jueves, 20 de abril de 2017

Cardiacs

 Quienes me conocen de cerca saben que estoy compuesto de dos cosas: huesos, mala acumulación adiposa, pésimas matemáticas y Pink Floyd. He escuchado Pink Floyd desde pendejo y por tantos años que todos creen que solo soy Floyd. Que mi repertorio de poleras sea un 70% floydiano contribuye mucho a eso, o si no la gente que no recordaba mi nombre no me hubiese llamado "niño pinfloi". El asunto es que si bien es la banda de mi vida, tengo más de una banda de mis amores, porque el amor debe ser compartido y déjenme ser polígamo y toda la weá. Como se vienen mis vacaciones y tendré razones para dejar botado este sótano telarañado me daré otro lujo, Guru-Guru (buena banda de krautrock Guru-Guru) y subiré las discografías de las bandas que repletan mi corazón de mandril. O eso intentaré.

 En el amorfo, vasto y siempre creciente plano dimensional de la música solemos llegar tarde a varias cosas. Muchos pendejos se lamentarán no haber nacido en los 50 para disfrutar a Los Beatles (de haber nacido en esa década se estarían lamentando por no haber nacido en el siglo anterior para gozar del vals interpretado en vivo), otros lloran porque ya no quedan Ramones que toquen en vivo mientras los Rolling siguen presentándose en estado de momificación. Otros porque acabaron de conocer a Emerson, Lake and Palmer cuando vieron que Emerson y Lake murieron. Por mi parte, siento un profundo dolor en cada una de mis vísceras fue haber conocido a Cardiacs cuatro años después de que su vocalista, Tim Smith, hubiese sufrido un ataque cardíaco y un infarto combinados, en lo que podría ser el peor desplante de ironía universal.
 Aaah, Cardiacs. Tanto en tan poco tiempo, tanto por entregar y tan pocos dispuestos a recibir. Consagrarla como "bandaza, sin más palabras" es poco: ha influenciado en bandas post-80 de tantos géneros que compararlos a los mencionados Beatles y decir que eran más grandes que Jesús (y más under que Zoroastro) son palabras menores. ¿Qué bandas serían? preguntarás chorizamente. "¿Que bandas?" te diré, mirándote a los ojos mientras te saco la billetera sin que te des cuenta y me rio de tu [inserte_estilo_esteticomusical] cred. "¡JÁ! de distintos colores del espectro musical." ¿Te dice algo el nombre Radiohead? Claro, sonaba en un principio... y después... y muy después... muy diferente a como suena Cardiacs, pero lo citan como un incentivo a tomar instrumentos y tocar. Para los más finitos y suavecitos hay Blur, Supergrass y los llorones de Korn, mientras que los más pechopeluo compadrecompadre pero no tan dogmáticos para decir "esta weá no es tru metal" pueden ver a grupos de renombre como los violadores de fronteras Faith No More, Tool, el bacanísimo Steve Wilson y Napalm Death citandolos como influencias. Napalm Death po weón, ¿sabí lo que significa que un grupo inglés liderado por un niño hiperkinético y chillón acompañado de un hato de más niños que no podían concentrarse en un solo tiempo y ritmo y tocaban su música grotesca apiñados haya influenciado en una banda de grindcore? Bueno, en el bajista al menos, pero igual fueron tan bacanes para dedicarles un cover.

Muchas flores y pocos hechos. ¿Que weá son Cardiacs? A riesgo de sonar snob, son difíciles de clasificar... si no te quieres mojar el poto, claro. La crítica especializada creó la etiqueta "pronk" sólo por ellos, para definir a una banda que sonaba como rock progresivo interpretado por un grupo punk o viceversa, y aunque Sarah Smith, ex saxofonista, pone entre sus influencias a bandas símbolos del rock progresivo (Gentle Giant, Van der Graaf Generator y Genesis), Tim Smith asevera que siempre fueron una banda de pop. Rock psicodélico a lo más, pero lo que quería componer y tocar era pop. Concuerdo completamente con él, en esencia son pop, pero visto así elevó el concepto de música popular muy a la conchesumadre. Digamos que suena un poco como Frank Zappa tocando pop, cosa que hizo -un poco- cuando sacó el Sheik Yerbouti parodiando a la música disco, pero tampoco calza perfectamente. En un sentido práctico la etiqueta de "ecléctico" puede ser aplicable en este blog. Esa y mil weás más.

Ahora, antes de seguir, quiero dejar algo bien en claro: esta no es una banda bella como la que he posteado a veces. Dentro del "fandom" es bien sabido que el 99% de las veces generan dos cosas: anticuerpos auditivos que te repelen automáticamente de volver a escucharlos so pena de sentir una imparable ira, asco u odio, o una sensación similar a alcanzar la iluminación, a un desbloqueo de sentidos ocultos. El otro 1% solo siente un larguísimo meh. Lamentablemente, la primera vez que los escuché no iba bien preparado y caí dentro del 1%. Buscaba música de Höyry-Kone pero di con ellos y, aunque escuché como dos temas suyos, seguí con lo mío. Más de tres años después me salieron como sugerencia de Youtube en una maratón avant-garde y les di su oportunidad para nunca arrepentirme. Al menos en estos casi siete años no me canso. Otro punto que deben haber notado: este post será largo, pero podría serlo mucho más. Lloren en el rincón.

Siguiendo el esquema tradicional de un blog de música, ahora toca la biografía. Paja igual, pero intedezante. Espero por el día en que se saque una biografía ficticioficial de Cardiacs, porque en verdad hay harto que contar, mucho sobre lo cual reflexionar y varios ensayos que redactar sobre algunos discos, sea en temas de composición como en lo literario. Dato Rossa: la historia es ambigüa (duh). Hay una historia oficial y una historia cuasioficial, que maneja The Alphabet Business Concern, la sombría y grandilocuente empresa detrás de la producción de sus discos y eventos, pero hablan tanto en clave de webeo como de verdad. A ver si la hago shorta sacando algo de ambas y, de paso, haciendo la mía, que weá:

 En un suburbio en las afueras de Londres llamado Chesington vivían los hermanos Smith. Uno era un pendejo de mierda candidato a ritalín llamado Tim y el menor, un niño regordete, callado y sumiso de nombre Jim. Ambos tenían un vecino llamado Geoffrey Shelton que tocaba la guitarra, lo que incitó al pequeño Tim a pedir de regalo una para acompañar a su vecino en un interminable rasgueo de acordes de blues en su cochera. El cachetón Jim se unió a la diversión tocando la única caja que poseía y a la que añadió un platillo, para gran descontento de su irritable hermano. Por culpa de Jim, pasaron años para que el pendejo Tim volviera a tomar su guitarra y meter bulla.
  Fue en la media cuando el Smith mayor conoció a Mark Cawthra a través de su amigo Colvin Mayers, gracias a que compartían algunos gustos como The Mahavishnu Orchestra, y juntos (sin Colvin) forman un nuevo proyecto musical de cochera y sin nombre, pero con hartas ganas de tocar y suman a sus breves filas a un cabro chico llamado David Philpot, que iba a ensayar con un órgano Korg bajo el brazo. Tim alucinó con el sonido del sintetizador y supo lo que quería en la vida. Como sea, la cosa duró menos que peo en canasto. Aparte Philpot murió joven, pero legó su Korg para la ciencia.
 Después de más de una separación de proyectos liceanos musicales, Tim toca con unos tales Adrian Borland y Bruce Bizland, que años más tarde serían el guitarrista de The Sound y baterista de The Sweet, respectivamente. Pero nada es estable en la vida, menos en la del pequeño Tim.
 Salto al futuro, ¡PAH! 1977. Nuevos viejos amigos se juntan otra vez y necesitan expresarse sus sentimientos musicales de manera física. Hay un vocalista llamado Michael Pugh, un enano de voz indecisa que no sabe si grita bajo o canta, Peter Tagg con una batería superior a la que el rechoncho Jim quiso usar para tocar con su hermano, pero Jim para esas alturas tenía un bajo y quiso mostrar que el también podía, mientras que Tim descolgaba su guitarra y sus manos inquietas y tocaba la guitarra y el sintetizador como creía que sonaría mejor. Aparte había un miembro honorario que, saxofón en mano, solo bailaba como desaforado mientras sostenía en sax sin sacarle una sola nota ¿El resultado? Una banda de ritmo punk con melodías inquietantes y alimentadas con azúcar por toneladas. No por lo dulce, claro está. La guitarra de Smith a ratos es como una pulga saltando en tu cama, burlándose porque no la pillas. Así nace The Filth, pero renace en un segundo concierto bajo el nombre Cardiac Arrest. Dos años más tarde, en 1979, sacan el primer demo (titulado "The Obvious Identity"), cassette que venden en todas sus presentaciones y graban encima de cada cassette disponible para tener stock y nace una leyenda. Se presentan en vivo en unas cuantas tocatas de pubs, sacan singles, van a festivales (al hippísimo Festival gratuito de Stonehenge ni más ni menos) y todo pero Pugh se va y nadie quiere cantar, así que Tim agarra el micrófono y la voz vacilante pasa a ser una seguidilla de exclamaciones chillonas en marcado acento inglés de pendejo que no sabe como cantar. El que bailaba con el sax también se va y el baterista lo acompaña, para formar junto a otros sujetos la banda post-punk new wave The Trudy. No obstante, ahí están sus viejos amigos Colvin Mayers para apoyar en el teclado y Mark Cawthra regresa de su expulsión colegial en York para agarrar las baquetas. Bajo esta nueva formación, y con varios músicos de repuesto y plata para grabar (o la completa disposición del estudio de grabación en que trabajaba Cawthra, donde se metían de colado y grababan cuanto podían) reducen y modifican su nombre a Cardiacs y la leyenda re-renace en forma de fichas y otro cassette de pésima calidad pero alto valor en el mercado de coleccionistas llamado "Toy World", título que refleja la identidad infantiloide de la banda y de cada una de sus presentaciones y suma clásicos neuróticos al futuro repertorio como Nurses Whispering Verses (¿referencia a una línea de "In the sickbay" de Slapp Happy? Imposible no creer que sí) y la primera encarnación de su posterior pieza triunfal Is This The Life? Pero Colvin Mayers tiene otros proyectos, se va con otra banda y su salida también es la puerta de entrada para que Cawthra tome el teclado, Dominic Luckman lo supla en baquetas y se integre de planta el percusionista Tim Quy, que hacía de suplente cuando alguien tenía pega o diarrea. Por separado llega la miembro más importante para mi corazón y para el sonido de la banda, la pequeña, frágil y ligeramente demente Sarah Cutts, que le dio uso al saxofón que nadie tocaba, pero sin dejar el baile de lado. De alguna forma era elemental en los shows.
Hasta acá vamos bien, me daré una pausa y les dejo estos dos cassettes que marcan en inicio de la era con mala calidad sonora, pero muchas ganas. Hay muchas deficiencias, onda canciones con pifias entremedio, que se corta el audio, que se baja el volumen, que suena como si estuvieran tocando en una casa hecha de esponjas, pero puta, alguien rescató dos demos posiblemente grabados encima de algún cassette de Elton John.

