lunes, 6 de octubre de 2014

Emociones Clandestinas- Abajo en la costanera (1987)


Aer aer, hagamos un ejercicio de imaginación para entrar en re-confianza. Imaginemos días nublados dieciocheros, viento dieciochero, hilo curado, la ley Emilia buscando ebrios irresponsables y mucho humo cargado de olor a carne y a muerte lenta. Cuecas por un lado, cumbia por el otro, reggaeton por abajo y griterío de cabros chicos y viejas por todas partes. Eso sumado a un seco sabor a tierra en caso que se imaginen en La Pampilla o en alguna versión no coquimbana. A estas alturas, aburridos de tanto ejercicio inútil e irrealista - quizá idealista, quiza derrotista - se preguntarán a que viene tanto yadayada y badabing badabang, y el asunto es que como no estuve con internet el 18 me perdí la subida anual de música chilena. Onda por un mes completo. Onda por 5 meses, de hecho. Pero lo importante es que me perdí la dieciochera y el mensaje a la nación por parte de alguien que, según los puristas y mis profes, no debe opinar pues no votó y porque asegura que un voto no cuenta, sin importar a que me refiero solo a MI voto y no a mi persona como ejemplo a seguir y modelo de quienes hacen lo mismo. Lo que pasó es que volví a mi ciudad por un mes, más un mes previo en el Valle de Elqui meditando sobre la nada y sobre unas piedras. Ya en la city reformé ideas y contemplé el vacio, pero este no me miró de vuelta. Le mandé un whatsapp pero sigue sin venir a mi. Sob sob.

