weás más que les toca buscar, e invitó al director a su suite parisina, donde conversaron de arte, harto de política (Ferris estaba interesado en el punto de vista del pintor sobre la dictadura de Franco y los revolucionarios izquierdistas) y su casi legendaria relación competitiva con Picasso (¡FALACIAS!). Bueno, sí, Picasso lo odiaba, pero porque era un weón prejuicioso. Posteriormente siguieron juntándose y una vez fue a la casa de Vangelis donde pusieron música griega y bailaron como cabros chicos, todo muy bonito. Fue entonces que, un estúpido día perdido en la memoria, un amigo de Ferris le dijo que quería conocer a Dalí, que era admirador de su trabajo desde siempre y si podía hacerle la paleteá. Costas se dijo "ya, ¿que podría malir sal?", Salvador accedió y lo invitó a una once, donde conversaron largo y tendido sobre lo humano y lo onírico y todo muy educadito y cordial, hasta que terminando la velada el mata de weas del amigo se despide y le dice a Dalí "Y mis saludos a la señora Eluard". Gala, la pareja y musa de Dalí, era la esposa de su amigo Paul Eluard, a quien Salvador se la quitó porque un hombre que pinta jirafas fotorrealistas en llamas puede. Dalí estalló de ira y desde la puerta le gritó mil weás, cosas que él no quería saber, que "es la señora Dalí, no Eluard, conchetumare, y si soy tan choro batámonos a duelo", así tal cual. Palabra. Y gracias a ese amigo del alma no hubo happening, porque Salvador Dalí no quiso saber nada más de ellos.

 Volvamos a lo musical. De principio a fin se hace fácil imaginar la obra teatral detrás del concepto, con ese coro griego cantando "We got the system to fuck the system" de la primera canción y que revienta en la algarábica "Babylon", con un presentador y bronces que celebran la caída de la ramera Babilonia, símbolo de la sociedad en decadencia. Posteriormente las canciones van describiendo versículos del Libro de las Revelaciones, como la ruptura de los sellos por el cordero y llegada de los cuatro jinetes en "The Four Horsemen", con una canción muy suave, gracias a la suave voz de Demis Roussos, que estalla con la batería en la enumeración de cada jinete y su color, en un desplante de rock pop que bien fue elegida como el single promocional del disco. La primera razón de asombro y belleza viene con "Aegean Sea", una espléndida pieza de rock progresivo ambientada por los teclados etéreos de Vangelis y una guitarra psicodélica que me suena más a una de esas trompetas que usan en la India (no puedo recordar el nombre) que una guitarra. Hay segmentos como "Seven Bowls", "The Wakening Beast" y "Lament" que son más exploraciones con ruido de fondo y plegarias que canciones elaboradas, que de todas maneras no pasan más allá del minuto y sirven para cambiar entre escenas o relatar eventos de menor duración. "The Battle of the Locust", por otra parte, también es un instrumental corto casi funky que narra con música la invasión de langostas con cola de escorpión que salen del centro de la tierra, para luego conectarse con "Do It", otro instrumental que pasa a un rock más rápido y el bajo pasa de groove a palpitante y arrollador.
"The Beast" al parecer retoma la narración realizada por el grupo teatral, sumido ya en el caos del fin del mundo y en el cual buscarían al anticristo entre los hombres, uniéndose con la recitación en griego de "Ofis" y la presentación de las siete trompetas de los siete ángeles en "Seven Trumpets", cuyo punto cúlmine (la muerte por fuego de los pecadores, la liberación de los caballos con cabeza de león y cosas así) es interpretado por la canción "Altamont". "The Wedding of the Lamb" y "The Capture of the Beast" ya vienen un poco a cerrar el libro, habíendonos saltado varias partes importantes de esta épica psicodélica y psicótica de la prosa judeocristiana.
 "Hic et Nunc" es una pieza pop, con un coro masivo cantando "aquí y ahora" en latín y otras letras no tan acordes al tema, que ya nos dicen que podrían ser de la troupé. Para estas alturas supongo que la gente ya habrá tomado obra y evento como un todo y estarán celebrando por la llegada del juicio final y un show aparatoso lleno de muertos, fuegos y químeras. Pero no termina hasta que se banquen los 19 minutos y medio de "All the seats were occupied", que a mi parecer ya reestablecería el orden al caos luego que el diablo y la bestia fueran lanzados al pozo de fuego eterno por otros mil años más. Junto al instrumental alimentado por el teclado y la batería se une un collage sonoro de varias canciones del disco, junto a los gritos de la actriz Irene Papas en "Infinity"; pero el final oficial, tanto de obra teatral como de la vieja Tierra, viene con "Break", que añaden a esta balada de piano unos cantos en scat para quitarle seriedad al tema, recordándonos a todos que fue sólo un show... ¿o no lo fue?

