Han pasado ¿cuanto? casi o un poco más de una semana desde lo de París y aún no siento desvanecerse el mal ánimo que me dejó toda la gente en facebook, twitter y la vida real. De hecho, hace unos días hice una mierda rápida de dizque comic alusivo a tanto comentario rondando por las redes sociales, con escaneo menos que pasable y mala tipografía. Esperaba que algún contacto de armadura blanca, defensor de los débiles y las víctimas inocentes me insultara, pero supongo que les tocó y lo tomaron bien. Eso o no lo pescaron. Yo tampoco lo habría hecho, quizá le he dado mucha importancia al tema:
El asunto es que al día después de los atentados de París, que para mí se veían como una ofensiva del Tet versión Francia mientras un amigo me lo relataba en la pega y mi sentido arácnido pintaba el paisaje de una guerra próxima, todos se acordaban de los muertos en los países de la orbe islámica. Irónicamente nadie recordó a los muertos en África que mueren a manos de Boko Haram u otros grupos separatistas islámicos, independentistas armados o guerrillas pro-[inserte país extranjero al cual pertenecieron en el pasado] en los lugares más ignorados de Europa. Todo de pronto era Siria y Palestina. Pero tal como quise remarcar estos días, y gracias a todos que ya está más que repetido, no hay muertes más importantes que otras. Todo lo que pasa es un horror y un asco independiente del bando porque la muerte de civiles, sea en el país más rico de cualquier continente, acá en Chile o en la franja de tierra mantenida a punta de fusil más pobre de la tierra, no es justificable. Es igual de grave la muerte de quien saltó del WTC, del niño asesinado por soldados israelíes, de la mujer judía asesinada por yihadistas, de la niña violada por querer ir a estudiar en un colegio africano, del peatón que muere en un tiroteo de bandas en alguna población de Santiago, del inmigrante sirio que muere ahogado en medio del mediterráneo, de la familia que denunció a sus vecinos narcos en algún pueblo de México y amaneció decapitada... todos ellos nacieron de la misma manera que todos nosotros y, aunque sus vidas se desarrollaron de maneras diferentes, terminan (y terminamos) volviendo a la misma composta eterna que alimenta al sustento para las vidas que nos sucederán; todo para seguir repitiendo el mismo ejercicio de violencia ad nauseam. Todos murieron bajo la violencia, no importa cual sea la manifestación de esta, y merecen ser llorados, olvidados, recordados o sus muertes hasta celebradas según gusten. Es de mal gusto, pero es válido y nadie en este país puede negarlo, desde los que se ríen del suicidio de Allende hasta los que hicieron asados para el funeral de Pinochet. Los que no, que bacán.
Necesito retomar lo que estaba comenzando. Todos se quejaban porque el foco de atención recaía sobre París y nadie hablaba de las zonas de guerra, de los países invadidos y de los niños muertos en cualquier país que pudieran recordar del noticiario o de la imagen macro que compartieron sus "amigos". Eso es cierto, se notó que de pronto el atentado era todo lo que pasaba en el mundo según los medios de comunicación y la peste de la colonia de ego occidentalista se olía en un radio de 3.959 millas. Nuestra sociedad tiene un sentido de autoimportancia tan desarrollado y mortal como un tumor en la cabeza del porte de una papa, creyendo que nuestro punto de vista es el único válido, el inamovible y el inmanente, que somos el modelo caucásico a seguir por los pueblos de Nueva Guinea que aún no salen de sus casas en los árboles para unirse a la aldea global y meter un poco de neoliberalismo a sus vidas libres de grasas trans y de sexo cargado de ETS y mononucleosis. Pero ¿de verdad creen que informando lo que cualquier persona con acceso a internet DEBERÍA saber cambiarás las cosas? El mundo estaba jodido antes que todos nosotros, generaciones de finales de los 80 y los "millennians", con sus mentes distorsionadas por esta