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jueves, 20 de abril de 2017

Cardiacs

 Quienes me conocen de cerca saben que estoy compuesto de dos cosas: huesos, mala acumulación adiposa, pésimas matemáticas y Pink Floyd. He escuchado Pink Floyd desde pendejo y por tantos años que todos creen que solo soy Floyd. Que mi repertorio de poleras sea un 70% floydiano contribuye mucho a eso, o si no la gente que no recordaba mi nombre no me hubiese llamado "niño pinfloi". El asunto es que si bien es la banda de mi vida, tengo más de una banda de mis amores, porque el amor debe ser compartido y déjenme ser polígamo y toda la weá. Como se vienen mis vacaciones y tendré razones para dejar botado este sótano telarañado me daré otro lujo, Guru-Guru (buena banda de krautrock Guru-Guru) y subiré las discografías de las bandas que repletan mi corazón de mandril. O eso intentaré.

 En el amorfo, vasto y siempre creciente plano dimensional de la música solemos llegar tarde a varias cosas. Muchos pendejos se lamentarán no haber nacido en los 50 para disfrutar a Los Beatles (de haber nacido en esa década se estarían lamentando por no haber nacido en el siglo anterior para gozar del vals interpretado en vivo), otros lloran porque ya no quedan Ramones que toquen en vivo mientras los Rolling siguen presentándose en estado de momificación. Otros porque acabaron de conocer a Emerson, Lake and Palmer cuando vieron que Emerson y Lake murieron. Por mi parte, siento un profundo dolor en cada una de mis vísceras fue haber conocido a Cardiacs cuatro años después de que su vocalista, Tim Smith, hubiese sufrido un ataque cardíaco y un infarto combinados, en lo que podría ser el peor desplante de ironía universal.
 Aaah, Cardiacs. Tanto en tan poco tiempo, tanto por entregar y tan pocos dispuestos a recibir. Consagrarla como "bandaza, sin más palabras" es poco: ha influenciado en bandas post-80 de tantos géneros que compararlos a los mencionados Beatles y decir que eran más grandes que Jesús (y más under que Zoroastro) son palabras menores. ¿Qué bandas serían? preguntarás chorizamente. "¿Que bandas?" te diré, mirándote a los ojos mientras te saco la billetera sin que te des cuenta y me rio de tu [inserte_estilo_esteticomusical] cred. "¡JÁ! de distintos colores del espectro musical." ¿Te dice algo el nombre Radiohead? Claro, sonaba en un principio... y después... y muy después... muy diferente a como suena Cardiacs, pero lo citan como un incentivo a tomar instrumentos y tocar. Para los más finitos y suavecitos hay Blur, Supergrass y los llorones de Korn, mientras que los más pechopeluo compadrecompadre pero no tan dogmáticos para decir "esta weá no es tru metal" pueden ver a grupos de renombre como los violadores de fronteras Faith No More, Tool, el bacanísimo Steve Wilson y Napalm Death citandolos como influencias. Napalm Death po weón, ¿sabí lo que significa que un grupo inglés liderado por un niño hiperkinético y chillón acompañado de un hato de más niños que no podían concentrarse en un solo tiempo y ritmo y tocaban su música grotesca apiñados haya influenciado en una banda de grindcore? Bueno, en el bajista al menos, pero igual fueron tan bacanes para dedicarles un cover.

Muchas flores y pocos hechos. ¿Que weá son Cardiacs? A riesgo de sonar snob, son difíciles de clasificar... si no te quieres mojar el poto, claro. La crítica especializada creó la etiqueta "pronk" sólo por ellos, para definir a una banda que sonaba como rock progresivo interpretado por un grupo punk o viceversa, y aunque Sarah Smith, ex saxofonista, pone entre sus influencias a bandas símbolos del rock progresivo (Gentle Giant, Van der Graaf Generator y Genesis), Tim Smith asevera que siempre fueron una banda de pop. Rock psicodélico a lo más, pero lo que quería componer y tocar era pop. Concuerdo completamente con él, en esencia son pop, pero visto así elevó el concepto de música popular muy a la conchesumadre. Digamos que suena un poco como Frank Zappa tocando pop, cosa que hizo -un poco- cuando sacó el Sheik Yerbouti parodiando a la música disco, pero tampoco calza perfectamente. En un sentido práctico la etiqueta de "ecléctico" puede ser aplicable en este blog. Esa y mil weás más.

Ahora, antes de seguir, quiero dejar algo bien en claro: esta no es una banda bella como la que he posteado a veces. Dentro del "fandom" es bien sabido que el 99% de las veces generan dos cosas: anticuerpos auditivos que te repelen automáticamente de volver a escucharlos so pena de sentir una imparable ira, asco u odio, o una sensación similar a alcanzar la iluminación, a un desbloqueo de sentidos ocultos. El otro 1% solo siente un larguísimo meh. Lamentablemente, la primera vez que los escuché no iba bien preparado y caí dentro del 1%. Buscaba música de Höyry-Kone pero di con ellos y, aunque escuché como dos temas suyos, seguí con lo mío. Más de tres años después me salieron como sugerencia de Youtube en una maratón avant-garde y les di su oportunidad para nunca arrepentirme. Al menos en estos casi siete años no me canso. Otro punto que deben haber notado: este post será largo, pero podría serlo mucho más. Lloren en el rincón.

Siguiendo el esquema tradicional de un blog de música, ahora toca la biografía. Paja igual, pero intedezante. Espero por el día en que se saque una biografía ficticioficial de Cardiacs, porque en verdad hay harto que contar, mucho sobre lo cual reflexionar y varios ensayos que redactar sobre algunos discos, sea en temas de composición como en lo literario. Dato Rossa: la historia es ambigüa (duh). Hay una historia oficial y una historia cuasioficial, que maneja The Alphabet Business Concern, la sombría y grandilocuente empresa detrás de la producción de sus discos y eventos, pero hablan tanto en clave de webeo como de verdad. A ver si la hago shorta sacando algo de ambas y, de paso, haciendo la mía, que weá:

 En un suburbio en las afueras de Londres llamado Chesington vivían los hermanos Smith. Uno era un pendejo de mierda candidato a ritalín llamado Tim y el menor, un niño regordete, callado y sumiso de nombre Jim. Ambos tenían un vecino llamado Geoffrey Shelton que tocaba la guitarra, lo que incitó al pequeño Tim a pedir de regalo una para acompañar a su vecino en un interminable rasgueo de acordes de blues en su cochera. El cachetón Jim se unió a la diversión tocando la única caja que poseía y a la que añadió un platillo, para gran descontento de su irritable hermano. Por culpa de Jim, pasaron años para que el pendejo Tim volviera a tomar su guitarra y meter bulla.
  Fue en la media cuando el Smith mayor conoció a Mark Cawthra a través de su amigo Colvin Mayers, gracias a que compartían algunos gustos como The Mahavishnu Orchestra, y juntos (sin Colvin) forman un nuevo proyecto musical de cochera y sin nombre, pero con hartas ganas de tocar y suman a sus breves filas a un cabro chico llamado David Philpot, que iba a ensayar con un órgano Korg bajo el brazo. Tim alucinó con el sonido del sintetizador y supo lo que quería en la vida. Como sea, la cosa duró menos que peo en canasto. Aparte Philpot murió joven, pero legó su Korg para la ciencia.
 Después de más de una separación de proyectos liceanos musicales, Tim toca con unos tales Adrian Borland y Bruce Bizland, que años más tarde serían el guitarrista de The Sound y baterista de The Sweet, respectivamente. Pero nada es estable en la vida, menos en la del pequeño Tim.
 Salto al futuro, ¡PAH! 1977. Nuevos viejos amigos se juntan otra vez y necesitan expresarse sus sentimientos musicales de manera física. Hay un vocalista llamado Michael Pugh, un enano de voz indecisa que no sabe si grita bajo o canta, Peter Tagg con una batería superior a la que el rechoncho Jim quiso usar para tocar con su hermano, pero Jim para esas alturas tenía un bajo y quiso mostrar que el también podía, mientras que Tim descolgaba su guitarra y sus manos inquietas y tocaba la guitarra y el sintetizador como creía que sonaría mejor. Aparte había un miembro honorario que, saxofón en mano, solo bailaba como desaforado mientras sostenía en sax sin sacarle una sola nota ¿El resultado? Una banda de ritmo punk con melodías inquietantes y alimentadas con azúcar por toneladas. No por lo dulce, claro está. La guitarra de Smith a ratos es como una pulga saltando en tu cama, burlándose porque no la pillas. Así nace The Filth, pero renace en un segundo concierto bajo el nombre Cardiac Arrest. Dos años más tarde, en 1979, sacan el primer demo (titulado "The Obvious Identity"), cassette que venden en todas sus presentaciones y graban encima de cada cassette disponible para tener stock y nace una leyenda. Se presentan en vivo en unas cuantas tocatas de pubs, sacan singles, van a festivales (al hippísimo Festival gratuito de Stonehenge ni más ni menos) y todo pero Pugh se va y nadie quiere cantar, así que Tim agarra el micrófono y la voz vacilante pasa a ser una seguidilla de exclamaciones chillonas en marcado acento inglés de pendejo que no sabe como cantar. El que bailaba con el sax también se va y el baterista lo acompaña, para formar junto a otros sujetos la banda post-punk new wave The Trudy. No obstante, ahí están sus viejos amigos Colvin Mayers para apoyar en el teclado y Mark Cawthra regresa de su expulsión colegial en York para agarrar las baquetas. Bajo esta nueva formación, y con varios músicos de repuesto y plata para grabar (o la completa disposición del estudio de grabación en que trabajaba Cawthra, donde se metían de colado y grababan cuanto podían) reducen y modifican su nombre a Cardiacs y la leyenda re-renace en forma de fichas y otro cassette de pésima calidad pero alto valor en el mercado de coleccionistas llamado "Toy World", título que refleja la identidad infantiloide de la banda y de cada una de sus presentaciones y suma clásicos neuróticos al futuro repertorio como Nurses Whispering Verses (¿referencia a una línea de "In the sickbay" de Slapp Happy? Imposible no creer que sí) y la primera encarnación de su posterior pieza triunfal Is This The Life? Pero Colvin Mayers tiene otros proyectos, se va con otra banda y su salida también es la puerta de entrada para que Cawthra tome el teclado, Dominic Luckman lo supla en baquetas y se integre de planta el percusionista Tim Quy, que hacía de suplente cuando alguien tenía pega o diarrea. Por separado llega la miembro más importante para mi corazón y para el sonido de la banda, la pequeña, frágil y ligeramente demente Sarah Cutts, que le dio uso al saxofón que nadie tocaba, pero sin dejar el baile de lado. De alguna forma era elemental en los shows.
Hasta acá vamos bien, me daré una pausa y les dejo estos dos cassettes que marcan en inicio de la era con mala calidad sonora, pero muchas ganas. Hay muchas deficiencias, onda canciones con pifias entremedio, que se corta el audio, que se baja el volumen, que suena como si estuvieran tocando en una casa hecha de esponjas, pero puta, alguien rescató dos demos posiblemente grabados encima de algún cassette de Elton John.

