Recuerdo un capítulo de la primera temporada de South Park, un especial de navidad, en que Jesús se canta el cumpleaños feliz a si mismo en completa soledad. Bien, pues hoy es mi cumpleaños y me siento así. No es que esté solo por ingratitud o indiferencia de la gente, es que así me gusta pasar este día: agasajándome a mi manera con maratones de juegos y música, sobre todo música que me recuerde momentos de mi vida. Fue así como terminé poniendo un DVD con música que no escuchaba desde hace unos años, pero que repasé casi cada día de mis primeros años universitarios; y también fue así como terminé regalándome la música de
Esperanto.
Esperanto fue una banda como tantas que nacieron a la sombra de los grandes titanes del progresivo (como
Yes,
Pink Floyd,
Genesis o
ELP) y que no pudieron ver el éxito mundial, a pesar de ser talentosos como pocos, además de ser mundiales. Sep, es que Esperanto estaba conformada por miembros de distintos países, como
Australia,
Bélgica,
Nueva Zelanda,
Inglaterra e
Italia, dandole valor al nombre de su banda si recordamos que
el esperanto es una lengua inventada por Zamenhof a finales del siglo XIX con el fin de unificar a las culturas en una sola lengua. Es algo parecido a la labor inintencionalmente unificadora de la música, que va más allá de las fronteras y las lenguas y nos muestra que siempre podemos tener algo en común con alguien que la política o los dogmas raciales o sociales nos dicen que es nuestro enemigo.
Pasemos de lo abstracto a lo concreto... bueno, lo más concreto que pueda. Esperanto debutó en 1973 con
Rock Orchestra, un disco tan bien logrado y tan accesible, por calificarlo de alguna manera, que se me hace difícil entender por qué no les ayudó a disparar su carrera como le pasó a otras bandas que lograron el éxito a la primera. La gente multinacional de Esperanto tenía todo para pasar a la historia: músicos virtuosos, buena fusión musical y un buen contexto musical en el que se insertaron. Quizá fue eso, el hecho de que ya habían bandas de rock progresivo por todas partes que llenaban las ondas radiales (recordemos que en aquellos años el prog era parte de las vidas de la gente, no estaba reducido para grupillos de gente que aún lo considera el mejor tipo de música en general si se ve como una metáfora de la búsqueda de la perfección o para snobs que creen que eso los vuelve más intelectuales) reducía un poco las posibilidades de que sea algo nuevo para los oídos de los oyentes. Aún así, la mezcla exacta de música clásica con rock setentero y ciertos cambios de ritmo característicos del progresivo, notorio sobre todo en el violín de Raymond Vincent, que cambiaba de clásico a jazz sin dificultad, le dan una marca propia al trabajo de la banda. Hay canciones como
Never Again que capturan la escencia del rock suave de la época y otros como
Roses que sirven como palestra para demostrar que la banda era más que música que alguien osaría bailar en algún carrete rockero, mientras que
Move Away nos trae a la memoria los viejos tiempos en que
Jefferson Airplane tocaba esa mezcla entre folk y psicodelia. Ok, según lo último eso de la"marca propia" no sería tal; al menos no hasta que pasara un año.
Al otro año... después de un ligero cambio en la alineación de la banda el sonido se centró más en lo progresivo y clásico, tomando el tema medieval de la Danza Macabra, el baile alegorico de la muerte en los campos feudales en que se llevaba consigo y con su música a reyes, vasallos y caballeros hasta la tumba; algo muy apropiado para los tiempos de la peste negra y toda la parafernalia religiosa y neurótica que le acompañó, como eso del baile de San Vito que fue mas que una canción de Black Sabbath. Un detalle que no se puede dejar escapar es que Peter Sinfield, que ya se había hecho fama como poeta de las letras de King Crimson, ejerció como productor del disco, lo que ayudó mucho al sonido virtuoso de la banda. De hecho, dice que después de terminar la grabación queda tan cansado que no pudo aceptar el trabajo de producir el primer disco de Supertramp, lo que me parece raro porque ese disco salió en el 70... quizá se refería al Crime of The Century, que es del 74.
El título del álbum no fue lo único medieval del concepto, pues la grabación y mezcla se realizaron en un castillo en Gales, como para captar la onda y reflejarla en la música y si que les funcionó, porque basta con escuchar el tema "
The Castle" para atrapar esa vibra fantasmagórica y de espacio abierto de un castillo rocoso, ambientado por cuerdas y teclas suaves, junto a la suave voz de
Keith Christmas. En general, los otros temas captan muy bien el ambiente anacrónico del lugar, tanto los instrumentales largos como el tema que cierra el disco,
Danse Macabre, que es un cover cortito en versión rockera sinfónica de la obra homónima de
Camille Saint-Saëns.
Pasa un año y la banda vuelve a las andanzas, después de unas giras por Europa con Magma, pero con una alineación renovada y con menos integrantes. En este nuevo disco la música da un giro más progresivo y menos centrado en el instrumentalismo de los discos anteriores, enfocándose más en las voces de sus nuevas adquisiciones Kim Moore y Roger Meakin... mucho más en Moore que en el Roger, según me di cuenta después. A mi parecer
Last Tango no es tan bien logrado como Danse Macabre, pero de todas maneras tiene puntos altos, como Obsession, el temón
The Rape y
Last Tango, que hace honor a su nombre con una bella melodía de tango de salón que hasta llegó a ser "covereada" en español como "El último tango". Hay otras canciones como Eleanor Rigby que destiñen el potencial del disco, pero a la larga se va mejorando. Si el orden de las canciones fue una táctica para mantener el interés in crescendo se logró, pero a riesgo de perder a algunos que prefirieron la etapa anterior y más instrumental de Esperanto. Aún con el relativo éxito de sus trabajos, Esperanto no volvió a aparecer más en el escenario musical. Dudo que lo vuelva a hacer, pero está bien, lo que nace grande y se mantiene grande deja siempre mucho que desear, y uno, como humano, tiende a cagar todo en el momento del apogeo. Love ya, Esperanto, and thanks for what you gave us... your whole blood, sweat and passion.
Ahora, damas y caballeros elegantes y educados, los discos:
1973- Rock Orchestra
1974- Danse Macabre
1975- Last Tango