Quizá los más sagaces se preguntarán "eye weón, ¿pero que tiene que ver esto con el especial de terror?". Ja-ja-JÁ, jóvenes. En mi vida le he dado mucha importancia al aspecto religioso. Quizá demasiada. No tanta como le daría un sacerdote o un evangélico, pero harta para ser un bautizado bajo la fé católica que no ha ido a misa en décadas y no ha excomulgado por flojera. Cuando era niño mis aprehensiones morales tenían base cristiana, no hacía tales cosas por temor a pecar y más de una vez oré llorando porque no sabía si mi familia iría al cielo o irían al infierno mientras yo quizá me salvaba. La incertidumbre del más allá me mataba cada noche, el temor de ver a mi familia arder en el fuego eterno o al revés, yo estar ahí, me destrozaba los nervios cuando venía a mi mente. Ya como a los 15 años más o menos empecé a cuestionar directamente, en iglesias evangélicas, con testigos de Jehová y en menor medida católicos, las verdades del Antiguo Testamento, la promesa de la segunda venida, el destino de las almas y la validez de la fé. Cuando nadie me dio respuestas satisfactorias y dejé de tomar en serio lo que de niño me asustaba me quité un gran peso de encima. No critico ni ataco a la gente que cree de corazón en la palabra de la Biblia, bien por ellos, tienen algo en que creer y una base moral a cual atenerse (bujujú, nosotros paganos no, somos animales... Já), pero si me ha pasado que mucha gente se ofende cuando mencionó el terror que me inspiraba una vida bajo el ojo omnipresente de un dios incordial y vengativo y la duda asesina de si mi alma será digna de salvación o no. Para mi no, si creyera en Dios como antes nunca jamás creería ser salvo ni que alguien lo merezca. Nunca nadie jamás.
 Sólo quienes compartieron en algún momento de sus vidas ese mismo miedo comprenderán por qué esto fue al especial de terror. El mero concepto de algo que siempre ha existido, regido de cierta manera nuestras vidas, aparecido de formas aterradora ante espectadores pasmados y nos ha enterrado la semilla asesina de la enrredadera de la duda y el miedo a moverte para no pecar es algo que Lovecraft retrató con sus dioses, pero cambiandole los nombres y un poco las intenciones. El dios judeocristiano facilmente podría ser Azathoth o cualquier ser interdimensional sediento de venganza y luchando por la perpetuidad de su culto. Claro, habrían formas de lavarle un poco esa imagen, pero según ellos mismos me han dicho no se puede hacer tal cosa, lo que te dicen las escrituras es la verdad y es inamovible. No puedes adaptar a ese dios atemporal y adimensional a tu pinta, no puedes dotarle las virtudes que deseas porque ya deja de ser El Dios y no es más que tu proyección imaginaria de quien deseas. Algo así como querer cambiar a tu pololo(a). No puedes siquiera explicarlo o detallarlo, tienes que simplemente aceptarlo. Por eso no podía seguir metido en esa maraña de aceptación a ciegas, estaría a puertas de una esquizofrenia, y la verdad es que si mi salud mental fuera un puente, un par de tablas flotando a la deriva serían más estables. Nah, pero quizá siguiendo el camino hubiera terminado así. Igual alguna vez quise ser sacerdote, tal vez habría aprendido más de lo que nunca se me dijo... ¿pero a costillas de creer por creer? No gracias. Eso es terror. Eso es horror. Creerlo a ciegas y de pronto preguntarte el por que y no poder respondértelo ni que te lo respondan. Que la duda siga ahí, creciendo, sofocándote los pensamientos e instigándote el pavor. No poder sacudirte la tula al mear porque podrías pecar si le das un movimiento de más. Cuidar tu lenguaje, que si bien es un buen camino al virtuosismo, no debiese ser una obligación escrita y penada con mil años de fuego azul y azufre.
Conozco gente que enloqueció estudiando la biblia, así como gente que progresó super bien como personas una vez que lo hicieron. Recuerdo la historia de una monja que terminó con crisis de pánico leyendo el Apocalípsis. ¿Lo han leído alguna vez aunque sea por curiosidad? Sé que muchos son simbolismos (para otras personas no, ahí es donde chocamos), pero yo cacho que podrías ver una maratón de David Lynch buscándole significado a cada cosa rara y cerrar con Begotten y te encontrarías con cosas menos monstruosas.
 Ya, hasta acá con esto, creo que ya expliqué y sobreexpliqué mi punto, así que solo me queda esperar que vuelva con otro post antes de halloween, considerando que otra vez no tendré donde ir y pasaré sentado frente al pc comiendo chatarra después de un horrible día de trabajo en que esperaré que la gente me diga "oiga, recomiendeme algo de terror" y nadie lo hará.

 Ah chucha, legal, el disco po.