1979- The Obvious Identity
1981- Toy World


Las giras siguen, son un grupo joven pero van creciendo como bola de nieve, tanto en miembros como en fanáticos, y la banda sigue siendo tanto o más raras. Sus presentaciones eran espectáculos de catársis pura, de niños en cuerpos de adultos usando ropas elegantes pero mal, maquillandose para verse teatrales pero en verdad se echaban el kilo de crema blanca en la cara y medio kilo de rouge rojo en los cachetes para darle color. Según los Smiths no era para causar shock, era porque creían que así se veian presentables. Para que entiendan, eran una weá así, con el uniforme diferente.
Puta que belleza.
Llega el año 1983 y Tim conoce al tecladista de una banda chica desconocida y queda cautivado por los sonidos que le saca al sintetizador. Le pide que se una y así entra William D. Drake, pianista con un entrenamiento musical formal y tecladista fantastique. Tim Smith es la cabeza detrás de cada sonido raro por canción y Drake no duda en bancarse cada desafío que le impongan a sus dedos. Ese mismo año la familia Smith crece cuando Sarah deja el apellido Cutts al casarse con Tim. Por lo bajo también empieza a tejerse la mitología que unifica la leyenda de la banda: nacen los entes oscuros The Consultant y Miss Swift, cabezas de The Alphabet Business Concern y el manicomio/orfanato/centro de rehabilitación donde se encargan de satisfacer las necesidades administrativas y psicológicas de la banda. Saliendo y entrando personal, todo bajo la mirada fría, demoníaca y tanto elegante como insultante de The Consultant, comenzó la grabación de un nuevo cassette con el nombre de The Seaside. Es aquí donde siento que comienza el Cardiacs visceral, el que comienza a alienar a todo quien ose poner atención a ese ruido de fondo de interpretó como un grupo de cabros chicos jugando a tocar en una banda sin saber hacerlo. The Seaside es un tapete abierto que antes guardaba música infantil, ska, punk, electrónica experimental, pop sesentero y muchas anfetaminas y que, al abrirse, dejó todo eso mezclado en una masa informe pero apreciable, en algo nuevo y que te dan ganas de comprar. Claro, hablando desde el punto de vista de quien gusta de lo que acaba de escuchar, que es el punto que usaré en todo el post, no webeen. Aparte, la calidad subió un poco y se distingue lo que canta Tim, por ende se pueden inferir los tópicos que tocan sus canciones y, no sé, no es que sean canciones existencialistas a lo Peter Hammill, pero suelen tocar ciertos temas comunes de forma muy enrevesada, como la vida en los suburbios, la nostalgia por la niñez, la televisión, la felicidad y, como no, la hiperventilación. Desde el lado musical, se nota el cambio que trajo la llegada de Bill Drake y de Sarah Smith, pues uno trajo su talento para el teclado para sumarle la psicodelia y el desplante de mil colores del rock progresivo mientras que Sarita pone un poco la vibra medio ska y le quita hierro a sonido de por si ya casi cómicos. Cómicos porque son tan dispares que yo cacho que muchos no supieron si tomarse todo lo que escuchan en serio o los estaban webeando. Mención honrosa a Quy en las percusiones de R.E.S., una pieza esquizofrénica de tomo y lomo. Como la mayoría en realidad. Hay tantas canciones buenas que es difícil señalar una, porque desde la explosión de timbres de Jibber and Twitch hasta el estallido de tiempos (más ese solo intencionalmente [y quizás satíricamente] mal hecho de guitarra) de To Go Off and Things la sobredosis de acción no para.
Para complementar esta pieza de arte tanto experimental como de collage sui generis, Cardiacs también preparó un video llamado Seaside Treats que venía en un pack del cassette, un VHS con el corto y unas galletitas, si mal no recuerdo. La peli va entre comedia alternativa, documental del Alphabet Business Concern y videos musicales, donde se ve como funciona esta agencia o lo que sea y como The Consultant odia a Drake con todo su ser. En este link pueden ver la versión completa y en este otro una con audio mejorado hecha por un fan, pero sin las secciones actuadas.

1984- The Seaside

 Dado el éxito que va ganando la banda en el circuito under inglés y entre bandas de renombre, el grupo Marillion, motivados por su vocalista, decide unirles como teloneros para su gira de dos meses el 84. Que mejor para una banda relativamente desconocida abrir para un grupo de neo prog tan importante como Marillion po, quien no querría que lo que empezó como banda de niños tocando en un garage llegue a abrir en grandes escenarios para una banda famosa. La intención era buena, pero los fanáticos de Marillion, siendo ciegos y aweonaos como todo fanático acérrimo de algo, abuchearon y apedrearon a la banda en más de una ocasión. A pesar de todo eso, les sirvió de publicidad.
  Pasan los años, siguen tocando, llegan y se van otros miembros, Tim y Sarah Smith más William D. Drake graban un disco por separado en un proyecto aparte (disco que tuve en mp3 hace unos años y borré de puro aweonao) y en 1986 graban un mini disco de solo 5 temas y 18 minutos de duración de nombre Big Ship, que también tuve, en asquerosa calidad, y no lo busco ni resubo porque tengo algo mejor. Aguaitense hasta los 90. En noticias más controversiales, aprovechando el reconocimiento, sea bueno o malo, que van teniendo con el público el manager de la banda le dice a la prensa que Tim Smith y Sarah mantienen una relación incestuosa porque SON HERMANOS. Así es, The White Stripes no hicieron nada nuevo. La prensa lo compra, ninguno de los dos lo desmiente, la gente vomita, la Reina se caga en su trono y ka-chín, insta-fama. Después llega la mamá de Tim y Jim para aclarar que ambos duermen en la misma cama porque están casados, ella solo tiene dos hijos y jódanse todos, pero la fama o infamia ya está.
Pasan más años, la crítica recibe con cautela, cariño y algo de odio el mini disco y los Cardiacs ya tienen material nuevo, o casi nuevo, para un disco más contundente. Así es como con mucho amor, talento y dinero nace el primer trabajo de buena calidad y para muchos el primer disco oficial: A Little Man and A House and The Whole World Window.
 Cardiacs había vuelto a grabar Is This The Life?, una de sus primeras canciones, con mejor calidad más el sax de Sarah y lo lanzan como single, acompañado de un video musical que tuvo alta rotación en la televisión británica. Es fácil de comprender, pues la canción bien podría ser de The Cure y si no tuviera la voz de Tim y el solo de sax nadie lo notaría. Una batería muy post-punk, letras crípticas pero medias existenciales y un video tan raro como cautivante sirvieron como gancho para el éxito. No obstante, la crítica "especializada" lo recibió como el hoyo. Supongo que terminaron de escuchar el single y pusieron el disco y se largaron a llorar porque no entendieron nada.
  A Little Man... continua con la tradición que inició The Seaside en mezclar muchos estilos por canción, pero ahora sigue una suerte de línea conceptual musical. Aparte del obvio ska punk que suena a ratos (sobre todo en la bipolar In a City Lining) hay mucho de música militar (percusiones tan rimbombantes casi wagnerianas más el trompetas llamando a la carga), un sintetizador que alimenta esa sensación de megalomanía con cuotas de maravilla y grandiosidad, melodías casi medievales como el del quiebre rítmico del tema inicial, que con tanto bombo y pandero parece de feria renacentista más segmentos con cambios de tiempo tan raros que te hacen pensar si Frank Zappa o un joven Captain Beefheart está detrás de la consola. Que temazo "A Little Man and a House", un himno al trabajador promedio que sabe que nada varía gracias a la decepcionante naturaleza humana, con guitarra en ácido de por medio.
 Si me pusiera a hacer menciones honrrosa o analizar cada tema no terminaría nunca, pero puta que me gustan porque tienen de todo, como el intermedio de The Breakfast Line, con un canto entre militar y futbolístico más una mezcolanza de ruidos que termina con sintetizadores imitando un cuarteto de cuerdas tocando música clásica y olvidándolo para tocar rock sinfónico. O la canción de ronda-marcha militar de Victory Egg, que justamente es una suerte de canto satírico sobre la vida en el ejército y el sacrificio inútil de vidas a manos de generales. También hay un remake de R.E.S con mejor calidad, pero aún así prefiero la versión del Seaside, que tiene lo justo y necesario.
 Es con la canción final que no entiendo que weá tienen los críticos en la cabeza. The Whole World Window es una pieza tan hermosa, tan delicada y aún así tan fuerte por dentro que se nota que fue hecha para cerrar un disco con todas las pompas y circunstancias que merece. Bronces a la banda de guerra, un sintetizador atmósferico nostálgico, un sax melancólico y Tim Smith susurrando una canción extraña, pero cargada de confusión y recuerdos de infancia, más cuestionamientos sobre que es la felicidad y por qué estar feliz. Todo termina en una parafernalia de gritos e instrumentos, llantos de guagua, conversaciones y un final tan épico que te dan ganas de reventarte los tímpanos escuchándolo. Tranquilo, es el efecto natural y de aquí en adelante te pasará mucho. Que cierre... que disco. Es la encarnación de todos los excesos que destruyeron al rock progresivo y a su vez la salvación de un género tan propenso a estancarse como es el rock.