1979- The Obvious Identity
1981- Toy World


Las giras siguen, son un grupo joven pero van creciendo como bola de nieve, tanto en miembros como en fanáticos, y la banda sigue siendo tanto o más raras. Sus presentaciones eran espectáculos de catársis pura, de niños en cuerpos de adultos usando ropas elegantes pero mal, maquillandose para verse teatrales pero en verdad se echaban el kilo de crema blanca en la cara y medio kilo de rouge rojo en los cachetes para darle color. Según los Smiths no era para causar shock, era porque creían que así se veian presentables. Para que entiendan, eran una weá así, con el uniforme diferente.
Puta que belleza.
Llega el año 1983 y Tim conoce al tecladista de una banda chica desconocida y queda cautivado por los sonidos que le saca al sintetizador. Le pide que se una y así entra William D. Drake, pianista con un entrenamiento musical formal y tecladista fantastique. Tim Smith es la cabeza detrás de cada sonido raro por canción y Drake no duda en bancarse cada desafío que le impongan a sus dedos. Ese mismo año la familia Smith crece cuando Sarah deja el apellido Cutts al casarse con Tim. Por lo bajo también empieza a tejerse la mitología que unifica la leyenda de la banda: nacen los entes oscuros The Consultant y Miss Swift, cabezas de The Alphabet Business Concern y el manicomio/orfanato/centro de rehabilitación donde se encargan de satisfacer las necesidades administrativas y psicológicas de la banda. Saliendo y entrando personal, todo bajo la mirada fría, demoníaca y tanto elegante como insultante de The Consultant, comenzó la grabación de un nuevo cassette con el nombre de The Seaside. Es aquí donde siento que comienza el Cardiacs visceral, el que comienza a alienar a todo quien ose poner atención a ese ruido de fondo de interpretó como un grupo de cabros chicos jugando a tocar en una banda sin saber hacerlo. The Seaside es un tapete abierto que antes guardaba música infantil, ska, punk, electrónica experimental, pop sesentero y muchas anfetaminas y que, al abrirse, dejó todo eso mezclado en una masa informe pero apreciable, en algo nuevo y que te dan ganas de comprar. Claro, hablando desde el punto de vista de quien gusta de lo que acaba de escuchar, que es el punto que usaré en todo el post, no webeen. Aparte, la calidad subió un poco y se distingue lo que canta Tim, por ende se pueden inferir los tópicos que tocan sus canciones y, no sé, no es que sean canciones existencialistas a lo Peter Hammill, pero suelen tocar ciertos temas comunes de forma muy enrevesada, como la vida en los suburbios, la nostalgia por la niñez, la televisión, la felicidad y, como no, la hiperventilación. Desde el lado musical, se nota el cambio que trajo la llegada de Bill Drake y de Sarah Smith, pues uno trajo su talento para el teclado para sumarle la psicodelia y el desplante de mil colores del rock progresivo mientras que Sarita pone un poco la vibra medio ska y le quita hierro a sonido de por si ya casi cómicos. Cómicos porque son tan dispares que yo cacho que muchos no supieron si tomarse todo lo que escuchan en serio o los estaban webeando. Mención honrosa a Quy en las percusiones de R.E.S., una pieza esquizofrénica de tomo y lomo. Como la mayoría en realidad. Hay tantas canciones buenas que es difícil señalar una, porque desde la explosión de timbres de Jibber and Twitch hasta el estallido de tiempos (más ese solo intencionalmente [y quizás satíricamente] mal hecho de guitarra) de To Go Off and Things la sobredosis de acción no para.
Para complementar esta pieza de arte tanto experimental como de collage sui generis, Cardiacs también preparó un video llamado Seaside Treats que venía en un pack del cassette, un VHS con el corto y unas galletitas, si mal no recuerdo. La peli va entre comedia alternativa, documental del Alphabet Business Concern y videos musicales, donde se ve como funciona esta agencia o lo que sea y como The Consultant odia a Drake con todo su ser. En este link pueden ver la versión completa y en este otro una con audio mejorado hecha por un fan, pero sin las secciones actuadas.