distopía transhumanista, nacieramos y llegáramos pensando que cambiaríamos las cosas por internet. Aplaudo y admiro a esa gente que no es como yo y que puede pararse ante un podio a denunciar esto y salir a ayudar, como el padre Felipe Berrios y su misión de ayuda en la toma de La Chimba acá en Antofagasta. En mi interior sé que un cambio así no arregla el mundo, pero sí que mejora la vida de mucha gente que lo necesita, por eso admiro su firmeza y tesón. Y puta, perdón por mi negativismo ante nuestro futuro, pero así pienso y no espero influenciar en la gente, está bien que cada uno tenga su propio punto de vista ante la vida y nuestro destino como especie en un planeta que lucha por aguantarnos. Como decía, ¿cambiarán las cosas porque los canales de televisión muestren como es la vida en los países donde que no puedes ir a vacacionar? Sé que no todos los chilenos tienen internet, donde transmiten por noticias reales y clickbaits los conflictos más comerciales y lacrimosos de medio oriente, pero de los que no tienen más de alguno estará poco interesado en la vida afuera de su casa y más se interesan en hacer durar la plata hasta fin de mes sin agregarle otro hoyo a la correa. Que sepamos que pasa en ultramar no nos ayuda a parar las guerras. Me recuerda a esas protestas contra Israel y sus incursiones en suelos palestinos. Encuentro super noble de su parte que apoyen a un pueblo que sufre porque sus casas son demolidas por un gobierno movilizado por el poderoso combustible del zionismo y viven en constante temor de no despertar para ver otro día de miseria y amargura porque algun misil israelí o palestino golpea las carpas que levantaron mientras la UNRWA les levanta otra casa que eventualmente un bulldozer israelí volverá a reducir a una pila de concreto molido y fierros apuntando acusatorios al cielo, pero ellos no nos ven y los beneficios económicos ulteriores que ven estas naciones ávidas de territorios y materias primas superan cualquier buena intención. Como sea, le he dedicado mucho tiempo al tema para ser alguien seguro del final de esta película.
Hace años que no subía algo de Snog, de hecho ni siquiera había resubido lo que había muerto en mediafire, pero ya es hora de cumplir la deuda aprovechando los aires de miedo que vuelven a soplar en el globo. Porque si algo sabe hacer el músico australiano David Thrussell es sentarse a contemplar la enajenante lucha humana contra la piedra que carga hasta la cima y se cae al llegar, aspirar hondo el aire viciado y transcribir los pensamientos de la mente paranoica y neurótica del hombre que pasa la mayor parte de sus días en el trabajo para tener dinero que gastar en lo que quiere y lo pierde pagando lo que necesita. En los dos discos anteriores lo hizo con el ritmo accesible de la música tecnodance, pero en esta entrega quiso rendirle homenaje a su músico country favorito Lee Hazlewood y combinó los rasgueos de una guitarra de vaquero más las tonadas lejanas y desérticas de los westerns musicalizados por Ennio Morricone con los beats electrónicos y sintetizadores que marcan su carrera y los mensajes de asco ante el capitalismo sin perdón, el imperialismo, el estilo de vida de cómida rápida y la falsa importancia que nos damos los humanos ante un universo inconmesurable y más poderoso que nosotros. Desde la primera vez que escuché este disco lo amé y lo sigo disfrutando a concho, sobre todo por el inicio devastador de "Light, Yet Refreshing", con un sintetizador etéreo y pesimista que abre toda una retahíla de discursos de algún poeta y predicador "loco", que dista de sus predecesores por la ya mencionada guitarra country que acompaña varias de las canciones del álbum y atrapa en este primer tema. En comparación con los dos anteriores, este disco es el menos bailable y el más electrónico, rayando por el género industrial (si este permitiera que los blips y glitches sonoros se combinaran con un Kenny Rogers que ha vivido suficiente