1988-A Little Man and A House and The Whole World Window
 Para estas alturas los fanáticos de Cardiacs ya estaban cagados de la risa. Sus presentaciones habían pasado a otro nivel: ahora con todo el tema de la mitología del ABC de fondo, subían al escenario ataviados con uniformes rotos de ascensoristas, Sarah con un vestido elegante pero hecho mierda y el mismo maquillaje grotesco de antes, sudorosos y con un Tim cada vez más propenso a putear al público y a sacarle la cresta a Jim, sea en contra o a petición del público. Gracias eternas a las almas nobles que grabaron varios de sus shows y para demostrarnos lo que es ofrecer un espectáculo, entregar tanto energía como insultos a tus fanáticos y mucha, pero mucha sensación de unidad en una masa de desquiciados, inadaptados y freaks varios. Retomando lo de los shows, la rutina era la mencionada, más introducciones y finales protagonizados por The Consultant y Miss Swift, que entraban a celebrar otra exitosa presentación champaña en mano, con challa y globos, mientras Tim tira puteadas y combos en un arranque de niño malcriado. No cuesta entender por que alguien puede extrañar una weá así.
 Un año después del A Little Man... Cardiacs estrena On Land and in the Sea, otro hijo digno de su padre pero que apela menos a los sentimientos que su precedesor y más al sonido maniatico que debe tener Cardiacs para ser Cardiacs. Para muchos es el álbum definitivo de la banda, pero me costó un poco digerirlo, tenía el sabor dulce del anterior aún en la lengua de mi caracol auditivo. Éste en cambio es abrasivo y dulce a la vez, como esas gomitas loops o coca-cola con metanfetaminas. Parte arrancando de los pacos, nace con una batería fuerte y teclados paranoicos y circenses en Two Bites of Cherry, que también tiene un poco de eso de percusión medieval entre medio, y continua con puras joyas. The Leader of the Starry Skies, por ejemplo, con un pegadizo teclado que acompaña al sax chillón de Sarita en un canto a un hombre bala que sueña por conquistar los aires. Esta weá nunca para; I Hold My Love in My Arms tiene la letra y la intención de ser una canción romántica, pero en vez de eso Tim la grita y escupe como si estuviera leyendo una carta de amor con kilotones de sarcasmo acumulado y se descarga pasando a The Duck and Roger The Horse, un cuento surrealista y acelerado sobre un pato y Roger, el caballo, y que junto a Fast Robert te dejan pensando que quizás la etiqueta Pronk si debiese existir. Uno creería que tal explosión de impulsos motores y cambios de tiempo repentinos no está hecho para tocarse en vivo, pero ¡ERRORRRRR!, es una pieza favorita de conciertos, junto a gran parte del disco, que en si demanda mucha energía sobrehumana y memoria motora, que se nota que todos tienen bien desarrollada porque les sale a cagar de bacán. Este disco fue hecho para medirse a si mismos y le ganan a su propio trabajo. Cuando tocaban Arnald en vivo si me dejan con gusto a poco, porque nunca he visto una presentación en que toquen los bronces como bronces o al menos como sintetizador, que es como debiese ser porque es el alma de esta pieza megalomaníaca, con guiños líricos al poeta Irlandés George Darley y a la guerra per se.
  No hay desperdicio en este disco. Hasta las canciones más cortas tienen algo que te agarra. Yo cacho que esa fascinación que tienen con la infancia y la inocencia (y la pérdida de esta) puede llegar a tocar fibras sensibles dentro de uno, incluso sin saber que weá dice, cosa que pasa hasta si lees las letras. Aparte tengo una historia personal con varias de estas canciones: el año pasado tuve mi primer viaje en ácido y la mayor parte del repertorio musical que me acompañó en el viaje más feliz en bicicleta era puro Cardiacs. Tuve un arranque de manía y alegría tan power que sentía el sol en mi cara y una orquesta infinita tocando a mi alrededor, dándome fuerza para pedalear sin manos mientras hacía saludos nazis a viejos cuicos e insultaba a zorrones y flaites en la entrada de una disco. El mejor día de mi vida.
 Qué sonido el de Mare's Nest, ese canto a la alienación social en la ciudad, consumidos por la televisión para alejarnos de un mundo que sale mejor mirar por la pantalla con una sensación de falsa seguridad. Quizá la canción satírica más fácil de captar y ligeramente más directa.
 The Everso Closely Guarded Line es otro fan favorite, pero a mi en realidad no me gusta tanto. No la encuentro tan final épico como otros dicen, pero bien por ellos y bien por mí, fue un buen disco y terminé satisfecho y cargado de energía... o descargado, cuando me ayuda a liberar mi hiperactividad retenida. ¿Querían gatorade para recuperarse? Las pelotas, escuchen esta weá.

1989- On Land and In The Sea

El sticker sobre la cara de Jim es porque todos lo odian
 Otra vez cambios en los integrantes. Esta vez Sarah Smith, en parte rostro visible de la identidad del sonido Cardiacs, se divorcia de Tim, sale del grupo y retoma su vida de civil, para varios años más tarde enseñar pintura batik a niños en algún lugar de Inglaterra. Bien por ella, pero que pena. Poco después Tim Quy también se viró, pero no sin antes aparecer en la única presentación oficial grabada para la venta titulada All That Glitters Is A Marenest en cd y Marenest en VSH, que hace poco reeditaron en DVD y que también contó con la reaparición momentánea de Sarah Smith retomando su saxofón y sus bailes de derviche. Ahora que no habían bronces estaba la opción de meter a un reemplazo, pero entró el guitarrista Bic Hayes para desechar la idea de meter otro sax y para confundir al ABC, que pensó haber contratado a una mujer. Mientras la banda tocaba sus clásicos y nuevas piezas de resistance en vivo, salió harto material remasterizado a la venta, como Archive Cardiacs (que juraba que tenía en alguna parte, pero no) y la re-edición de Big Ship más varios temas y singles nunca antes lanzados en algún álbum, en el disco "Songs for Big Ships and Irons".
 Para ser un compilado, pasa piola como disco de estudio. Muy buena calidad de remasterizado y una suerte de coherencia sonora (lo más que se les puede pedir, al menos) me hicieron pensar por harto tiempo que era disco de estudio. Hay mucho que amar aquí, empezando desde la primera nota en teclado de Big Ship, una maravillosa canción sobre una visita al dentista alimentada por bronces de sintetizador, que si bien no suenan como los reales le dan un toque épico y cómico a una canción que de por si es medio ridícula, pero puta que te sube los ánimos. Si bien comienza como una canción muy pop en onda ultraarreglada de Pet Sounds con menos instrumentos, de pronto cambia sus aires mientras "the tool forever falling down..." pasa a un canto de mil voces que podría ilustrar al tipo saliendo del dentista bajo un estado alucinatorio de anestesia, viendo todo el circo humano en un magnánimo esplendor. Nada que envidiarles, Moody Blues. Entonces viene la hora de hacerse cagar con Tarred and Feathered, que también promocionaron con un video que refleja toda la onda de sus shows en vivo y a la vez despliega una fusión que podría describirse como un Oingo Boingo que termina tocando algún tema popero de The Beatles. Burn Your House Down es un montón de psicopatía junta, en un pack de posible noise con punk ska. Como una inyección de adrenalina al corazón propinada por John Travolta en película de Tarantino.
 Stonage Dinosaur y Blind In Safety and Leafy in Love son las únicas piezas más suaves del disco, la primera siendo una suerte de canto al horror o ennui de la adultez y la segunda alguna weá bizarra de amor y suicidio con un buen piano. Importante señalar que esta belleza de Stonage Dinosaur fue covereada por Steve Wilson en un disco tributo y en solidaridad de Tim Smith después de sus ataques cardíacos. Everything is Easy está como dentro de las "positivas", con bronces sintetizados que te levantan el ánimo y te impiden saltar del 30avo piso, igual que el toque épico de All Spectacular, con un coro de varias voces tan propio de la banda.
 A un tema de terminar el disco llega Loosefish Scapegrace, una canción con un título tan absurdo e ínfulas instrumentales y vocales tan ridículamente altisonantes que te pasa de largo otro mensaje sobre la estupidez de la vida militar, de obedecer órdenes, de creer que darás la vida por tu patria cuando veinte años después tu cadáver podría darse cuenta que dio la vida por un hato de malagradecidos, ignorando la idiotez de matar en nombre de una abstracción política. Yyyy cierra con All his Geese Are Swans!, una de pocas, casi ninguna, piezas instrumentales de Cardiacs.
1991- Songs for Big Ships and Irons

  La mala cuea nunca termina para Cardiacs. Obviemos la mala crítica, eso no cuenta, ¿pero que se te vaya gente a cada rato? En una pega suele ser mala administración, en las bandas hay veces en que es por seguir sueños propios. Son los 90, Cardiacs ha sobrevivido al oprobio de muchas revistas de música y críticos snobs, pero duele cuando un hijo pródigo se va. Ahora es William D. Drake quien se va del Gran Barco y quedan solo Tim, Jim, Dominic Luckman y el novato Chris Hayes, que también se retira una vez teminadas las giras. A Hayes lo reemplaza Jon Poole, pero al talento digital de Drake nadie lo podría reemplazar y nadie lo hace. El sonido Cardiacs cambia nuevamente al quedar dos guitarristas, un bajista y un baterista.
 Aún contra toda adversidad, The Alphabet Business Concern movió algunos hilos, golpeó a algunos en su camino y aceptó las visitas repentinas de Sarah ex-Smith a los estudios para ayudar a dar a luz a otro disco que ayudara a demostrar que Cardiacs es amor, Cardiacs es vida; una fuerza imparable impulsada por lo épico, la megapotencia y la creatividad dispersa y mutagénica.
 Desprovistos de las máscaras singulares de un teclado virtuoso y un saxofón chillón, Cardiacs estaba reducido (y amplificado a su vez) a estado primigenio: fuerzas conducidas a través de los elementos fundamentales del rock y expresadas en todo su poder crudo. Se acabaron las megabandas imaginarias detrás de cada bronce y los coros de estadio lleno... o eso parecería. Algo de eso nunca se va, le nace a la banda. Entonces llega Heaven Born and Ever Bright para ver que sale.
 El disco tuvo la mala cuea de ser distribuidos por un sello que, poco después de lanzado el disco, fue a la quiebra y no se volvió a reimprimir, provocando bajas ventas y altos precios para los coleccionistas. No obstante, el proceso de grabación y el disco en sí son uno de los mejores recuerdos de Tim Smith.
 La cosa es ¿como sonarán ahora que no hay sax ni órgano? Huehuehue. El poder de la amistad, flaco. William y Sarah ya no tocaban en vivo, tenían vidas propias, pero aportaron en algunos temas para no alienarnos con el nuevo sonido. Las transiciones no deben ser violentas para no espantar a tus receptores. ¿Y la onda? ¿El sonido? ¿La vibra de estos tres discos antes posteados? Esperen unos cinco segundos con el volumen alto en el primer tema, The Alphabet Business Concern (Home of Fadeless Splendor), y afirmense los pantalones ante el himno en honor y a la gloria de la compañía que maneja los hilos de Cardiacs, algo que ya se envidiaría un país nuevo en busca de himno nacional. Cuanta fuerza, cuanta gallardía, cuantas loas a la empresa donde The Consultant cada vez se veía menos y Miss Swift brillaba por su ausencia. Sentimiento de asombro ante lo magnífico que también te provoca March, una canción de un ritmo pulsátil bastante simple que deriva en coros masculinos a viva voz y que te incita a jugar algo de estrategia y hacer marchar a tus tropas. Ya es con She's Hiding Behind The Shed que se ve que la banda ya suena más fuerte para llenar el vacío cada vez menos extrañable de dos personalidades bien reconocibles, donde el teclado suena pero no es fundamental, a diferencia de Anything I Can Eat, donde le da una vibra power pop a un tema tan rápido que si lo tocai en un tiempo de pop radial te duraría como 20 minutos, digo yo; en la misma línea que canciones como Goodbye Grace, Core y Helen and Heaven. Algo del pasado quizá podría encontrarse en For Good and All, que tiene algo de la energía cruda de este disco mezclado con coros del A Little Man y tiempos en la onda On Land And In The Sea.
 Antes de cerrar suena Days is Gone y de alguna forma nos despide de Bill Drake, que no deslumbró tanto en este disco pero te maravilla en esta canción, onda para decirnos "igual la banda puede ser buena sin nosotros, les traigo una última pero no se acostrumbren". Lo otro destacable es el solo de Tim, que no se ha mandado muchos en su carrera, pero cuando los hace son una weá super rara e indigeribles para los fanáticos de Petrucci o Malmsteen. Y ya cerrando el disco llega Snakes-A-Sleeping, con un sonido más de banda de rock que busca sonar así en un estadio, como Styx sin la dependencia electrónica o Boston sin la de la guitarra y el órgano.
 En si Heaven Born no es un distanciamiento de lo que buscan demostrar Cardiacs, pero es tanto más directo que los anteriores, un poco más centrado en sonar fuerte que en desplegar todo el armamento de instrumentos. Bueno, que no eran tantos tampoco y los invitados no buscaron tomarse cada tema que tocaron. En ese sentido está muy bien distribuido, pero quienes alucinaron con los otros dos quedarán medios cortos y sentirán sus espíritus vacíos.

1991- Heaven Born and Ever Bright

 Entonces pasan 4 años y no hay nada. O nada si excluimos que Dominic Luckman se va después de un último concierto en el 93 y su puesto lo ocupa Bob Leith, pero aún así nada. Solo cuatro conciertos en algunas partes. ¿Que weá pasó? ¿Será Tim en la vida real un avatar de la neurosis que golpea a su hermano cuando está cerca y de paso maltrata a sus compañeros? Nah, era su papel. Se notó cuando la banda tomó la última curva en el disco anterior y hasta cambió de uniformes. Tim pasó de ser ese niñombre agresivo y con pataletas a un viejo gruñón. Todo era un papel... menos su voz aguda que parece falseto, pero que nunca fue falseto. Él habla así, de hecho. Y digo habla, no canta. Digo, canta como habla, prácticamente.
 Llega 1995 y, según cuenta la leyenda, el Alphabet Business Concern le levantó el castigo a la banda y los dejó grabar disco nuevo. Otra vez siguen como cuarteto, pero esta vez están dispuestos a liberar su disco, a despertar al dragón, a digievolucionar, a ir a todo gash y había harto que hacer, pues Tim había escrito harto material en ese lapsus de cuatro años. ¿Que hacer con todo eso? ¿Grabar algo y dejar el resto pa después como las nenas? Meh, grabarlo todo y sacarlo todo. Doble disco, toma. Y así fue concebido Sing To God, partes 1 y 2.
  El título hace pensar a muchos que este es el disco religioso de los Cardiacos, pero nein, ninguna referencia directa al señol, ninguna alabanza a dios. Pero considerando el grosor del contenido, la calidad del material y la importancia que tiene dentro de la discografía después de un relativamente largo hiato bien podría ser una pieza seudoreligiosa de los creyentes de Cardiacs y seguidores de Tim Smith. Aparte Eden in The Air abre el disco con los tintineos de estas campanitas que suenan con el viento y el corito de "EEEEEDEEEEEEEEEEN", así quien no se confunde, pero bastan dos minutos para darse cuenta que hay una fuerza demoníaca detrás de las composiciones, que decidió ponerle coca con cafeína molida y ají en los ritmos y olvidó darle el diazepam a las melodías, que vuelan sueltas por todas partes, de pronto te agarran, te elevan por los aires y sueltan algún extraño químico que te deja con una sensación de comunión aún estando en completa soledad. Nunca estarás solo con un disco de Cardiacs, es parte de los mandamientos.
 Uye, pero tengo mieditu, ¿donde está el Cardiacs que parecía cantar rondas o canciones cochinas de cabros chicos? Dog Like Sparky llega para decirte que no hay Cardiacs sin ese estilo, onda como tener talento pa la música y meterle instrumentos a temazos infantiles como "Batman, se tira un peo y se desarma" o "Las chicas de mi barrio ya no van a la piscina porque saben que yo tengo la pichula submarina". Clásicos. Otra cosa, el piano está a cargo del también guitarrista Jon Poole y no se queda chico antes el talento imparable de William D. Drake. Es más, Poole ayudó harto (junto con el batero "Babba" Leith) en la composición del disco y si mal no recuerdo el solo de la alocada, popera, sinfónica y zappástica Fiery Gun Hand es suyo.
 Hasta el momento se habrán dado cuenta de algo: las canciones suenan super brutales, pero escondidas bajo una capa de almíbar que te dan la voz de Tim, el teclado y los coros femeninos. No obstante la duración y la estructura, aunque desarmada y caótica, es de canciones pop. Weón, si podí hacer eso con un género hecho para venderse por la radio en la forma de una píldora de 3 o 4 minutos donde debes expresar una idea plana que enganche con el público... no sé, eso es de revolucionarios. Digo, The Residents hace años también jugó con las estructuras basales del pop con The Commercial Album, pero fue un trabajo muy experimental y no accesible para masas. Aquí Cardiacs te lo dejan a mano, con composiciones complejas pero en un formato digerible, como una pastilla de fideos con carne molida. Pero como a muchos les es difícil tragarse algo así entonces sacaron Bellyeye, que debe ser lo más directamente popero en años, junto con Manhoo y lanzaron ambos como singles. Buena y rara táctica viniendo de ellos. Fairy Mary Mag también es bonita en nivel radial... muy ruidosa quizás, pero tiene harto de ese pop rimbomante y malo de los 90 y yo cacho que nadie la pasaría en un especial del día de los enamorados. Wireless cierra el primer disco y con un sonido que parece venir de los parques de diversiones de nuestra niñez, con un piano un poco más calmado y colorido, nos deja con música para desbloquear recuerdos bajo un mantra constante de una organeta o algo así y tijeras cortando el pasto.
  Lado dos. Dirty Boy. ¿Qué hacer ante esa canción? Qué hacer más que postrarse ante la gloria, el poder de una banda y la fuerza incontenible que arremete desde un extraño sistema de bocinas e ímanes de un audífono o parlante? Un riff poderoso, más poderoso que Luksic, simple y propio del rock garage de los sesenta asalta los sentidos hasta que las múltiples (daría igual si fueran infinitas) capas de guitarras y coros te noquean. La primera vez que la escuché me pregunté si habría vida más allá de esto, si lo que lo precedió era digno de ser considerado existencia. Mierda, que fuerza, que cántico religioso, militar,  ritualista. Da pena que las perillas de volumen sean limitadas. ¿Pero sobre que versan los coros femeninos y la voz aguda de Tim? Podrían estar hablando de cualquier mierda y no quitarían lo épico. De hecho, lo poco que se puede interpretar es que un niño baja al baño a toquetearse ahí abajo. Sip, ocho minutos de un himno universal sobre la paja. ¿Pero es eso malo? Ya estoy de rodillas, el sonido no me deja levantarme. No hasta que el sostenuto coral de las minas sigue por tres minutos para terminar un tour de force capaz de destruir imperios, de haber desalojado completa la guarida de David Koresh antes de que se quemaran vivos, de haber sacado a Skinner y Edna de la toma del colegio sin que Bart pidiera que quitaran la música. He visto eso en vivo (aguante Yotube) y la nota sostenida de las minas es real, creo que se van turnando para hacerla más larga. Ahora entiendo por qué no hay tantas bandas tributo buenas de Cardiacs.
 Odd Even es otra pieza pop en el lado B, que también salió como single y ayudó en parte a la alta aceptación que tuvo Sing To God en la crítica musical en comparación con todo lo que habían hecho hasta entonces. Bell Stinks y Bell Stinks son la otra cara, una weá enferma compuesta quizá por un grupo selecto de pacientes psiquíatricos del ABC que estuvieron analizando la composición química hardcore del Heaven Born and Ever Bright. Hablando de hardcore, Angleworm Angel está para hacer pico barreras musicales e ir y venir entre algo que podría ser musicalmente noise rock o grindcore con el pop barroco y la psicodelia a la que ya nos tienen acostumbrados; también existe para acompañarte cuando tengas una crisis psicótica. Agradezco no haberla tenido en mi pendrive cuando fue lo de la bici y el LSD.
Poco antes de terminar viene una reliquia de tiempos idos presentada con mejor pinta: Nurses Whispering Verses, con arreglos mínimos pero calidad superior a la del Toy World. Más ruidosa quizás, y con una extraña modulación de voz, onda para ayudarla a sobrevivir en un mundo en que sus creadores se volvieron (más) locos y a un disco que destacó por su alta calidad de ejecución y de composición. Charcha igual que hayan tenido que esperar poco más de una década por tener la "aceptación" de los medios, que si bien no fue mucha tampoco le importó tanto a la banda, que se debía a su fiel fanaticada y a darse gustos constantemente desafiando cánones y los principios mismos de la estética.

1996- Sing to God parte 1 y parte 2

La vida sigue, las giras también, algunas veces acompañando a Chumbawamba, otras a Blur (bluargh), varias otras solos, hasta que poco a poco empezó a saberse menos de ellos. Dos años de nada, otra vez.
Pero Tim y el Alphabet Business Concern trabajaban en secreto en el sótano del "Hogar del esplendor imborrable". Se acaba el milenio, llega 1999 y Cardiacs no ha perdido ningún miembro, así que junto a esta nueva agrupación ya clásica lanzan Guns, el que hasta la fecha es su último trabajo. Bastaba con sacar algunas frases de algunos libros olvidados, de un clásico del cine de suspenso, de uno que otro poema y de una pésima guía de conversación del siglo XIX para hacer las letras y dejar suelto el id para la música.
 En todas estas décadas Tim aseguraba, completamente convencido, que su trabajo era pop, que sus uniformes estaban bien y que su maquillaje era mesurado, pero con este disco pareciera haber alcanzado lo que quería mostrar. Guns es el álbum más centrado y directo de su discografía, dejando atrás las explosiones de peta zeta de esos pasajes de punk harcore, grindcore, noise, death metal y rock psicodélico. Desde la tensión de Spell With a Shell, una pieza medio grunge, medio psicodélica, medio new-wave y medio nada más por que ya no sería mitad, que los ritmos van variando ligeramente, ya no hay como cinco o seis canciones dentro de una. Igual There's a Good Cud podría haber tenido su cabida como b-side de algún single del disco anterior, pues es un regreso o quizá la marca de identidad del sonido desaforado de la banda, que ni en el disco más accesible y lento se pierde. Aún con toda la calma que reina en Guns, hay sorpresas agradables como Wind and Rains is Cold, que se construye en un ritmo de reggae y trae los clásicos coros dulzones femeninos aderezados con órganos. También están los coros mastodonticos de la psicodélica y a ratos rocanrolera Cry Wet Smile Dry para hacernos sentir cómodos, junto al amasijo infantil de Clean That Evil Mud Of  Your Soul y su referencia a The Hunter in the Night, que mencioné como la película de suspenso.
 Como en todo disco, hay un clásico que me agarra de las bolas y me enseña lo que es la maravilla de la música. En este caso es Signs, que también salió como single y le achuntaron. Parte como una de las tantas canciones suaves del disco, pero en el coro gana tanto impulso que si este se repitiera más de cinco veces podría convertir tus audífonos o parlantes en sincrotrones y hacerte mierda por dentro, también con líneas sinceras como "Oh my saviour create me to die alone".
 Will Bleed Amen también podría estar más o menos cerca del sonido turbo de sus espíritus pasados, pero ya es muy tarde para darse cuenta pues con este el disco se cierra y de paso cierra los trabajos de estudio de la banda. Son siete minutos de un tropel de caballos e insectos corriendo juntos sin chocar ni pisarse. No sé si me acostumbré, pero el caos en Cardiacs recupera su posición como fuerza creadora más que de destrucción.
 Guns es un disco que podría palidecer ante los otros, pero no obstante tiene todo lo que Cardiacs debe tener cuando se acaba el café. Por eso va el link.

1999- Guns

 La historia siguió. Un último disco no significa que las cosas terminan ahí. Vinieron muchos shows más, siempre exitosos, algo de aprobación de unos pocos medios independientes, lanzaron otros discos más de rarezas (uno buenísimo en que tocan en vivo clásicos ochenteros adaptados a la formación actual) y es más, asegura la leyenda que estaban trabajando en un disco nuevo post-2000 pero un error en la edición borró el material hasta entonces grabado y fue. Kavus Torabi, guitarrista que vino a reemplazar a Pool en el 2004, asegura que algo queda por ahí y que parte de ese material saldría en LSD, el posible disco que habría salido hasta que Tim Smith sufrió el fatídico ataque cardíaco con dos infartos en un concierto de My Bloody Valentine en 2008. Smith pasó mucho tiempo en rehabilitación, hasta que por fin pudo volver a hablar y recuperó gran parte de su memoria. Más o menos como lo que le pasó a Jorge Gonzalez. Hasta ahora Tim se encuentra mejor, estable al menos, tiene ganas de volver a tocar, pero un nuevo disco se ve lejano, pues después del episodio Cardiacs ya pasó a mejor vida y a los anales de la historia musical.

 Y hecho esto pesco mis cosas, les dejo los discos, me voy de vacaciones y ojalá les gusten. Já, pa que andamos con weás, es para pocos, pero los que entren al mundo mágico y viscoso de Cardiacs bienvenidos sean. Que el culto crezca y nuestro orgón alimente los poderes de Tim Smith para que vuelva a la escena amén.

PD: Infórmenme por algún link malo. Tuve problemas con el post (se me borró todo y tuve que hacer magia de caos para recuperarlo todo) y como copié lo que salvé desde el word quedó la media ensalada de códigos.
PD2: El post de cierta banda de metal nacional se fue porque me tenian las weas llenas los trulis pasaos a caca. Son gente que sobra en el mundo y nadie los llamó. Por su culpa la Unión Soviética duró tanto y Hitler ganó democráticamente. Zelotes culiaos.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Zeal and Ardor- Devil is Fine (2016)

 Algo que aprendí viendo Los Simpsons desde siempre es que un especial de Halloween igual puede hacerse en noviembre porque razones. Fueron buenas fiestas, ¿no? Claro, muy como las weas, super fomes y con trabajo, pero participé en un concurso de disfraces de Los Simpsons Chilenos y aunque no gané puedo decir que fue un placer participar con el irlandés y la señorita de las curvas pronunciadas. Después de eso PAF! dos semanas de conjuntivitis y ojos de tomate. Pero faltó algo, hacer la tarea y traer la música que, según Jackie DeShannon, el mundo necesita ahora. No, no era amor, entendieron mal. Y fue Hal David, másquenlo "anal retentives".

 Si en el post anterior le tocó a Dios en calidad de juez ser el personaje principal, ahora le toca al otro weón: el cachuo.
 La página de Facebook de The Holy Filament ya ha contribuido más de una vez en presentar nueva música: me pasó con Lerdo, con Sorbaco, con bandas de colaboradores de Patton (no necesariamente buenas ni intedezantes) y por abril presentó una primicia de bandcamp, la plataforma online que miles de artistas independientes usan para promover sus trabajos y ganar su platita. Emm, claro, ahora le estoy quitando unos tantos, varios, billetes al muchachón, pero queda en ustedes comprarlos con mejor calidad, ¿no? Yo no soy tan de comprar el mp3, no sé, no se me da. Bienaventurados aquellos que sí lo hacen (me retracto, lanzó este EP en formato vinilo, así que si les interesa llevarle un regalo pal abuelito regalón ya saben que comprar).
Ah, a lo que iba. The Holy Filament publicó por esas fechas un artículo sobre una "banda" llamada Zeal and Ardor, que presentaba una innovadora mezcla entre el blues y el black metal. Mira po weón, BLUES y BLACK METAL. ¿Que tienen en común? Bueno, que son negros. Lel. No, estoy webeando, la verdad es que son estilos muy disímiles, a pesar de que el rock, hijo y padre de ambos estilos, comparten raíces pues suenan completamente diferentes. ¿Como se combina eso, entonces, para que no suene mal?
Si algo hemos aprendido hasta ahora, después de escuchar tanta cosa, es que puedes mezclar lo que sea y siempre quedará bien. Bueno, hay que saber hacerlo, obvio, pero si no igual habrá alguien que guste de lo que lograste. El mundo es grande y lleno de gente miserable abierta a todo. Aparte siempre insistiré con que el futuro de la música está en la fusión extrema.
 Para empezar, la banda en realidad un proyecto del músico multi-instrumentalista neoyorkino Manuel Gagneaux que algún día pensó que sería gracioso escuchar gospels pero dedicados al diablo. Es más, aunó ideas cuando presentó su música en la sección /mu/ de 4chan, donde cohabitan snobs y trolles por igual y hacen mierda o adoran a muerte todo lo que emita sonido, y vio que su música era bien recibída, obviando a los clásicos troles que pasaban de /b/ a /mu/ por joder un rato. En un thread todos posteaban un estilo musical que les viniera a la cabeza y lo típico, salió harta mierda rara entremedio, pero por ahí vio "nigger music" y "black metal", que lo llevó a pensar ¿por qué no? Y eso deja claro también que no es solo blues lo que Gagneaux metió al caldo, pues también puso una pista electrónica más cercana al hip-hop, hartos toques de rythmn and blues y el ya mencionado gospel; todo lo que le sonara a negro. En su juventud fue asiduo a varias bandas de black metal y recordando su pasado dizque malulo pensó en como sonarían canciones de plegarias pero dirigidas al diablo. Que decir po, el resultado pega. Sobre todo porque Manuel tiene un vozarrón rasposo digno de un bluesman de los años 30, como si sus genes recesivos se activaran cada vez que hace atronar sus cuerdas vocales y diafragma canalizando a los fantasmas del sur de los Estados Unidos. De hecho no son pocos los que creen que la voz está sampleada de algún músico de la época, porque puta que suena igual.
 A la primera mención de "blues metal" nos viene la pregunta que abrió el tema: ¿que tienen en común? En lo acústico espero que, como yo, compartan lo ya dicho, que todo puede combinarse si se usan las herramientas adecuadas y se tiene talento para equilibrar los elementos, pero la similitud en este caso va más allá de la práctica y del blues como base primigenia del género y todas esas weás. Lo primero que pensé, y que Gagneaux confirmó cuando leí unas entrevistas sobre su proyecto, es el vínculo "satánico" de ambas corrientes musicales. El blues fue forjado a base de penas, dolor, muchas muertes, asesinatos, drogadicción, adulterio, locomotoras y uno que otro pacto diabólico. El más famoso es la legendaria reunión de Robert Johnson con el diablo en un cruce de caminos cercano al Mississippi, que inspiraría su canción "Crossroads", sumando coincidencias líricas con "Me and the devil blues" y "Hell Hound on my trail". La verdad es que "The Crossroad blues" no da ningún indicio de que ande buscando al diablo en el campo de noche, mas si suena más cercano a un negro atrapado por la noche en la carretera en tiempos en que era peligroso para ellos ser atrapado de noche por una turba de blancos cogote rosado esperando linchar a quien no comparta su color. Como sea, la leyenda lleva años establecida y vende bien. Por otra parte, a lo largo de su historia el black metal (la corriente no nihilista, al menos) siempre ha practicado abiertamente su apoyo, culto y simpatía por Satanás, Lucifer, el Diablo, Lucífugo Rofocal y cual sea el avatar suyo que elijas. Históricamente ambas facciones tienen cosas que compartir y solo bastaba que alguien bien motivado los presentara y los pusiera a trabajar en equipo.
 Pero la pregunta clave en realidad es ¿que tanto de black metal y que tanto de blues hay? Si, las otras preguntas fueron puro relleno. Puta, no soy estadístico, pero puedo decir que ni fú ni fá. A pesar de los elementos ya mencionados de la música negra tradicional (cantos gospel, call and answer de los "negro spirituals" y el toque desgarrado del blues sureño), destacables en Come on Down, y hay mucha instrumentalización con guitarras distorsionadas, baterías aceleradas y growls laríngeos, pero tan poco de cada cosa que la suma total parece dar algo nuevo. Y puta, hay un tema que tiene base estilo hip-hop po (Sacrilegium I) en que no sé que pasa, más otro que parece de película de cabros chicos diabólicos a la Niños del maíz sumado a una recitación de varios demonios del Ars Goetia (Children's Summon y Sacrilegium II). La cosa es que, para hacerla fácil, digamos que es black metal y blues en los tags.
Las letras son las medias plegarias, perfectas para asustar mormones y testigos de Jehová que sepan inglés, pues acá los esclavos negros claman por sacrificios humanos (In Ashes), sangre corriendo en los ríos (el gospel de Blood in the River) y nos recuerda que el único dios bueno es el dios muerto. Con eso ya veo ateos regocijándose con cautela y con "What's a killer like you gonna do here?" tenemos a asesinos en serie vacilándose un buen jazz vieja escuela ante la parrilla con la carne que trajo Andrei Chikatilo.