A lo que nos convoca: música nacional para recordarnos en que país vivimos y que a la radio le falta música chilena... momento, ¿le falta? desde que se aprobó esa ley que obliga a pasar no recuerdo cuantas horas de música chilena a todas las radios (¿y se aprobó? no lo recuerdo) no he escuchado ni la Futuro, así que en verdad no sé si le seguirán faltando copias del Canto Nuevo y electronica andina a las radios. Lo dudo, a muchos les gusta prender la radio y escuchar voces pajeras como si el contrato las obligara a cantar acompañadas de guitarras/charangos/pianos/instrumento poco mainstream versando sobre el amor para simular algun mensaje revolucionario. En fin, en gustos... sí hay algo escrito, algunos libros, pero como sea.
Ejercicio mental otra vez, aunque ahora no requerirá de tanto uso de proteínas y si eres treinteañero no tienes para que hacerlo: prendan la tele, pongan el 13 y vean Los 80. O vean en Youtube la vasta gama de películas chilenas basadas en la década de 1980. Ahora que tienen en mente la época de los peinados feos (los que uso mucho por razones genético-regionales-capilares) y de los beats planos imaginemos que vamos a un carrete piola y parte la música, muy parecida a The Police por cierto. Diría que de 10 bandas 7 suenan como el grupo de Sting. Si son como yo no sabrían como moverse con la música y el dueño de casa los humillaría poniendoles Un nuevo baile. Yo lo bailaría feliz, sobre todo porque cacharía de que trata realmente la canción y porque (como vengo del futuro y a la vez de regiones) sé quienes son Emociones Clandestinas y que van más allá de ser one hit wonders.
Emociones Clandestinas nació en 1985 en Concepción, que previa a su génesis tuvo contacto con gente que pasaría a formar Los Bunkers y Los Tres. Jorge Alvarado, más conocido como Yogui (los que escucharon el disco dosmilero de Los Prisioneros ya sabrán a quien se refiere la letra con "donde el Yogui enseña rythm and blues" en su canción Concepción), tocaba junto a Titae Lindl y Alvaro Henríquez en una banda llamada Los Ilegales que se hizo "conocida" en la escena under por telonear a Los Prisioneros en su primer concierto en Conce y experimentar penquísimos problemas de audio. Después de eso Yogui buscó tocar en algo más serio y profesional, así que buscando y esperando fue invitado a formar parte de una banda naciente a la que el mismo bautizo como Emociones Clandestinas. La banda contaba con Juan Carlos Vera en guitarra, Alejandro Narvaez en el bajo, Jean-Pierre Larousse en baterías y Carmen Gloria Narváez en las voces, donde cantó varios temas en vivo más una suerte de demos. Con la llegada de Yogui como guitarrista también se le abrían las puertas a ser vocalista de la banda y le dio gran parte de la identidad al sonido, pues con la voz de Carmen igual... no sé, canta bien, chillona para muchos, pero me gustó su voz; el detalle es que no pega mucho con las letras. Quizá para canciones como Anímate si le quede, porque es pa bacilarla, pero en Cajitas Rectángulares le falta el dejo burlón que pone la entonación de Yogui Alvarado. Después de algunos cambios en la formación, donde reaparecieron figuras que más tarde serían famosas y sobrevivirían a EC y tocatas exitosas, festivales y eventos fracasados, en uno de los cuales Larousse tuvo un ataque de pánico y fue reemplazado posteriormente por Iván Molina.
Era 1987 y ya era hora de compilar toda esa música hecha con influencias del punk y del new wave inglés y los íconos underground chilenos, además de llevar al público nacional lo mejor de su trabajo, así que sale al mercado Arriba en la costanera. En las discos y en las radios del país suena una y otra vez "Un nuevo baile", cuyo sonido recuerda un poco a Talking Heads, tanto en el bajo como en la voz atonal de Yogui que suena casi torpe, reflejando que hay algo que todos saben menos el y su grado de alienación. Y básicamente eso era para mi: la lucha de un hombre desligado de los medios masivos, que venden y promueven lo que la gente consume, por estar en la onda sin saber lo rápido que cambian las tendencias. En palabras de Yogui era sobre como Santiago impone la pauta a las regiones de como deben vivir. Para ser una canción bailable tiene un mensaje super fuerte, para esa época y para cualquiera. He ahí lo bacán del disco, que no pierde fuerza lírica en ninguna parte. Bueno, algunas canciones serán netamente bailables/mosheables como la ya citada Anímate, pero hay unas potentísimas como Cajitas Rectangulares, que habla sobre la influencia negativa de la televisión al acabar con cosas tan básicas como la comunicación (aplicable ahora a los smartphones y cualquier móvil con internet); No me puedo acostumbrar, con un tono burlón a la hora de describir lo que es vivir bajo el ojo militar en los tiempos de la dictadura; Tiempos modernos y su mensaje a quienes no estaban felices con los cambios que se vivían en el país tanto por la parte social como por la política, y ¿Es esto revolución?, una crítica a quienes creen que aferrarse a sus dogmas, ser famosos, apelar al nihilismo político, tener fé ciega en sus líderes y predicar cambios que no pasaban más allá de la teoría los convierte en revolucionarios. Al final todo el bipartidismo previo y posterior al plebiscito trajo un cambio pero la pelea entre la gente siguió y cualquier sueño de revolución o lo que sea murió con la división del pueblo. Y es por esta naturaleza confusa del hombre que la canción termina con un coro que grita "no queremos a este mundo culiao", vociferado por la banda y Los Prisioneros, que pusieron de su parte en la grabación del disco. Por otra parte hay canciones menos agresivas y más "de amor" o poperas, por llamarlas de una manera, como Te tengo atrapada, que me suena muy stalker o pololo obsesivo, y por lo mismo me gusta; Mal dolor aún, que aún no la capto, y Radio Clandestina, que canta sobre... lo obvio.

Para terminar, agregaré que me bacilé el disco entero en Coquimbo y le doy mi enhorabuena de Monty Burns. Si quieren saber que fue de Emociones Clandestinas tasen el documental "Mi nuevo estilo de baile", que cuenta la historia de la banda y toma escenas de un concierto que dieron el 2002 cuando alguien decidió contratarlos para tocar en una fonda. Si lo encuentran me lo postean plox. Yo a cambio les dejo el disco.

7 comentarios: