miércoles, 22 de agosto de 2012

Wojciech Kilar & Janusz Olejniczak- The Pianist (2002)


 ¡Segunda semana con día lluvioso! Afuera el día se vuelve azul y el aire sigue helado, igual que dentro de la casa. Mi hermana hace sopaipillas pasadas pero aún no huelo nada... quizá se arrepintió... dah, resfriado ¿que olor voy a sentir? Como no hay mucho que hacer y no prendo el pc temprano, pasé la tarde viendo películas, tratando de paliar un poco la pena por el dolor que siente mi perra, y justo me topé con una que sin duda pasará a formar parte del cine clásico a futuro... obviamente ya saben de cual hablo.
 Hace 10 años, Roman Polanski plasmó Death of a City, las memorias del pianista Wladyslaw Szpilman, en la película El Pianista, con Adrien Brody protagonizando al músico. Recuerdo que cuando la vi yo ya estaba interesado en el tema de la Segunda guerra mundial, leyendo y viendo todo lo que hiciera referencia a la guerra más cruel del siglo pasado. Entre tanto no podía evitar leer sobre el Holocausto, la muerte de aproximadamente 6 millones de judíos en los campos de exterminio esparcidos por la Europa nazi. También recuerdo que mi primer encuentro con el tema fue cuando allá por el 98 ví La Vida es Bella de Roberto Benigni (según Wikipedia salió el 97-98, así que me sorprende la velocidad con que las daban acá en la tele... bueno, eran otros tiempos [no tan lejanos, si uno piensa] (igual lejanos po')) y lloré como quien quema el boleto ganador del Kino. Claro que entonces lo triste era ver a Guido haciendo feliz a su hijo hasta el final de su vida, en medio del horror de un campo de concentración. Viejo, que manera de cagarme esa película. Pero con los años fui aprendiendo sobre las prácticas de los nazis en sus prisioneros, convirtiendo lo que para mi eran "cárceles para gente que no hizo nada" en lo que esa misma gente pensaba era el "Seol", el Infierno. Torturas, sobreexplotación, negligencia, experimentación biológica, falta completa de trato humanitario... se me hacía dificil creer que hombres con uniformes tan bacanes (siempre digo que de haber sido competencia de moda, los nazis habrían ganado la guerra gracias a Hugo Boss) pudieran hacer tanto daño sin motivo más que el de la paranoia y, una de las armas más peligrosas, los dogmas. Pero el resultado del Experimento de Milgram nos demostró que el hombre siempre hará uso de tortura y violencia si una figura de autoridad lo obliga. Entonces ya sabemos que lo que la historia nos ha dejado es de nunca acabar, porque está dentro del "genoma" (figurativo, obvio) de nuestras mentes. Jung le tiene un nombre.