tiempo en medio de un mall, contemplando la patética marcha de los pingüinos que me toca ver a diario), pero aún así evito catalogarlo como industrial a pesar de las letras pesimistas y el ambiente decadente que busca transmitir. A pesar de las tantas críticas que lanza Thrussell a la sociedad occidental y su culto por la mercancía, no lo considero un trabajo de protesta, pues aunque acusa tales vicios no los denuncia como algo que deberíamos cambiar; él sabe que la humanidad llegó a una suerte de horizonte de eventos del cual no puede regresar, aun cuando otros apelen que en realidad vamos en retroceso e involucionamos socialmente. Es este punto de vista tan crudo suyo el que me incita a conocerle en persona y darle la mano por tener con quien compartir un punto de vista sin seguir quedando como el "villano". Es más, al parecer compartimos cierta opinión controversial en común: por mi parte, anhelo un futuro cercano en que la vía diplomática al sueño de la hermandad entre hombres sea real, pero como sé que tal cosa no queda en más que una quimera porque nuestra naturaleza nos lleva a ver solo las diferencias y en verdad las culturas son tan disímiles que costará años y vidas llegar a un intento de acuerdo de paz, suelo desear que todo termine de una vez y para siempre para toda nuestra especie. Mejor que demos todos de una vez el gran salto al vacío de un solo tirón y no tengamos que ver a quienes queremos morir antes que nosotros. Y Thrussell invoca a este fin de nuestras existencias con "Hooray!!!" y yo le coreo, pues ambas vías me parecen bien. Es un escenario de ganar-ganar siempre que el dolor no dure días. Y retomando un poco las líneas que escribí más arriba, "Make The Little Flowers Grow", cover de una canción de Lee Hazlewood, nos recuerda que no importa cuanta fortuna amasemos, cuan importante seamos, a que partido político o "raza superior" pertenezcamos, todos morimos y nos convertimos en un amasijo de abono y cal.
Hay otras canciones que son tildadas de marxistas por algunos críticos, creo que David mismo se autodefinió en algún momento como uno, como "Big Brother", "The Prole Song" y "This is Capitalism" y se nota un poco porque más de alguna palabra de dialéctica roja asoma por ahí. De todas formas son un tanto acertadas y solo los prejuiciosos les harían asco. En todo caso son piezas tan cuasi minimalistas y cargadas de antropofobía las que me gustan más, como las dos primeras mencionadas, "The Human Germ", la bellísima "Bastard Closet" (un canto cargado del miasma de nuestro potencial futuro como generadores de CO2 y CFC y que apela a aceptarnos como una especie de mierda con falsos aires de grandeza) y "The People of Straight Land", que abre y cierra con balidos de ovejas para ilustrar la vida de quienes ven el estándar de vida clásico, con un trabajo estable (en el que en realidad hay que permanecer estable) y tarjetas de crédito como algo necesario y natural. Siguiendo con la línea editorial del disco de contarte como podría ser todo a futuro sin taparte nada cierra "The End", contándonos que el "fin del mundo" (nombre que se le da al fin de la humanidad porque somos puro ego) no será como dicen las películas, sino que uno cargado de pestilencia provocada por la muerte de los peces y, más conspiranoicamente, nuestro debilitamiento cerebral debido a las microondas antropogénicas.
En resumen, Buy Me... I'll Change Your Life es la imagen del profesor Farnsworth diciendo "Ya no quiero seguir viviendo en este planeta" hecho música. Si compartes su sentimiento y el mío, estrechemos las manos, contemplemos el fin y de paso olvidemos que pasará y tratemos de ayudar a quienes lo necesitan. Que todo vaya a terminar horriblemente no significa que haya que bajar los brazos... digo, vas al cine a ver una película (o la bajas por internet si eres bacán) y no te sales de la fila porque recuerdas que las películas tienen finales. Hecho esto, escúchenlo y a darle átomos.