1984- The Seaside

 Dado el éxito que va ganando la banda en el circuito under inglés y entre bandas de renombre, el grupo Marillion, motivados por su vocalista, decide unirles como teloneros para su gira de dos meses el 84. Que mejor para una banda relativamente desconocida abrir para un grupo de neo prog tan importante como Marillion po, quien no querría que lo que empezó como banda de niños tocando en un garage llegue a abrir en grandes escenarios para una banda famosa. La intención era buena, pero los fanáticos de Marillion, siendo ciegos y aweonaos como todo fanático acérrimo de algo, abuchearon y apedrearon a la banda en más de una ocasión. A pesar de todo eso, les sirvió de publicidad.
  Pasan los años, siguen tocando, llegan y se van otros miembros, Tim y Sarah Smith más William D. Drake graban un disco por separado en un proyecto aparte (disco que tuve en mp3 hace unos años y borré de puro aweonao) y en 1986 graban un mini disco de solo 5 temas y 18 minutos de duración de nombre Big Ship, que también tuve, en asquerosa calidad, y no lo busco ni resubo porque tengo algo mejor. Aguaitense hasta los 90. En noticias más controversiales, aprovechando el reconocimiento, sea bueno o malo, que van teniendo con el público el manager de la banda le dice a la prensa que Tim Smith y Sarah mantienen una relación incestuosa porque SON HERMANOS. Así es, The White Stripes no hicieron nada nuevo. La prensa lo compra, ninguno de los dos lo desmiente, la gente vomita, la Reina se caga en su trono y ka-chín, insta-fama. Después llega la mamá de Tim y Jim para aclarar que ambos duermen en la misma cama porque están casados, ella solo tiene dos hijos y jódanse todos, pero la fama o infamia ya está.
Pasan más años, la crítica recibe con cautela, cariño y algo de odio el mini disco y los Cardiacs ya tienen material nuevo, o casi nuevo, para un disco más contundente. Así es como con mucho amor, talento y dinero nace el primer trabajo de buena calidad y para muchos el primer disco oficial: A Little Man and A House and The Whole World Window.
 Cardiacs había vuelto a grabar Is This The Life?, una de sus primeras canciones, con mejor calidad más el sax de Sarah y lo lanzan como single, acompañado de un video musical que tuvo alta rotación en la televisión británica. Es fácil de comprender, pues la canción bien podría ser de The Cure y si no tuviera la voz de Tim y el solo de sax nadie lo notaría. Una batería muy post-punk, letras crípticas pero medias existenciales y un video tan raro como cautivante sirvieron como gancho para el éxito. No obstante, la crítica "especializada" lo recibió como el hoyo. Supongo que terminaron de escuchar el single y pusieron el disco y se largaron a llorar porque no entendieron nada.
  A Little Man... continua con la tradición que inició The Seaside en mezclar muchos estilos por canción, pero ahora sigue una suerte de línea conceptual musical. Aparte del obvio ska punk que suena a ratos (sobre todo en la bipolar In a City Lining) hay mucho de música militar (percusiones tan rimbombantes casi wagnerianas más el trompetas llamando a la carga), un sintetizador que alimenta esa sensación de megalomanía con cuotas de maravilla y grandiosidad, melodías casi medievales como el del quiebre rítmico del tema inicial, que con tanto bombo y pandero parece de feria renacentista más segmentos con cambios de tiempo tan raros que te hacen pensar si Frank Zappa o un joven Captain Beefheart está detrás de la consola. Que temazo "A Little Man and a House", un himno al trabajador promedio que sabe que nada varía gracias a la decepcionante naturaleza humana, con guitarra en ácido de por medio.
 Si me pusiera a hacer menciones honrrosa o analizar cada tema no terminaría nunca, pero puta que me gustan porque tienen de todo, como el intermedio de The Breakfast Line, con un canto entre militar y futbolístico más una mezcolanza de ruidos que termina con sintetizadores imitando un cuarteto de cuerdas tocando música clásica y olvidándolo para tocar rock sinfónico. O la canción de ronda-marcha militar de Victory Egg, que justamente es una suerte de canto satírico sobre la vida en el ejército y el sacrificio inútil de vidas a manos de generales. También hay un remake de R.E.S con mejor calidad, pero aún así prefiero la versión del Seaside, que tiene lo justo y necesario.
 Es con la canción final que no entiendo que weá tienen los críticos en la cabeza. The Whole World Window es una pieza tan hermosa, tan delicada y aún así tan fuerte por dentro que se nota que fue hecha para cerrar un disco con todas las pompas y circunstancias que merece. Bronces a la banda de guerra, un sintetizador atmósferico nostálgico, un sax melancólico y Tim Smith susurrando una canción extraña, pero cargada de confusión y recuerdos de infancia, más cuestionamientos sobre que es la felicidad y por qué estar feliz. Todo termina en una parafernalia de gritos e instrumentos, llantos de guagua, conversaciones y un final tan épico que te dan ganas de reventarte los tímpanos escuchándolo. Tranquilo, es el efecto natural y de aquí en adelante te pasará mucho. Que cierre... que disco. Es la encarnación de todos los excesos que destruyeron al rock progresivo y a su vez la salvación de un género tan propenso a estancarse como es el rock.

1988-A Little Man and A House and The Whole World Window
 Para estas alturas los fanáticos de Cardiacs ya estaban cagados de la risa. Sus presentaciones habían pasado a otro nivel: ahora con todo el tema de la mitología del ABC de fondo, subían al escenario ataviados con uniformes rotos de ascensoristas, Sarah con un vestido elegante pero hecho mierda y el mismo maquillaje grotesco de antes, sudorosos y con un Tim cada vez más propenso a putear al público y a sacarle la cresta a Jim, sea en contra o a petición del público. Gracias eternas a las almas nobles que grabaron varios de sus shows y para demostrarnos lo que es ofrecer un espectáculo, entregar tanto energía como insultos a tus fanáticos y mucha, pero mucha sensación de unidad en una masa de desquiciados, inadaptados y freaks varios. Retomando lo de los shows, la rutina era la mencionada, más introducciones y finales protagonizados por The Consultant y Miss Swift, que entraban a celebrar otra exitosa presentación champaña en mano, con challa y globos, mientras Tim tira puteadas y combos en un arranque de niño malcriado. No cuesta entender por que alguien puede extrañar una weá así.
 Un año después del A Little Man... Cardiacs estrena On Land and in the Sea, otro hijo digno de su padre pero que apela menos a los sentimientos que su precedesor y más al sonido maniatico que debe tener Cardiacs para ser Cardiacs. Para muchos es el álbum definitivo de la banda, pero me costó un poco digerirlo, tenía el sabor dulce del anterior aún en la lengua de mi caracol auditivo. Éste en cambio es abrasivo y dulce a la vez, como esas gomitas loops o coca-cola con metanfetaminas. Parte arrancando de los pacos, nace con una batería fuerte y teclados paranoicos y circenses en Two Bites of Cherry, que también tiene un poco de eso de percusión medieval entre medio, y continua con puras joyas. The Leader of the Starry Skies, por ejemplo, con un pegadizo teclado que acompaña al sax chillón de Sarita en un canto a un hombre bala que sueña por conquistar los aires. Esta weá nunca para; I Hold My Love in My Arms tiene la letra y la intención de ser una canción romántica, pero en vez de eso Tim la grita y escupe como si estuviera leyendo una carta de amor con kilotones de sarcasmo acumulado y se descarga pasando a The Duck and Roger The Horse, un cuento surrealista y acelerado sobre un pato y Roger, el caballo, y que junto a Fast Robert te dejan pensando que quizás la etiqueta Pronk si debiese existir. Uno creería que tal explosión de impulsos motores y cambios de tiempo repentinos no está hecho para tocarse en vivo, pero ¡ERRORRRRR!, es una pieza favorita de conciertos, junto a gran parte del disco, que en si demanda mucha energía sobrehumana y memoria motora, que se nota que todos tienen bien desarrollada porque les sale a cagar de bacán. Este disco fue hecho para medirse a si mismos y le ganan a su propio trabajo. Cuando tocaban Arnald en vivo si me dejan con gusto a poco, porque nunca he visto una presentación en que toquen los bronces como bronces o al menos como sintetizador, que es como debiese ser porque es el alma de esta pieza megalomaníaca, con guiños líricos al poeta Irlandés George Darley y a la guerra per se.
  No hay desperdicio en este disco. Hasta las canciones más cortas tienen algo que te agarra. Yo cacho que esa fascinación que tienen con la infancia y la inocencia (y la pérdida de esta) puede llegar a tocar fibras sensibles dentro de uno, incluso sin saber que weá dice, cosa que pasa hasta si lees las letras. Aparte tengo una historia personal con varias de estas canciones: el año pasado tuve mi primer viaje en ácido y la mayor parte del repertorio musical que me acompañó en el viaje más feliz en bicicleta era puro Cardiacs. Tuve un arranque de manía y alegría tan power que sentía el sol en mi cara y una orquesta infinita tocando a mi alrededor, dándome fuerza para pedalear sin manos mientras hacía saludos nazis a viejos cuicos e insultaba a zorrones y flaites en la entrada de una disco. El mejor día de mi vida.
 Qué sonido el de Mare's Nest, ese canto a la alienación social en la ciudad, consumidos por la televisión para alejarnos de un mundo que sale mejor mirar por la pantalla con una sensación de falsa seguridad. Quizá la canción satírica más fácil de captar y ligeramente más directa.
 The Everso Closely Guarded Line es otro fan favorite, pero a mi en realidad no me gusta tanto. No la encuentro tan final épico como otros dicen, pero bien por ellos y bien por mí, fue un buen disco y terminé satisfecho y cargado de energía... o descargado, cuando me ayuda a liberar mi hiperactividad retenida. ¿Querían gatorade para recuperarse? Las pelotas, escuchen esta weá.

1989- On Land and In The Sea

El sticker sobre la cara de Jim es porque todos lo odian
 Otra vez cambios en los integrantes. Esta vez Sarah Smith, en parte rostro visible de la identidad del sonido Cardiacs, se divorcia de Tim, sale del grupo y retoma su vida de civil, para varios años más tarde enseñar pintura batik a niños en algún lugar de Inglaterra. Bien por ella, pero que pena. Poco después Tim Quy también se viró, pero no sin antes aparecer en la única presentación oficial grabada para la venta titulada All That Glitters Is A Marenest en cd y Marenest en VSH, que hace poco reeditaron en DVD y que también contó con la reaparición momentánea de Sarah Smith retomando su saxofón y sus bailes de derviche. Ahora que no habían bronces estaba la opción de meter a un reemplazo, pero entró el guitarrista Bic Hayes para desechar la idea de meter otro sax y para confundir al ABC, que pensó haber contratado a una mujer. Mientras la banda tocaba sus clásicos y nuevas piezas de resistance en vivo, salió harto material remasterizado a la venta, como Archive Cardiacs (que juraba que tenía en alguna parte, pero no) y la re-edición de Big Ship más varios temas y singles nunca antes lanzados en algún álbum, en el disco "Songs for Big Ships and Irons".
 Para ser un compilado, pasa piola como disco de estudio. Muy buena calidad de remasterizado y una suerte de coherencia sonora (lo más que se les puede pedir, al menos) me hicieron pensar por harto tiempo que era disco de estudio. Hay mucho que amar aquí, empezando desde la primera nota en teclado de Big Ship, una maravillosa canción sobre una visita al dentista alimentada por bronces de sintetizador, que si bien no suenan como los reales le dan un toque épico y cómico a una canción que de por si es medio ridícula, pero puta que te sube los ánimos. Si bien comienza como una canción muy pop en onda ultraarreglada de Pet Sounds con menos instrumentos, de pronto cambia sus aires mientras "the tool forever falling down..." pasa a un canto de mil voces que podría ilustrar al tipo saliendo del dentista bajo un estado alucinatorio de anestesia, viendo todo el circo humano en un magnánimo esplendor. Nada que envidiarles, Moody Blues. Entonces viene la hora de hacerse cagar con Tarred and Feathered, que también promocionaron con un video que refleja toda la onda de sus shows en vivo y a la vez despliega una fusión que podría describirse como un Oingo Boingo que termina tocando algún tema popero de The Beatles. Burn Your House Down es un montón de psicopatía junta, en un pack de posible noise con punk ska. Como una inyección de adrenalina al corazón propinada por John Travolta en película de Tarantino.
 Stonage Dinosaur y Blind In Safety and Leafy in Love son las únicas piezas más suaves del disco, la primera siendo una suerte de canto al horror o ennui de la adultez y la segunda alguna weá bizarra de amor y suicidio con un buen piano. Importante señalar que esta belleza de Stonage Dinosaur fue covereada por Steve Wilson en un disco tributo y en solidaridad de Tim Smith después de sus ataques cardíacos. Everything is Easy está como dentro de las "positivas", con bronces sintetizados que te levantan el ánimo y te impiden saltar del 30avo piso, igual que el toque épico de All Spectacular, con un coro de varias voces tan propio de la banda.
 A un tema de terminar el disco llega Loosefish Scapegrace, una canción con un título tan absurdo e ínfulas instrumentales y vocales tan ridículamente altisonantes que te pasa de largo otro mensaje sobre la estupidez de la vida militar, de obedecer órdenes, de creer que darás la vida por tu patria cuando veinte años después tu cadáver podría darse cuenta que dio la vida por un hato de malagradecidos, ignorando la idiotez de matar en nombre de una abstracción política. Yyyy cierra con All his Geese Are Swans!, una de pocas, casi ninguna, piezas instrumentales de Cardiacs.
1991- Songs for Big Ships and Irons

  La mala cuea nunca termina para Cardiacs. Obviemos la mala crítica, eso no cuenta, ¿pero que se te vaya gente a cada rato? En una pega suele ser mala administración, en las bandas hay veces en que es por seguir sueños propios. Son los 90, Cardiacs ha sobrevivido al oprobio de muchas revistas de música y críticos snobs, pero duele cuando un hijo pródigo se va. Ahora es William D. Drake quien se va del Gran Barco y quedan solo Tim, Jim, Dominic Luckman y el novato Chris Hayes, que también se retira una vez teminadas las giras. A Hayes lo reemplaza Jon Poole, pero al talento digital de Drake nadie lo podría reemplazar y nadie lo hace. El sonido Cardiacs cambia nuevamente al quedar dos guitarristas, un bajista y un baterista.
 Aún contra toda adversidad, The Alphabet Business Concern movió algunos hilos, golpeó a algunos en su camino y aceptó las visitas repentinas de Sarah ex-Smith a los estudios para ayudar a dar a luz a otro disco que ayudara a demostrar que Cardiacs es amor, Cardiacs es vida; una fuerza imparable impulsada por lo épico, la megapotencia y la creatividad dispersa y mutagénica.
 Desprovistos de las máscaras singulares de un teclado virtuoso y un saxofón chillón, Cardiacs estaba reducido (y amplificado a su vez) a estado primigenio: fuerzas conducidas a través de los elementos fundamentales del rock y expresadas en todo su poder crudo. Se acabaron las megabandas imaginarias detrás de cada bronce y los coros de estadio lleno... o eso parecería. Algo de eso nunca se va, le nace a la banda. Entonces llega Heaven Born and Ever Bright para ver que sale.
 El disco tuvo la mala cuea de ser distribuidos por un sello que, poco después de lanzado el disco, fue a la quiebra y no se volvió a reimprimir, provocando bajas ventas y altos precios para los coleccionistas. No obstante, el proceso de grabación y el disco en sí son uno de los mejores recuerdos de Tim Smith.
 La cosa es ¿como sonarán ahora que no hay sax ni órgano? Huehuehue. El poder de la amistad, flaco. William y Sarah ya no tocaban en vivo, tenían vidas propias, pero aportaron en algunos temas para no alienarnos con el nuevo sonido. Las transiciones no deben ser violentas para no espantar a tus receptores. ¿Y la onda? ¿El sonido? ¿La vibra de estos tres discos antes posteados? Esperen unos cinco segundos con el volumen alto en el primer tema, The Alphabet Business Concern (Home of Fadeless Splendor), y afirmense los pantalones ante el himno en honor y a la gloria de la compañía que maneja los hilos de Cardiacs, algo que ya se envidiaría un país nuevo en busca de himno nacional. Cuanta fuerza, cuanta gallardía, cuantas loas a la empresa donde The Consultant cada vez se veía menos y Miss Swift brillaba por su ausencia. Sentimiento de asombro ante lo magnífico que también te provoca March, una canción de un ritmo pulsátil bastante simple que deriva en coros masculinos a viva voz y que te incita a jugar algo de estrategia y hacer marchar a tus tropas. Ya es con She's Hiding Behind The Shed que se ve que la banda ya suena más fuerte para llenar el vacío cada vez menos extrañable de dos personalidades bien reconocibles, donde el teclado suena pero no es fundamental, a diferencia de Anything I Can Eat, donde le da una vibra power pop a un tema tan rápido que si lo tocai en un tiempo de pop radial te duraría como 20 minutos, digo yo; en la misma línea que canciones como Goodbye Grace, Core y Helen and Heaven. Algo del pasado quizá podría encontrarse en For Good and All, que tiene algo de la energía cruda de este disco mezclado con coros del A Little Man y tiempos en la onda On Land And In The Sea.
 Antes de cerrar suena Days is Gone y de alguna forma nos despide de Bill Drake, que no deslumbró tanto en este disco pero te maravilla en esta canción, onda para decirnos "igual la banda puede ser buena sin nosotros, les traigo una última pero no se acostrumbren". Lo otro destacable es el solo de Tim, que no se ha mandado muchos en su carrera, pero cuando los hace son una weá super rara e indigeribles para los fanáticos de Petrucci o Malmsteen. Y ya cerrando el disco llega Snakes-A-Sleeping, con un sonido más de banda de rock que busca sonar así en un estadio, como Styx sin la dependencia electrónica o Boston sin la de la guitarra y el órgano.
 En si Heaven Born no es un distanciamiento de lo que buscan demostrar Cardiacs, pero es tanto más directo que los anteriores, un poco más centrado en sonar fuerte que en desplegar todo el armamento de instrumentos. Bueno, que no eran tantos tampoco y los invitados no buscaron tomarse cada tema que tocaron. En ese sentido está muy bien distribuido, pero quienes alucinaron con los otros dos quedarán medios cortos y sentirán sus espíritus vacíos.