 La historia de El Pianista [Alerta de SPOILERS!] comienza en el mismo día en que Alemania bombardeó y capturó Varsovia dentro del marco de la Blietzkrieg. Szpilman tocaba el conocido Nocturno en Do Menor de Frederic Chopin cuando se comenzaron a oir las bombas desde Radio Varsovia, y es en ese momento en que toda la vida en Polonia (y a la larga en Europa) cae en un caos del que no saldría en 50 años, porque siendo empáticos con los sueños de libertad de la gente en la postguerra, la guerra no terminó cuando Alemania firmó el armisticio (o cuando Hitler escapó a Sudamérica, según otros). La guerra seguía ahí, en cada parte en que una diferencia política separaba al pueblo o una potencia consideraba a un país como una torta y quería tomar su parte. Como judío, Wladek y su familia fueron confinados al infame Gueto de Varsovia, donde tuvieron que vivir (o sobrevivir) en medio de la pobreza, el aislamiento, la falta de higiene y las condiciones deplorables que los nazis crearon para ellos, todo con el fin de deshumanizarlos y hacer que su exterminio sea más fácil. Ese principio de deshumanización explica la facilidad de ciertos soldados para matar a sus contrarios, a quienes se les instruye que el enemigo es un "chino", un "germano" o un "turco" o "cabeza de trapo", pero nunca que detrás hay un padre, un hijo o madres.
Mientras la película avanza, Wladek pierde a su familia cuando son trasladados al campo de Treblinka y un conocido de la Policía Judía lo salva. Entonces comienza la tragedia personal, donde él, abandonado en medio de un guetto destrozado, donde muchos de sus conocidos están muertos y no le queda más que servir a los nazis dentro del guetto.Con el tiempo logra escapar y permanece oculto en dos refugios gracias a antiguos conocidos y miembros de la resistencia polaca, y es dentro de su primer escondite en que presencia como, tras 5 años de aguantar el dolor de ver sus derechos fundamentales vulnerados, los judíos del gueto inician el Alzamiento del Gueto de Varsovia, un levantamiento armado que, aunque heróico, terminó con la muerte de 7000 judíos.
Despues de esconderse de los nazis y sobrevivir a la ictericia, Szpilman termina viviendo dentro de la guerra, escapando de los contraataques alemanes a la resistencia y se da de tope con la vida fuera de sus refugios. Esa escena es como una cachetada. Wladek escapa de los nazis que queman el hospital en que se esconde saltando un muro, cae, se rompe una pierna y descubre que está solo en medio de una Varsovia reducida a sus mismos cimientos. Ahora es el contra los nazis, el hambre y el futuro incierto. Es ahí donde aparece otra escena notable; mientras intenta abrir una lata oye el segundo movimiento de la Sonata 14 de Beethoven (que para nosotros suena como música incidental) y se encuentra con Wilm Hosenfeld, un oficial nazi, que "perdona" su vida al mostrarle Wladek sus dotes para el piano, interpretando la Grand Polonaise Brillante. Dos íconos patrióticos de Alemania y Polonia, respectivamente, frente a frente.
 Frederic Chopin, como polaco destacable, juega un papel fundamental en la película a través de su música. Aún cuando fue compositor de mazurcas, estudios, scherzos, baladas, valses y muchos estilos más, los nocturnos son sus obras más conocidas y en el contexto de la película reflejan el dolor y la tristeza del pueblo polaco al ser despojado de su tierra. Polonia ha tenido una historia llena de violencia y opresión desde que se convirtió en nación, así que la nostalgia de los nocturnos se convierten en una versión musicalizada perfecta de su sentimiento histórico. Los nocturnos suenan lentos, como el que abre la película, pero al alcanzar más cuerpo se convierten en piezas violentas, que solo gente con sangre apasionada puede interpretar como se debe. Quien mejor que los polacos po.

En fin, tratar de describir como calza cada movimiento en las escenas da para rato y es muy arbitrario, así que mejor lo dejo hasta aquí PERO ANTES... datos de interés:
¿Han notado que en el gueto andaba una señora muy bien vestida preguntando por Izaak Szerman? Según leí por ahí (ahora veo que está en todas partes), la autobiografía explicaba que Szerman, el esposo de la doña, había muerto en la horca y ella lo vio, pero con el tiempo se volvió loca y pensó que solo andaba perdido, vestido igual que el dia de su muerte.
Otra cosa más. ¿Recuerdan que cuando Wilm Hosenfeld escapa de la casa-cuartel porque vienen los rusos le pregunta a Wladek su nombre y este responde "Wladyslaw Szpilman", Hosenfeld dice "buen nombre para un pianista"? Según mi escaso alemán (y según corroboré luego en internet) es porque Szpilman (apellido polaco) es muy similar a Spielmann (apellido alemán), que significa "juglar" o más rústicamente "hombre que toca un instrumento".

Ahora que lo saben, habrá que bajar la música, creo. ¡Ah! A todo esto, Wojciech Kilar es el compositor del tema original que sirve como motif para la vida en el gueto y el dolor de la vida en tiempos de guerra, y Janusz Olejniczak (como sufro escribiendo ese nombre...) es quien interpreta las obras de Chopin para la película. Listo.



Y al final la película no me quitó la pena por mi perra...

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