Mostrando entradas con la etiqueta Techno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Techno. Mostrar todas las entradas
viernes, 20 de noviembre de 2015
lunes, 6 de agosto de 2012
Snog- (1992) Lies, Inc. / (1994) Dear Valued Customer
Mientras estuve lejos de internet y su influencia maléfica pasé un día a acompañar a mis papases a una comida con gente que conocían (y que obviamente yo no), con la esperanza de establecer algún contacto laboral; en resumen, fui a hacer presencia, explicar lo que hago (o debería hacer) y ver si podía aplicar el viejo arte del pituto, el mismo que le da trabajo a la mayoría de los chilenos. Todo iba bien mientras comíamos, hasta que empezó, por fin, a salir el tema del trabajo y me di cuenta de que me había metido en territorio equivocado. Equivocado para mis fines, al menos. La conversación con el anfitrión habrá durado unas 2 horas, llenas de cuestionamientos a mi carrera y a mis posteriores objetivos. Obviamente no hice oído sordo a nada, al fin y al cabo la traducción debe ser el trabajo menos comprendido y más desconocido de Chile y por que no, de muchos otros países latinoamericanos. Todos (incluso él) creen que los libros que leen (que nunca vienen de paises hispanoparlantes) son traducidos por computadores que tendrán algún chip de estilo literario y alto manejo de jergas, argots y demases. Eso o por gente de alguna empresa que dice "si, cacho algo de inglés, tire pa'cá nomá", lo que no es más cercano a la realidad.
Mientras conversabamos salieron muchos temas que me hicieron pensar y cuestionar, como dije, mi título y mi futuro de continuar con la pedagogía. ¿Todo por qué? Por el tema que dominó la conversación: el dinero. El tipo no está fijo en ningún lugar, pero siempre gana sus buenos palos y le gusta mostrarle a sus conocidos que darse la buena vida no es malo, que ahí se encuentra la verdadera solución a cada problema, pero ¿saben qué? A estas alturas tiene toda la razón. Por eso, según él, yo tendría poco futuro monetario sólo con mi título y que ser profesor tampoco era algo que me ayudaría a mantener una familia que inminentemente llegaría. Todo eso tiene su base de realidad, pero lo que me hizo pensar fue en que pasaría si aquel consejo fuera la regla que moviera las elecciones estudiantiles de todos. Obviamente habría mucha gente con ambiciones de llegar alto, que lograrían buenas notas y llegarían a ser médicos, abogados e ingenieros de toda calaña. Hasta ahí todo bien, total no hay drama con que la gente tenga algo de ambición, pues eso nos motiva a seguir avanzando (aún cuando nuestro afán por seguir creciendo como persona en todo sentido debiera ser ese motor [claaaro, algo suuuper aplicable]), pero la demanda de esos profesionales ya no sería la misma y además ¿donde estarán los profesores? ¿que habrá pasado con la gente esforzada que cultivaba nuestra comida? ¿Que será de quienes nos vendían lo que necesitabamos, de los burócratas que nos entregaban los documentos y los técnicos que nos sacaban de apuros? ¿Que será de gente como yo y muchos más, carentes de talento o que nunca fue de muy buenas notas y debía seguir una carrera acorde a sus habilidades? Pero sobre todo ¿qué pasará con los artistas? Sólo imaginen un mundo sin música, pero lleno de ejecutivos de disqueras intentando meter ritmos sin alma en las radios con "músicos" con cuna de oro, que nunca se preocuparían de poner una gota de sangre en sus trabajos pues sólo esperan el momento de ver sus nombres en los más vendidos. Sin esos sueños, por muy mal encaminados que se vean o sean, solo nos dedicaríamos a llevar "vidas" de robots, trabajando, comprando y jamás realizarnos. Porque darle una vida llena de lujos a tu familia no lo es todo. Ser un niño y tener todos los juguetes existentes no te oculta el hecho de que rara vez verás a tus padres porque se parten el lomo trabajando para comprar cosas que, muchas veces, son superfluas, pero para sus mentalidades de adultos convertidos son comida chatarra para el alma. Rica pero que nunca los alimentará de verdad.
Después de esa conversación y tales pensamientos cualquier persona tan débil como yo habría tenido un derrumbe emocional, pero gracias a Santa Internet ya conocía a David Thrussell, que me había fortalecido un poco mostrando las realidades tristes de la vida postmoderna. Thrussell es un músico australiano que a mi juicio no ha recibido la merecida atención, pero sobre todo es el único artista tecno que la merece. Olvidense de ese weas de Skrillex, ESTO es música... bueno, en realidad no se mucho de tecno, de hecho conozco algo de electrónica (diferente al tecno, que es netamente bailable) por Kraftwerk y Tangerine Dream, pero para mí Thrussell, con su banda Snog, fue el primer acercamiento verdadero a esta música; no tanto por los beats y el ritmo, sino por las letras. Es primera vez que escucho música tecno con contenido, no una voz repitiendo "Paradoxdoxdox" ni una voz preguntando si estoy listo. De hecho muchos consideran a Snog una banda industrial, pero al menos en estos dos trabajos falta más ruido para etiquetarlos así. O sea, Throbbing Gristle y Coil son industriales y se les nota el toque noise, en cambio Snog es música tecno, con ritmos hechos para la pista de baile pero letras hechas para el cerebro.
Ya, llevo varias líneas diciendo que las leeetras y blablablá, pero sin decir nada claro. El toque que salva a Snog es que sus letras están cargadas de mensaje sociales pero no del tipo "cambiemos la sociedad con flores" ni "todo lo que necesitas es amor"; lo suyo es un comentario agresivo y directo sobre cómo nos dejamos caer en lo más profundo del capitalismo, directo a las ciénagas del consumismo y sobre cómo dejamos de ser individuos para pasar a ser mano de obra, números, consumidores y votos. Obviamente hay más temas, pero la mayoría de ellos son tanto o más deprimentes, debido a que David tiene ciertas tendencias marxistas y le apasiona el tema de la enajenación. Mmm, ahora veo por qué me gustó tanto su música.
Con un título posiblemente tomado de Philip K. Dick y su visión distópica, Lies, Inc., nos presenta un tecno que para estas alturas puede sonar un poco lento, quizá añejo y a ratos ni tan tecno, pero para los que lo escuchamos por el contenido y no por bailar un rato no hay problema. El primer single fue "Corporate Slave", un himno que se convirtió en el tema obligatorio de sus presentaciones,y toma samples de Network, una película cuyo mensaje sobre quien en verdad gobierna EEUU (y por extensión el resto de los países) sigue válido, solo hay que cambiar los nombres de algunas empresas y listo (veanla y entenderán). Hablando de samples, estos cumplen con su función de encajar ad-hoc con el tema, como las voces de Robocop en Make My Day (acerca de la brutalidad policial), la línea "Man has given a false importance to death..." de la obra Marat/Sade, los gritos de ayuda en el mismo Corporate Slave, tomados del disco de Timothy Leary que algún día subiré, o la voz del conductor de un programa de TV llamado "Supermarket Sweep", el epítome televisivo de la cultura del "comprar hasta caer muerto" ("shop till you drop" en inglés) en "Supermarket Dream". En lo musical, el estilo varía entre el tecno bailable que podemos encontrar en Born to Be Mild (canción dirigida a los hijitos de papá consumistas y con falsos ideales humanitarios) hasta el electrónico atmosférico de Somatime, que sirvió como caldo de cultivo para Black Lung, el proyecto solista de Dave Thrussell.