1991- Heaven Born and Ever Bright

 Entonces pasan 4 años y no hay nada. O nada si excluimos que Dominic Luckman se va después de un último concierto en el 93 y su puesto lo ocupa Bob Leith, pero aún así nada. Solo cuatro conciertos en algunas partes. ¿Que weá pasó? ¿Será Tim en la vida real un avatar de la neurosis que golpea a su hermano cuando está cerca y de paso maltrata a sus compañeros? Nah, era su papel. Se notó cuando la banda tomó la última curva en el disco anterior y hasta cambió de uniformes. Tim pasó de ser ese niñombre agresivo y con pataletas a un viejo gruñón. Todo era un papel... menos su voz aguda que parece falseto, pero que nunca fue falseto. Él habla así, de hecho. Y digo habla, no canta. Digo, canta como habla, prácticamente.
 Llega 1995 y, según cuenta la leyenda, el Alphabet Business Concern le levantó el castigo a la banda y los dejó grabar disco nuevo. Otra vez siguen como cuarteto, pero esta vez están dispuestos a liberar su disco, a despertar al dragón, a digievolucionar, a ir a todo gash y había harto que hacer, pues Tim había escrito harto material en ese lapsus de cuatro años. ¿Que hacer con todo eso? ¿Grabar algo y dejar el resto pa después como las nenas? Meh, grabarlo todo y sacarlo todo. Doble disco, toma. Y así fue concebido Sing To God, partes 1 y 2.
  El título hace pensar a muchos que este es el disco religioso de los Cardiacos, pero nein, ninguna referencia directa al señol, ninguna alabanza a dios. Pero considerando el grosor del contenido, la calidad del material y la importancia que tiene dentro de la discografía después de un relativamente largo hiato bien podría ser una pieza seudoreligiosa de los creyentes de Cardiacs y seguidores de Tim Smith. Aparte Eden in The Air abre el disco con los tintineos de estas campanitas que suenan con el viento y el corito de "EEEEEDEEEEEEEEEEN", así quien no se confunde, pero bastan dos minutos para darse cuenta que hay una fuerza demoníaca detrás de las composiciones, que decidió ponerle coca con cafeína molida y ají en los ritmos y olvidó darle el diazepam a las melodías, que vuelan sueltas por todas partes, de pronto te agarran, te elevan por los aires y sueltan algún extraño químico que te deja con una sensación de comunión aún estando en completa soledad. Nunca estarás solo con un disco de Cardiacs, es parte de los mandamientos.
 Uye, pero tengo mieditu, ¿donde está el Cardiacs que parecía cantar rondas o canciones cochinas de cabros chicos? Dog Like Sparky llega para decirte que no hay Cardiacs sin ese estilo, onda como tener talento pa la música y meterle instrumentos a temazos infantiles como "Batman, se tira un peo y se desarma" o "Las chicas de mi barrio ya no van a la piscina porque saben que yo tengo la pichula submarina". Clásicos. Otra cosa, el piano está a cargo del también guitarrista Jon Poole y no se queda chico antes el talento imparable de William D. Drake. Es más, Poole ayudó harto (junto con el batero "Babba" Leith) en la composición del disco y si mal no recuerdo el solo de la alocada, popera, sinfónica y zappástica Fiery Gun Hand es suyo.
 Hasta el momento se habrán dado cuenta de algo: las canciones suenan super brutales, pero escondidas bajo una capa de almíbar que te dan la voz de Tim, el teclado y los coros femeninos. No obstante la duración y la estructura, aunque desarmada y caótica, es de canciones pop. Weón, si podí hacer eso con un género hecho para venderse por la radio en la forma de una píldora de 3 o 4 minutos donde debes expresar una idea plana que enganche con el público... no sé, eso es de revolucionarios. Digo, The Residents hace años también jugó con las estructuras basales del pop con The Commercial Album, pero fue un trabajo muy experimental y no accesible para masas. Aquí Cardiacs te lo dejan a mano, con composiciones complejas pero en un formato digerible, como una pastilla de fideos con carne molida. Pero como a muchos les es difícil tragarse algo así entonces sacaron Bellyeye, que debe ser lo más directamente popero en años, junto con Manhoo y lanzaron ambos como singles. Buena y rara táctica viniendo de ellos. Fairy Mary Mag también es bonita en nivel radial... muy ruidosa quizás, pero tiene harto de ese pop rimbomante y malo de los 90 y yo cacho que nadie la pasaría en un especial del día de los enamorados. Wireless cierra el primer disco y con un sonido que parece venir de los parques de diversiones de nuestra niñez, con un piano un poco más calmado y colorido, nos deja con música para desbloquear recuerdos bajo un mantra constante de una organeta o algo así y tijeras cortando el pasto.
  Lado dos. Dirty Boy. ¿Qué hacer ante esa canción? Qué hacer más que postrarse ante la gloria, el poder de una banda y la fuerza incontenible que arremete desde un extraño sistema de bocinas e ímanes de un audífono o parlante? Un riff poderoso, más poderoso que Luksic, simple y propio del rock garage de los sesenta asalta los sentidos hasta que las múltiples (daría igual si fueran infinitas) capas de guitarras y coros te noquean. La primera vez que la escuché me pregunté si habría vida más allá de esto, si lo que lo precedió era digno de ser considerado existencia. Mierda, que fuerza, que cántico religioso, militar,  ritualista. Da pena que las perillas de volumen sean limitadas. ¿Pero sobre que versan los coros femeninos y la voz aguda de Tim? Podrían estar hablando de cualquier mierda y no quitarían lo épico. De hecho, lo poco que se puede interpretar es que un niño baja al baño a toquetearse ahí abajo. Sip, ocho minutos de un himno universal sobre la paja. ¿Pero es eso malo? Ya estoy de rodillas, el sonido no me deja levantarme. No hasta que el sostenuto coral de las minas sigue por tres minutos para terminar un tour de force capaz de destruir imperios, de haber desalojado completa la guarida de David Koresh antes de que se quemaran vivos, de haber sacado a Skinner y Edna de la toma del colegio sin que Bart pidiera que quitaran la música. He visto eso en vivo (aguante Yotube) y la nota sostenida de las minas es real, creo que se van turnando para hacerla más larga. Ahora entiendo por qué no hay tantas bandas tributo buenas de Cardiacs.
 Odd Even es otra pieza pop en el lado B, que también salió como single y ayudó en parte a la alta aceptación que tuvo Sing To God en la crítica musical en comparación con todo lo que habían hecho hasta entonces. Bell Stinks y Bell Stinks son la otra cara, una weá enferma compuesta quizá por un grupo selecto de pacientes psiquíatricos del ABC que estuvieron analizando la composición química hardcore del Heaven Born and Ever Bright. Hablando de hardcore, Angleworm Angel está para hacer pico barreras musicales e ir y venir entre algo que podría ser musicalmente noise rock o grindcore con el pop barroco y la psicodelia a la que ya nos tienen acostumbrados; también existe para acompañarte cuando tengas una crisis psicótica. Agradezco no haberla tenido en mi pendrive cuando fue lo de la bici y el LSD.
Poco antes de terminar viene una reliquia de tiempos idos presentada con mejor pinta: Nurses Whispering Verses, con arreglos mínimos pero calidad superior a la del Toy World. Más ruidosa quizás, y con una extraña modulación de voz, onda para ayudarla a sobrevivir en un mundo en que sus creadores se volvieron (más) locos y a un disco que destacó por su alta calidad de ejecución y de composición. Charcha igual que hayan tenido que esperar poco más de una década por tener la "aceptación" de los medios, que si bien no fue mucha tampoco le importó tanto a la banda, que se debía a su fiel fanaticada y a darse gustos constantemente desafiando cánones y los principios mismos de la estética.