 Creo que eso sería de momento, mucho ruido y pocos doritos de mi parte, pero he estado de ánimo raro desde fines del mes pasado. Debe ser la falta de plata y no tener suficientes discos en Discogs. Voy a hacer una weá super pajera esta vez, espero que sea la última, pero es que tuve problemas ripeando el disco y cuando intenté retomar el asunto ya lo habían borrado de bandcamp y de youtube. Tengo tres temas todos cagados en el pendrive y obviamente eso no sirve, así que como reemplazo les dejo el link de un blog que lo subió hace unos meses y fue más al punto que yo a la hora de describirlo. Véanlo y tasarán.
Si eventualmente muere el link me avisan y lo subo por mi cuenta, de momento prefiero no "robárselo" al compañero y mandarlos a su casa.
A todo esto, el único post polémico del blog, el de cierta banda de metal chilena, sigue recibiendo el odio de un anon über-true (quizás de más de uno, quizá de una comunidad completa o de la misma banda) que le da con la misma perogrullada de que soy poser y no se ná. Puta, bien, poser no soy (o sí, da igual) porque no tengo ninguna pará e ignorante soy porque todos lo somos, de una forma u otra. La weá difícil, en tu caso estimado fome culiao, es aceptarlo. Al menos el weón me visita el blog todos los días, las estadísticas lo sapearon. Vive tu vida weón, ni siquiera hablé mal de la banda y ese disco culiao me gusta caleta.

domingo, 23 de octubre de 2016

Aphrodite's Child- 666 (1972)


¡PWA PWAPWA PWA PWAAAAAAAA! [Sonido de trompetas de reggaetón/Calle 7]
Ya, hace rato que llegamos al fin del especial "Vi'a Shile coshino culiao" y tenía que darle inicio al especial de Jálogüin, alias Samhainmusikfest. Pasamos de una fiesta patriotica a otra más extranjera que nosotros en estos lares y tiempos, pero más antigua que la primera civilización oficial. Siempre lo digo, no tenemos para que celebrar esta weá, no nos corresponde, pero si sirve como momento de algarabía, comilona y controversia entonces no veo por qué no. Es por eso que estoy en medio de una investigación histórica para ver como adaptar la fecha a nuestro calendario, onda para tener mi propia fiesta y que nadie webee con sus nacionalismos ni sus pokes ni sus mons. Ojalá la motivación no me pare a mitad del avance, como siempre pasa. Jajaja, sabemos que así será.

 Si me pidieran resumir a Grecia al vuelo por conceptos y personajes la lista no sería muy larga: filósofos clásicos gritando "TOGA TOGA TOGA ¡2000!, crisis financiera, lol democracia, Zorba El Griego, hermosas casas blancas mirando al mar, Nana Mouskouri, wasssshita Alexis Bledel intepretando a la mina con ascendencia griega de esa película en que unas amigas usan los mismos pantalones, Vangelis y Demis Roussos.
Vangelis es un nombre que suele trascender generaciones: es conocido por sus trabajos como compositor de bandas sonoras entre las que destacan las películas Blade Runner, Carrozas de Fuego, Heaven and Hell (nombre del disco en realidad, pero una pieza de éste fue el tema principal de Cosmos de Carl Sagan), La Conquista del Paraíso, Alejandro Magno y el álbum L'Apocalypse des Animaux, cuyo tema "La Petit Fille della mer" lo recordamos los chilenos cercanos a o mayores de 30 por ser la música de fondo de Tony Kamo en ese programa que tenía con César Antonio Santis. Demis Roussos, en cambio, es el que te delata la vejez, porque suele ser recordado por cuarentones con canciones como "Morir al lado de tu amor" y "Forever and Ever", que estoy seguro que también la hizo en español pero mi mamá no recuerda el nombre. Pero hay algo que mucha gente vieja que creció con la música de estos grandes no sabe u olvida y es que en los sesentas eran compañeros en la misma banda de rock, y rock progresivo más encima.
Aphrodite's Child nació en 1967 fruto de la unión de talentos de los mencionados músicos junto a Silver Koulouris en guitarra y Loukas Sideras en batacas. De todas maneras decir que en sus inicios la banda tocaba rock progresivo sería mucho, pues en realidad End of The World (1968), su primer trabajo e It's Five O'Clock (1970) son más representantes del pop de la década con tintes prog, estilo Procol Harum (los del "White Shade of Pale" por si no te acuerdas por nombre), lo que de paso les valió cierto reconocimiento en Europa y el beneplácito de la industria disquera, llevando incluso disco de oro a la casa por un single que lanzaron antes del primer álbum. Pero son los 70 y la tierra comienza a apestar a sus muertos; es entonces cuando llega el punto de inflexión de la banda.
 En el lapso que no narré desde que se arma la banda hasta el segundo disco pasaron muchas cosas, como miembros de la banda que se iban a hacer el servicio militar, peleas intestinas, incluso el final de una dictadura militar que, como buena dictadura, restringía la expresión creativa de los artistas, pero las tengo guardadas por si subo los discos anteriores. En toda la batahola de eventos Evangelos Papathanassiou, nombre real de Vangelis, tiene una visión sobre el futuro de la banda y la humanidad. Bueno, esta última visión la había tenido unos mil y tantos años atrás un hombre cuyo nombre fue latinizado "Juan", también en Grecia, y la plasmó en un capítulo más de ese mamotreto conocido como la Biblia: el Libro de las Revelaciones, alias el Apocalípsis.
El proyecto era ambicioso, pues había un concepto desarrollado detrás. Vangelis unió fuerzas con el director y productor griego Costas Ferris para armar una historia que rivalizara y a la vez siguiera la línea del Sargent Pepper's de Los Beatles, plasmando un relato sobre un circo dando un espectáculo en alguna ciudad cualquiera. El show en sí esta basado en el libro del Apocalípsis y todo comienza a salirse de control cuando el mismísimo día del juicio final se desata alrededor, pero el público no puede discernir entre cual es la presentación (bastante pomposa desde un principio) y cual es el armagedón mismo. En sí son dos shows unidos por fuerzas desconocidas, en este caso la troupé de artistas y Dios que también tenía su espectáculo para la misma fecha, y terminan siendo una asombrosa y explosiva puesta en escena de la lucha entre el bien y el mal y la salvación de los justos. Sus creadores siempre dijeron que la historia había de leerse como una narración no lineal, donde se intercalan tiempos, de pronto un vistazo a tiempos idos y saltos al futuro, pero personalmente siento que, con lo no-tan-poco que recuerdo del Apocalípsis de San Juan, todo parece seguir una secuencia similar al evangelio. Claro, de pronto tenemos algunos temas mostrándonos la obra de teatro y de pronto, sobre todo las canciones e instrumentales más relajados y "espaciales", son vistazos a las señales de apocalípsis en otros escenarios.
 No hay mucho que decir sobre la música... mentira, hay harto, sobre todo si comparan los trabajos anteriores (perdón perdón por no subirlos DX) con esta elefantástica pieza de rock progresivo, que salta entre lo sinfónico, psicodélico a experimental. De hecho hay harto del espíritu de los sesentas en este disco, aparte de lo instrumental que ya es mucho, con referencias a los escritores de la contracultura hippie Jerry Rubin y Abbie Hoffman, y la teatralidad de los happenings. Hablando de happenings prepárense para volar sus mentes con esto: Salvador Dalí escuchó el disco y les dijo "cabros, esto me recordó a la Sagrada Familia [la catedral inacaba de Gaudí] y a Durero y quiero hacer un happening basado en esto." La historia del por qué no pasó es relativamente chistosa y la contaré porque hace poco la caché y también quiero hacer tiempo para no pensar en el espantoso dolor de la existencia: Como les decía, Dalí estaba cautivado por el álbum, que acababa de escuchar en el "primer aniversario del no-lanzamiento del disco". Resulta que Philips Company, la compañía disquera, no quería lanzar el disco pues sentía que era obseno y blasfemo, sobre todo la canción "Infinity", donde Irene Papas recita "I Was I Am To Come" como una letanía que termina en una madeja de gritos y gemidos casi orgásmicos, lo que para la estirada sociedad empresarial de la época era una weá asquerosa, mucho más estando presente en un disco inspirado en parte de la Biblia. Pues en este evento Dalí conoció la obra y se refirió a ella como un "trabajo hecho en piedra", que por eso le recordaba a la mencionada iglesia de Barcelona. Le propusó a Costas convertir la música en un happening, una suerte de evento teatral experimental en que prima la interacción del artista con el ambiente, a veces el público y un montón de weás más que les toca buscar, e invitó al director a su suite parisina, donde conversaron de arte, harto de política (Ferris estaba interesado en el punto de vista del pintor sobre la dictadura de Franco y los revolucionarios izquierdistas) y su casi legendaria relación competitiva con Picasso (¡FALACIAS!). Bueno, sí, Picasso lo odiaba, pero porque era un weón prejuicioso. Posteriormente siguieron juntándose y una vez fue a la casa de Vangelis donde pusieron música griega y bailaron como cabros chicos, todo muy bonito. Fue entonces que, un estúpido día perdido en la memoria, un amigo de Ferris le dijo que quería conocer a Dalí, que era admirador de su trabajo desde siempre y si podía hacerle la paleteá. Costas se dijo "ya, ¿que podría malir sal?", Salvador accedió y lo invitó a una once, donde conversaron largo y tendido sobre lo humano y lo onírico y todo muy educadito y cordial, hasta que terminando la velada el mata de weas del amigo se despide y le dice a Dalí "Y mis saludos a la señora Eluard". Gala, la pareja y musa de Dalí, era la esposa de su amigo Paul Eluard, a quien Salvador se la quitó porque un hombre que pinta jirafas fotorrealistas en llamas puede. Dalí estalló de ira y desde la puerta le gritó mil weás, cosas que él no quería saber, que "es la señora Dalí, no Eluard, conchetumare, y si soy tan choro batámonos a duelo", así tal cual. Palabra. Y gracias a ese amigo del alma no hubo happening, porque Salvador Dalí no quiso saber nada más de ellos.