Ahora demos un salto a 2 años en el futuro.Aquí en Chile viene la gira Monsters of Rock, Frei llega a la presidencia y la pasa viajando, viene Yes y soy muy chico para saber quien cresta son. En noticias internacionales, en EEUU muere Richard Nixon y nadie lo extraña, y Dave ya tiene su banda establecida tocando en varios clubes australianos. Su mensaje de "critica la sociedad y baila" agarra a unos cuantos adeptos, pero su mente inquieta y quizá un poco perturbada decide que es hora de sacar otro disco. Uno más agresivo. Así aparece Dear Valued Customer, un album más bailable, libre de experimentaciones con atmósferas y con más crítica... aunque más que crítica yo lo llamaría un ataque verbal directo al mundo de la publicidad; el deísmo (sobre todo el cristianismo); los Estados Unidos, la Doctrina Monroe (no tan muerta como se esperaría), su política expansionista y agresiva, el Pentágono; la falta de individualidad dentro de la sociedad y a los grupos neonazis australianos. Ah, tambien a los Illuminatis. Ese punto hay que destacarlo, porque Thrussell es defensor de gran parte de las teorías conspiratorias, como la influencia de la masonería en las altas esferas de poder, los ya mencionados illuminatis, el ocultamiento de información sobre vida extraterrestre inteligente, los gobiernos infundiendo miedo en la población para ejercer mayor control, y la operación de bandera falsa del 11-S. De hecho llegué a Snog hace unos años en mis tiempos de "conspiranoico", cuando buscando gente que cantara sobre lo que nadie canta encontré a Snog. Por supuesto ahora no creo mucho de lo que entonces leía, pero si hay ciertos puntos que comparto con el como la bandera falsa del 11-S y lo de la masonería.
Como decía, las letras volvieron más duras que antes, pero la música no se quedó atrás y ahora los beats si que golpean como puños en el cerebro y los tímpanos. También bajó el número de samples vocales, pero hasa donde sé hay canciones que fueron sampleadas, así que si alguien es tan amable de decirme cuales le agradecería.
Para concluir, si tuviera que recomendar una canción sería Cliché, que sigue mucho la visión deprimente, decadente y desesperanzada de Thrussell sobre la condición humana. Pero eso es lo que nos gusta de su música, ¿no?
Pensándolo bien, recomiendo el disco entero, incluso más que el Lies, Inc., que ante el DVC queda un poco chico. Aun así denle una escuchada a ambos.
¡Ah! antes de irme, una anécdota weona. Desde que conocí Snog pasé meses (quizá un año), buscando un disco, el que fuera, hasta que un día después que perdí las esperanzas me topé con el Lies Inc. en un blog "nuevo" (QEPD). Obviamente eso me obligó a seguir buscando más, pero ya era imposible. Había recorrido toda la red y nunca encontré nada, así que ripeé el audio de Grooveshark, me armé como 2 discos más y los grabé. Cuando ya tenía casi toda la discografía completa encontré de cueazo un blog en que estaban los primeros discos (los más dificiles de encontrar) y la fecha era del año pasado, talvez unos cuantos meses después que terminé de ripear el penúltimo disco. Soy un pelmazo, pero al menos los armé con paciencia y dedicación (aunque puede que el otro tipo tenga los originales y los subió, lo que me sumaría +50 puntos de envidia).
1992 - Lies, Inc.
1994 - Dear Valued Customer
Mientras conversabamos salieron muchos temas que me hicieron pensar y cuestionar, como dije, mi título y mi futuro de continuar con la pedagogía. ¿Todo por qué? Por el tema que dominó la conversación: el dinero. El tipo no está fijo en ningún lugar, pero siempre gana sus buenos palos y le gusta mostrarle a sus conocidos que darse la buena vida no es malo, que ahí se encuentra la verdadera solución a cada problema, pero ¿saben qué? A estas alturas tiene toda la razón. Por eso, según él, yo tendría poco futuro monetario sólo con mi título y que ser profesor tampoco era algo que me ayudaría a mantener una familia que inminentemente llegaría. Todo eso tiene su base de realidad, pero lo que me hizo pensar fue en que pasaría si aquel consejo fuera la regla que moviera las elecciones estudiantiles de todos. Obviamente habría mucha gente con ambiciones de llegar alto, que lograrían buenas notas y llegarían a ser médicos, abogados e ingenieros de toda calaña. Hasta ahí todo bien, total no hay drama con que la gente tenga algo de ambición, pues eso nos motiva a seguir avanzando (aún cuando nuestro afán por seguir creciendo como persona en todo sentido debiera ser ese motor [claaaro, algo suuuper aplicable]), pero la demanda de esos profesionales ya no sería la misma y además ¿donde estarán los profesores? ¿que habrá pasado con la gente esforzada que cultivaba nuestra comida? ¿Que será de quienes nos vendían lo que necesitabamos, de los burócratas que nos entregaban los documentos y los técnicos que nos sacaban de apuros? ¿Que será de gente como yo y muchos más, carentes de talento o que nunca fue de muy buenas notas y debía seguir una carrera acorde a sus habilidades? Pero sobre todo ¿qué pasará con los artistas? Sólo imaginen un mundo sin música, pero lleno de ejecutivos de disqueras intentando meter ritmos sin alma en las radios con "músicos" con cuna de oro, que nunca se preocuparían de poner una gota de sangre en sus trabajos pues sólo esperan el momento de ver sus nombres en los más vendidos. Sin esos sueños, por muy mal encaminados que se vean o sean, solo nos dedicaríamos a llevar "vidas" de robots, trabajando, comprando y jamás realizarnos. Porque darle una vida llena de lujos a tu familia no lo es todo. Ser un niño y tener todos los juguetes existentes no te oculta el hecho de que rara vez verás a tus padres porque se parten el lomo trabajando para comprar cosas que, muchas veces, son superfluas, pero para sus mentalidades de adultos convertidos son comida chatarra para el alma. Rica pero que nunca los alimentará de verdad.