1996- Sing to God parte 1 y parte 2

La vida sigue, las giras también, algunas veces acompañando a Chumbawamba, otras a Blur (bluargh), varias otras solos, hasta que poco a poco empezó a saberse menos de ellos. Dos años de nada, otra vez.
Pero Tim y el Alphabet Business Concern trabajaban en secreto en el sótano del "Hogar del esplendor imborrable". Se acaba el milenio, llega 1999 y Cardiacs no ha perdido ningún miembro, así que junto a esta nueva agrupación ya clásica lanzan Guns, el que hasta la fecha es su último trabajo. Bastaba con sacar algunas frases de algunos libros olvidados, de un clásico del cine de suspenso, de uno que otro poema y de una pésima guía de conversación del siglo XIX para hacer las letras y dejar suelto el id para la música.
 En todas estas décadas Tim aseguraba, completamente convencido, que su trabajo era pop, que sus uniformes estaban bien y que su maquillaje era mesurado, pero con este disco pareciera haber alcanzado lo que quería mostrar. Guns es el álbum más centrado y directo de su discografía, dejando atrás las explosiones de peta zeta de esos pasajes de punk harcore, grindcore, noise, death metal y rock psicodélico. Desde la tensión de Spell With a Shell, una pieza medio grunge, medio psicodélica, medio new-wave y medio nada más por que ya no sería mitad, que los ritmos van variando ligeramente, ya no hay como cinco o seis canciones dentro de una. Igual There's a Good Cud podría haber tenido su cabida como b-side de algún single del disco anterior, pues es un regreso o quizá la marca de identidad del sonido desaforado de la banda, que ni en el disco más accesible y lento se pierde. Aún con toda la calma que reina en Guns, hay sorpresas agradables como Wind and Rains is Cold, que se construye en un ritmo de reggae y trae los clásicos coros dulzones femeninos aderezados con órganos. También están los coros mastodonticos de la psicodélica y a ratos rocanrolera Cry Wet Smile Dry para hacernos sentir cómodos, junto al amasijo infantil de Clean That Evil Mud Of  Your Soul y su referencia a The Hunter in the Night, que mencioné como la película de suspenso.
 Como en todo disco, hay un clásico que me agarra de las bolas y me enseña lo que es la maravilla de la música. En este caso es Signs, que también salió como single y le achuntaron. Parte como una de las tantas canciones suaves del disco, pero en el coro gana tanto impulso que si este se repitiera más de cinco veces podría convertir tus audífonos o parlantes en sincrotrones y hacerte mierda por dentro, también con líneas sinceras como "Oh my saviour create me to die alone".
 Will Bleed Amen también podría estar más o menos cerca del sonido turbo de sus espíritus pasados, pero ya es muy tarde para darse cuenta pues con este el disco se cierra y de paso cierra los trabajos de estudio de la banda. Son siete minutos de un tropel de caballos e insectos corriendo juntos sin chocar ni pisarse. No sé si me acostumbré, pero el caos en Cardiacs recupera su posición como fuerza creadora más que de destrucción.
 Guns es un disco que podría palidecer ante los otros, pero no obstante tiene todo lo que Cardiacs debe tener cuando se acaba el café. Por eso va el link.

1999- Guns

 La historia siguió. Un último disco no significa que las cosas terminan ahí. Vinieron muchos shows más, siempre exitosos, algo de aprobación de unos pocos medios independientes, lanzaron otros discos más de rarezas (uno buenísimo en que tocan en vivo clásicos ochenteros adaptados a la formación actual) y es más, asegura la leyenda que estaban trabajando en un disco nuevo post-2000 pero un error en la edición borró el material hasta entonces grabado y fue. Kavus Torabi, guitarrista que vino a reemplazar a Pool en el 2004, asegura que algo queda por ahí y que parte de ese material saldría en LSD, el posible disco que habría salido hasta que Tim Smith sufrió el fatídico ataque cardíaco con dos infartos en un concierto de My Bloody Valentine en 2008. Smith pasó mucho tiempo en rehabilitación, hasta que por fin pudo volver a hablar y recuperó gran parte de su memoria. Más o menos como lo que le pasó a Jorge Gonzalez. Hasta ahora Tim se encuentra mejor, estable al menos, tiene ganas de volver a tocar, pero un nuevo disco se ve lejano, pues después del episodio Cardiacs ya pasó a mejor vida y a los anales de la historia musical.

 Y hecho esto pesco mis cosas, les dejo los discos, me voy de vacaciones y ojalá les gusten. Já, pa que andamos con weás, es para pocos, pero los que entren al mundo mágico y viscoso de Cardiacs bienvenidos sean. Que el culto crezca y nuestro orgón alimente los poderes de Tim Smith para que vuelva a la escena amén.

PD: Infórmenme por algún link malo. Tuve problemas con el post (se me borró todo y tuve que hacer magia de caos para recuperarlo todo) y como copié lo que salvé desde el word quedó la media ensalada de códigos.
PD2: El post de cierta banda de metal nacional se fue porque me tenian las weas llenas los trulis pasaos a caca. Son gente que sobra en el mundo y nadie los llamó. Por su culpa la Unión Soviética duró tanto y Hitler ganó democráticamente. Zelotes culiaos.

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