 Volvamos a lo musical. De principio a fin se hace fácil imaginar la obra teatral detrás del concepto, con ese coro griego cantando "We got the system to fuck the system" de la primera canción y que revienta en la algarábica "Babylon", con un presentador y bronces que celebran la caída de la ramera Babilonia, símbolo de la sociedad en decadencia. Posteriormente las canciones van describiendo versículos del Libro de las Revelaciones, como la ruptura de los sellos por el cordero y llegada de los cuatro jinetes en "The Four Horsemen", con una canción muy suave, gracias a la suave voz de Demis Roussos, que estalla con la batería en la enumeración de cada jinete y su color, en un desplante de rock pop que bien fue elegida como el single promocional del disco. La primera razón de asombro y belleza viene con "Aegean Sea", una espléndida pieza de rock progresivo ambientada por los teclados etéreos de Vangelis y una guitarra psicodélica que me suena más a una de esas trompetas que usan en la India (no puedo recordar el nombre) que una guitarra. Hay segmentos como "Seven Bowls", "The Wakening Beast" y "Lament" que son más exploraciones con ruido de fondo y plegarias que canciones elaboradas, que de todas maneras no pasan más allá del minuto y sirven para cambiar entre escenas o relatar eventos de menor duración. "The Battle of the Locust", por otra parte, también es un instrumental corto casi funky que narra con música la invasión de langostas con cola de escorpión que salen del centro de la tierra, para luego conectarse con "Do It", otro instrumental que pasa a un rock más rápido y el bajo pasa de groove a palpitante y arrollador.
"The Beast" al parecer retoma la narración realizada por el grupo teatral, sumido ya en el caos del fin del mundo y en el cual buscarían al anticristo entre los hombres, uniéndose con la recitación en griego de "Ofis" y la presentación de las siete trompetas de los siete ángeles en "Seven Trumpets", cuyo punto cúlmine (la muerte por fuego de los pecadores, la liberación de los caballos con cabeza de león y cosas así) es interpretado por la canción "Altamont". "The Wedding of the Lamb" y "The Capture of the Beast" ya vienen un poco a cerrar el libro, habíendonos saltado varias partes importantes de esta épica psicodélica y psicótica de la prosa judeocristiana.
 "Hic et Nunc" es una pieza pop, con un coro masivo cantando "aquí y ahora" en latín y otras letras no tan acordes al tema, que ya nos dicen que podrían ser de la troupé. Para estas alturas supongo que la gente ya habrá tomado obra y evento como un todo y estarán celebrando por la llegada del juicio final y un show aparatoso lleno de muertos, fuegos y químeras. Pero no termina hasta que se banquen los 19 minutos y medio de "All the seats were occupied", que a mi parecer ya reestablecería el orden al caos luego que el diablo y la bestia fueran lanzados al pozo de fuego eterno por otros mil años más. Junto al instrumental alimentado por el teclado y la batería se une un collage sonoro de varias canciones del disco, junto a los gritos de la actriz Irene Papas en "Infinity"; pero el final oficial, tanto de obra teatral como de la vieja Tierra, viene con "Break", que añaden a esta balada de piano unos cantos en scat para quitarle seriedad al tema, recordándonos a todos que fue sólo un show... ¿o no lo fue?

Quizá los más sagaces se preguntarán "eye weón, ¿pero que tiene que ver esto con el especial de terror?". Ja-ja-JÁ, jóvenes. En mi vida le he dado mucha importancia al aspecto religioso. Quizá demasiada. No tanta como le daría un sacerdote o un evangélico, pero harta para ser un bautizado bajo la fé católica que no ha ido a misa en décadas y no ha excomulgado por flojera. Cuando era niño mis aprehensiones morales tenían base cristiana, no hacía tales cosas por temor a pecar y más de una vez oré llorando porque no sabía si mi familia iría al cielo o irían al infierno mientras yo quizá me salvaba. La incertidumbre del más allá me mataba cada noche, el temor de ver a mi familia arder en el fuego eterno o al revés, yo estar ahí, me destrozaba los nervios cuando venía a mi mente. Ya como a los 15 años más o menos empecé a cuestionar directamente, en iglesias evangélicas, con testigos de Jehová y en menor medida católicos, las verdades del Antiguo Testamento, la promesa de la segunda venida, el destino de las almas y la validez de la fé. Cuando nadie me dio respuestas satisfactorias y dejé de tomar en serio lo que de niño me asustaba me quité un gran peso de encima. No critico ni ataco a la gente que cree de corazón en la palabra de la Biblia, bien por ellos, tienen algo en que creer y una base moral a cual atenerse (bujujú, nosotros paganos no, somos animales... Já), pero si me ha pasado que mucha gente se ofende cuando mencionó el terror que me inspiraba una vida bajo el ojo omnipresente de un dios incordial y vengativo y la duda asesina de si mi alma será digna de salvación o no. Para mi no, si creyera en Dios como antes nunca jamás creería ser salvo ni que alguien lo merezca. Nunca nadie jamás.
 Sólo quienes compartieron en algún momento de sus vidas ese mismo miedo comprenderán por qué esto fue al especial de terror. El mero concepto de algo que siempre ha existido, regido de cierta manera nuestras vidas, aparecido de formas aterradora ante espectadores pasmados y nos ha enterrado la semilla asesina de la enrredadera de la duda y el miedo a moverte para no pecar es algo que Lovecraft retrató con sus dioses, pero cambiandole los nombres y un poco las intenciones. El dios judeocristiano facilmente podría ser Azathoth o cualquier ser interdimensional sediento de venganza y luchando por la perpetuidad de su culto. Claro, habrían formas de lavarle un poco esa imagen, pero según ellos mismos me han dicho no se puede hacer tal cosa, lo que te dicen las escrituras es la verdad y es inamovible. No puedes adaptar a ese dios atemporal y adimensional a tu pinta, no puedes dotarle las virtudes que deseas porque ya deja de ser El Dios y no es más que tu proyección imaginaria de quien deseas. Algo así como querer cambiar a tu pololo(a). No puedes siquiera explicarlo o detallarlo, tienes que simplemente aceptarlo. Por eso no podía seguir metido en esa maraña de aceptación a ciegas, estaría a puertas de una esquizofrenia, y la verdad es que si mi salud mental fuera un puente, un par de tablas flotando a la deriva serían más estables. Nah, pero quizá siguiendo el camino hubiera terminado así. Igual alguna vez quise ser sacerdote, tal vez habría aprendido más de lo que nunca se me dijo... ¿pero a costillas de creer por creer? No gracias. Eso es terror. Eso es horror. Creerlo a ciegas y de pronto preguntarte el por que y no poder respondértelo ni que te lo respondan. Que la duda siga ahí, creciendo, sofocándote los pensamientos e instigándote el pavor. No poder sacudirte la tula al mear porque podrías pecar si le das un movimiento de más. Cuidar tu lenguaje, que si bien es un buen camino al virtuosismo, no debiese ser una obligación escrita y penada con mil años de fuego azul y azufre.
Conozco gente que enloqueció estudiando la biblia, así como gente que progresó super bien como personas una vez que lo hicieron. Recuerdo la historia de una monja que terminó con crisis de pánico leyendo el Apocalípsis. ¿Lo han leído alguna vez aunque sea por curiosidad? Sé que muchos son simbolismos (para otras personas no, ahí es donde chocamos), pero yo cacho que podrías ver una maratón de David Lynch buscándole significado a cada cosa rara y cerrar con Begotten y te encontrarías con cosas menos monstruosas.
 Ya, hasta acá con esto, creo que ya expliqué y sobreexpliqué mi punto, así que solo me queda esperar que vuelva con otro post antes de halloween, considerando que otra vez no tendré donde ir y pasaré sentado frente al pc comiendo chatarra después de un horrible día de trabajo en que esperaré que la gente me diga "oiga, recomiendeme algo de terror" y nadie lo hará.

 Ah chucha, legal, el disco po.

martes, 14 de junio de 2016

Opus Avantra

 Unas cuantas semanas atrás, cuando aún podia oler, había un olor que sentía en distintas partes y que gatillaba una ola de flashbacks indefinidos pero con una sensación antigua que me tiraban un chorro de nostalgia a la cara que toma sus minutos en disiparse. El aroma en sí es como a canela pero mezclado con algo más, que me gusta harto pero nunca me había desbloqueado recuerdos en oleadas, onda como la descripción del aleph en el cuento homónimo de Borges, con un punto brillante donde se podían apreciar todos los lugares del mundo a la vez, pero sin solaparse uno sobre otro. Veo situaciones, recuerdo sensaciones y emociones... siento un viaje en micro a La Serena pasando por Las Torres, siento queltehues volando hacia la quebrada en un atardecer carmesí, huelo la humedad de la lluvia elevándose del patio embarrado, las tardes frente al computador haciendo tareas, a veces veo una noche en que estaba viendo el UCV en el living esperando a que calentaran el agua para bañarme; hasta recuerdos más recientes, como una salida al centro para comprar dulces para las once. Todo muy Proustiano.
 La cosa es que éste olor a canela, además de imágenes y momentos, tenía una música que no podía definir hasta que fui al baño estando en la pega y pude distinguir cada instrumento y nota. Era Opus Avantra.