Después de esa conversación y tales pensamientos cualquier persona tan débil como yo habría tenido un derrumbe emocional, pero gracias a Santa Internet ya conocía a David Thrussell, que me había fortalecido un poco mostrando las realidades tristes de la vida postmoderna. Thrussell es un músico australiano que a mi juicio no ha recibido la merecida atención, pero sobre todo es el único artista tecno que la merece. Olvidense de ese weas de Skrillex, ESTO es música... bueno, en realidad no se mucho de tecno, de hecho conozco algo de electrónica (diferente al tecno, que es netamente bailable) por Kraftwerk y Tangerine Dream, pero para mí Thrussell, con su banda Snog, fue el primer acercamiento verdadero a esta música; no tanto por los beats y el ritmo, sino por las letras. Es primera vez que escucho música tecno con contenido, no una voz repitiendo "Paradoxdoxdox" ni una voz preguntando si estoy listo. De hecho muchos consideran a Snog una banda industrial, pero al menos en estos dos trabajos falta más ruido para etiquetarlos así. O sea, Throbbing Gristle y Coil son industriales y se les nota el toque noise, en cambio Snog es música tecno, con ritmos hechos para la pista de baile pero letras hechas para el cerebro.
Ya, llevo varias líneas diciendo que las leeetras y blablablá, pero sin decir nada claro. El toque que salva a Snog es que sus letras están cargadas de mensaje sociales pero no del tipo "cambiemos la sociedad con flores" ni "todo lo que necesitas es amor"; lo suyo es un comentario agresivo y directo sobre cómo nos dejamos caer en lo más profundo del capitalismo, directo a las ciénagas del consumismo y sobre cómo dejamos de ser individuos para pasar a ser mano de obra, números, consumidores y votos. Obviamente hay más temas, pero la mayoría de ellos son tanto o más deprimentes, debido a que David tiene ciertas tendencias marxistas y le apasiona el tema de la enajenación. Mmm, ahora veo por qué me gustó tanto su música.
Con un título posiblemente tomado de Philip K. Dick y su visión distópica, Lies, Inc., nos presenta un tecno que para estas alturas puede sonar un poco lento, quizá añejo y a ratos ni tan tecno, pero para los que lo escuchamos por el contenido y no por bailar un rato no hay problema. El primer single fue "Corporate Slave", un himno que se convirtió en el tema obligatorio de sus presentaciones,y toma samples de Network, una película cuyo mensaje sobre quien en verdad gobierna EEUU (y por extensión el resto de los países) sigue válido, solo hay que cambiar los nombres de algunas empresas y listo (veanla y entenderán). Hablando de samples, estos cumplen con su función de encajar ad-hoc con el tema, como las voces de Robocop en Make My Day (acerca de la brutalidad policial), la línea "Man has given a false importance to death..." de la obra Marat/Sade, los gritos de ayuda en el mismo Corporate Slave, tomados del disco de Timothy Leary que algún día subiré, o la voz del conductor de un programa de TV llamado "Supermarket Sweep", el epítome televisivo de la cultura del "comprar hasta caer muerto" ("shop till you drop" en inglés) en "Supermarket Dream". En lo musical, el estilo varía entre el tecno bailable que podemos encontrar en Born to Be Mild (canción dirigida a los hijitos de papá consumistas y con falsos ideales humanitarios) hasta el electrónico atmosférico de Somatime, que sirvió como caldo de cultivo para Black Lung, el proyecto solista de Dave Thrussell.
Ahora demos un salto a 2 años en el futuro.Aquí en Chile viene la gira Monsters of Rock, Frei llega a la presidencia y la pasa viajando, viene Yes y soy muy chico para saber quien cresta son. En noticias internacionales, en EEUU muere Richard Nixon y nadie lo extraña, y Dave ya tiene su banda establecida tocando en varios clubes australianos. Su mensaje de "critica la sociedad y baila" agarra a unos cuantos adeptos, pero su mente inquieta y quizá un poco perturbada decide que es hora de sacar otro disco. Uno más agresivo. Así aparece Dear Valued Customer, un album más bailable, libre de experimentaciones con atmósferas y con más crítica... aunque más que crítica yo lo llamaría un ataque verbal directo al mundo de la publicidad; el deísmo (sobre todo el cristianismo); los Estados Unidos, la Doctrina Monroe (no tan muerta como se esperaría), su política expansionista y agresiva, el Pentágono; la falta de individualidad dentro de la sociedad y a los grupos neonazis australianos. Ah, tambien a los Illuminatis. Ese punto hay que destacarlo, porque Thrussell es defensor de gran parte de las teorías conspiratorias, como la influencia de la masonería en las altas esferas de poder, los ya mencionados illuminatis, el ocultamiento de información sobre vida extraterrestre inteligente, los gobiernos infundiendo miedo en la población para ejercer mayor control, y la operación de bandera falsa del 11-S. De hecho llegué a Snog hace unos años en mis tiempos de "conspiranoico", cuando buscando gente que cantara sobre lo que nadie canta encontré a Snog. Por supuesto ahora no creo mucho de lo que entonces leía, pero si hay ciertos puntos que comparto con el como la bandera falsa del 11-S y lo de la masonería.
Como decía, las letras volvieron más duras que antes, pero la música no se quedó atrás y ahora los beats si que golpean como puños en el cerebro y los tímpanos. También bajó el número de samples vocales, pero hasa donde sé hay canciones que fueron sampleadas, así que si alguien es tan amable de decirme cuales le agradecería.
Para concluir, si tuviera que recomendar una canción sería Cliché, que sigue mucho la visión deprimente, decadente y desesperanzada de Thrussell sobre la condición humana. Pero eso es lo que nos gusta de su música, ¿no?
Pensándolo bien, recomiendo el disco entero, incluso más que el Lies, Inc., que ante el DVC queda un poco chico. Aun así denle una escuchada a ambos.
¡Ah! antes de irme, una anécdota weona. Desde que conocí Snog pasé meses (quizá un año), buscando un disco, el que fuera, hasta que un día después que perdí las esperanzas me topé con el Lies Inc. en un blog "nuevo" (QEPD). Obviamente eso me obligó a seguir buscando más, pero ya era imposible. Había recorrido toda la red y nunca encontré nada, así que ripeé el audio de Grooveshark, me armé como 2 discos más y los grabé. Cuando ya tenía casi toda la discografía completa encontré de cueazo un blog en que estaban los primeros discos (los más dificiles de encontrar) y la fecha era del año pasado, talvez unos cuantos meses después que terminé de ripear el penúltimo disco. Soy un pelmazo, pero al menos los armé con paciencia y dedicación (aunque puede que el otro tipo tenga los originales y los subió, lo que me sumaría +50 puntos de envidia).
1992 - Lies, Inc.
1994 - Dear Valued Customer
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