Si llegaron acá por error o vitrineando ya tendrán la interrogante brotando de sus encéfalos, así que les aclaro al toquemón que es un Opus Avantra, si se come o no y que puede hacerse con él cuando se pone bélico. Opus Avantra (PAF, la nombré tres veces, la invoqué al winamp) fue una banda italiana nacida en 1973 gracias a dos figuras que permanecieron como las cabezas de la banda: Alfredo Tisocco en la dirección orquestal y el piano y la soprano Donella Del Monaco, que aparte de otorgar su bien entrenada voz escribía las canciones. El resto de los instrumentos corrían por parte de distintos músicos de sesión que cambiaban entre discos y presentaciones en vivo. Ese nombre tan inolvidable nació de la composición de tres términos que describían muy bien lo que buscaban en cuanto a sonido: Opus (latín para "ópera", por la voz de la soprano) Avan (Avanguardia, por el sonido vanguardista que suelen esconder y sacar a la luz entre tema y tema) y Tra (Tradizione, porque la base musical sobre la cual experimentan y moldean su obra es la música tradicional italiana). Puede que vanguardia y tradición sean conceptos totalmente opuestos para algunos pacatos, pero aunque semánticamente lo sean Opus Avantra buscaba una reestructuración, remodelación y reinterpretación de una tradición musical muy ligada a la música clásica y por ende casi inmanente.
A pesar de tanto recuerdo no consigo ver cómo llegué a esta banda. Muchos la conocerán si es que tienen la lista de Nurse With Wound: una suerte de lista de recomendaciones que el proyecto del mismo nombre de Steve Stapleton incluyó en su primer disco y que varias personas usan como lista de compra. Yo no, aunque coincidímos con varios artistas y con el tiempo de más que alguien pensará que me baso en esa lista para subir material. Paaaaja como para hacerlo. Y aún no recuerdo como los conocí, pero mi enamoramiento con su música fue corto y potente, sobre todo con su primer trabajo que también fue, por suerte, el primero que escuché. No digo que el resto sea malo, pero es que... les explicaré, pero después de los comerciales.
 Introspezione es el nombre que recibe el primer trabajo de Opus Avantra lanzado en 1974, pero también se le conoce como "Opus Avantra -  Donella Del Monaco" por ser las únicas palabras en la portada junto a una foto muy favorable (broma, broma) de una juvenil Donella.
 El álbum en su integridad resume toda la premisa de la banda, partiendo con un trabajo tan disonante como experimental en "Introspezione", un instrumental de piano y voces distorsionadas y nebulosas de dos minutos que va tomando forma hasta convertirse en un suave arpegio que se funde con "Les Plaisirs sont Doux", un poema del siglo XV de la pluma de Charles d'Orleans y musicalizado por Gianni Malatesta, pero reinterpretado con más instrumentos (o mejor dicho CON instrumentos) y con la dulce voz de Donella. Esta canción en especial es el aliciente que demuestra mi tesis de por qué éste es el álbum con el que hay que empezar. Lo sigue "La Marmellata", que abre con niños cantando y sigue con una flauta guiando a voz y violín en un tono medio canción de ronda, pero desemboca en una frenética carrera de graves lentos pero seguros y agudos repiqueteantes en piano. La belleza sigue con "L'altalena" [columpio en tano], que en letras no cacho mucho que dice, mi italoamericanense no es tan bueno, pero al parecer sigue con la línea infantil o nostálgica, y si es que es nostálgica puta que lo lograron bien. Por otra parte "Monologo" cumple con su premisa y consiste en nuestra ya querida cantante sumida en la confusión de un soliloquio en medio de instrumentos en colisión y disonante.
 Si son muy neneazas, espero que "Monologo" no les haya matado el orgasmo musical, porque viene "Il Pavone" para que derramen alguna lágrima víril de esas que solo se derraman cuando vemos a esa mina tan perfecta que no invita a tocarla, solo a contemplarla eternamente. En este caso escucharla, pero se entiende si quisieran bañarse con toda esa eufonía que se debate entre lo barroco y alguna canción ganadora del festival de San Remo. Pero ahora, si quieren algo más barroco, tásense la viola y el clavecín de "Ah! Doleur!" y salgan a caminar a la calle con sus damiselas en faldas poto de avispa, pero ojo oreja esternón, que a la mitad muta en algo más rock, con ritmo más marcado y pesado y Donella sacándole aire al diafragma. Onda como lo que se ve después con "Deliee", con la diferencia que esta tiene más calmas. No va a faltar el weón mala sangre que dirá "oe, pero esto no tiene ná de avant-garde po posser culiao blabla true blabla dogmas" y entonces llega "Rituale" con senda patá en l'hocico, una canción que parece imitar un exorcismo con rezos, ritmos en crescendo, estallidos extáticos tanto de voz como instrumental... tan así que no puedo escuchar esta canción con volumen alto porque ya han pensado mis papás que estoy viendo porno sin mute. Para que se hagan la idea imaginen ese tema de Aphrodite's Child en que canta Irene Papas o a Diamanda Galás. Ahora mismo que lo estoy escuchando en plena madrugada debo tener a la vecina pensando que estoy dando duro y parejo. Ja, como si fuera a pasar...

 De todas maneras no faltará quien quedó con gusto a poco en lo avant-garde con el primer disco y la verdad es que sí, son bien fieles a su concepto de "Tradizione", pero también representaron a cabalidad su idea de "Avantra". Aún así si, sé que querrán algo más arriesgado. Pues resulta que en 1975 optaron por hacer algo conceptual y probaron con los siete pecados capitales; exacto, los mismos que nunca salieron en la biblia pero que Evagrio Póntico el solitario, asceta y amigo transtemporal de Kevin Spacey, definió como los pecados que había que combatir para alcanzar el reino de los cielos y esas cosas. Siempre ha sido un tema atrayente para cualquier manifestación del arte, y en la música creo que faltaba pero completaron el nicho. Así fue concebido "Lord Cromwell (Plays Suite for Seven Vices)".
 Como concepto lo encontré bien ejecutado, por ejemplo: "Flowers on pride", que versa sobre el orgullo, tiene el tinte barroco que ilustra a un cuico vanagloriándose de lo que tiene;  los violines siniestros y el piano de "Avarice" hacen que suene como música de villano de película muda siempre buscando tener más, las metrallas de "Ire" y el riff que es acompañado de un ritmo desacompasado, como alguien ciego de ira intentando mantener las ideas en orden... hay harto para que se entretengan haciendo paralelos entre un pecado y su versión musicalizada, no les haré la pega yo. Adelante, es bacán hacerlo. Mucho menos... amigable para oídos ajustados al sonido anterior y no recomendable como música de fondo, porque en serio, mi sugerencia es que correlacionen las melodías con el pecado al que hace mención el título, es bacán. Por eso "My Vice" suena a tantas cosas, su libre interpretación es como una lámina del test de Rorschach en audio. Si algún dato técnico hay que aportar aparte de estas abstracciones es que en este disco Donella Del Monaco no partició, pero el espacio de las voces lo ocupó un coro gringo.

Me gustaría saber que pasó en el intermezzo de 1975 a 1989, cuando lanzaron "Strata", su tercer trabajo, pero no puedo encontrar información al respecto. O no hay o mi paja es cada vez más grande. Votaría por lo último. Lo que si les puedo decir es que Donella y Tisocco se dedicaron a sacar algunos trabajos personales del mismo corte, hasta que volvieron al alma mater con otro giro en ángulo recto, diciendo "¿creían que esto no podría ponerse más avant-garde? ¡JAJAJAJAJA!" y toma, un álbum de ejecución complicada, con tiempos más raros que los de un reloj orbitando entre Júpiter y un agujero negro, juegos entre melodías y atonalidades que harían vomitar a Lovecraft y el regreso de Donella mandándonos al mundo de las sombras con "Canto alla Notte", algo que no sé si es un dueto o la superposición triple de su voz cantando en diferentes tonos con el acompañamiento posterior de un órgano que suena como una orquesta de copas de cristal. Este si que los va a pillar desprevenidos, de hecho llevaba años sin escucharlo y agradezco no haber estado en ácido cuando lo volví a poner. Strata tan complejo que no me aventuraré en comentar la velocidad de los teclados ni las explosiones posiblemente incoherentes de la llamémosla orquesta; quédense con mi consejo de "escuchen la weá y si la entienden bienvenidos a la habitación donde los avatares y espíritus buscamos la iluminación luego de creer haberla encontrado".
 En la loca loca (cofcofcharcha) década de los noventa, con varios años y experiencia en el cuerpo, sacaron "Lyrics", una apuesta más relajada y hasta poco innovante que les juro que me había bajado hace dos años, después de mas de siete buscándolo, pero no puedo encontrarlo por ninguna parte. Quizá nunca lo inventarié o lo grabé en uno de los tantos dvd que el grabador me abortó, pero es más probable que esté en el disco duro viejo y la verdad es que es super poco probable que lo saque dentro de este año. No les vendré con weás. De todas maneras, si me motivo y lo saco o lo encuentro en otra parte lo subo, ustedes ya saen ya. Por lo pronto los dejo con una aventura italiana que ni Ezio Auditore podría haber vivido ni encontrado en sus perseguidas piezas del Edén. Algo así era, hace rato que no lo juego. Como les iba a decir, aparte de Lyrics Opus Avantra dio giras por el extranjero y en el 2008 sacó un DVD registrando una presentación en Japón. De hecho hay unos videos en youtube y están de rechupete. Creo que ya lo dije, no sé.

 Ahora pasemos a lo incómodo. Tengo este post en reserva desde hace unas semanas, pero si algo me motivó a retomarlo fue... nah, en verdad cada día añadía algo para que esto no se vea tan botado, aunque si confesaré que la no-sé-cuanta mención en la página de 7mo Vicio que tasé gracias a un amigo me invitó a escribir de nuevo para que los que van llegando y los más vetustos vean que en verdad no estamos muerto, mucho menos de parranda, pero si trabajando mucho (en el trabajo, porque acá es poco). Gracias por los visitantes; sigo con la paranoia de que tanta gente hará que caigan las denuncias por la DMCA como hace años, pero puta, si hay gente que recibe bien esto de ver a un futuro paciente psiquíatrico-campesino-chimpancé divagando sobre esto y aquello y a veces sobre música bacán po, que mejor. Sentía que hablaba solo y no me molestaba, y si es así nada habría cambiado. Por otra parte, y retomando el primer punto, tengo mucho material que varias disqueras grandes e independientes tienen en sus catálogos pero que no han vuelto a reeditar, así que chúpenlo si me sacan algo no-comercial. Lo que al menos me alegró harto es que el post de Discus tiene hartas visitas y mientras más gente conozca el gamelán mejor. Y como dijera el famoso conde vampiro Antonio Vodanovic: "ustedes sigan bailandom, ustedes sigan bailandom", que somos lentos pero cumplimos [debí poner entre mis resoluciones de fin de año dejar ese plural editorial, pero meh].
Gracias por jugar.
El futuro es ahora.
SNK.


1974- Introspezione

1975- Lord Cromwell (Plays Seven Suites for Seven Vices)

1989- Strata

sábado, 31 de octubre de 2015

Shub-Niggurath

 Por la conchesumomias de Guanajuato, pasan los días y aún no hay panorama con amigos para este fin de mes. Para colmo acabo de encontrar a una mina en internet a la que "conocí" en la pega y tiene todas las características de las que me mandaron a la chucha antes. No tiene nada que ver, pero tenía que enojarme más. Para mí halloween es como el día de los enamorados: un día que sé que es comercial por más significado que le dé, pero que me es "importante" y que me gustaría celebrarlo con alguien, pero siempre termino pasándolo solo, sentado frente al PC con un paquete de doritos apoyado en mi guata. No lo había pensado, pero suena como un buen panorama; de hecho, yo cacho que repitiéndome las tres " El Regreso de los Muertos Vivientes" la hago de oro. Es más, tengo unos libros de terror pendientes a los que podría darles el bajo y, de paso, vean si les tincan: "El club de los parricidas" de Ambrose Bierce, "Historias espeluznantes" de Arthur Conan Doyle (ambos de ed. Valdemar), "Los mitos de Cthulhu" de master Lovecraft (ed. Alianza) y el ensayo "Fantasmas del norte" de Patricio Rivera Olguín (ed. RIL). Tengo otros más bacanes por ahí, como "Un fantasma inconsistente y otros cuentos" de M. R. James (ed. Valdemar nuevamente) y "Fantasmas y casas embrujadas de Chile" de César Parra. A manera de reseña mula, les diré que no miren a huevo a Doyle como autor de terror, que es muy conocido por las novelas de Sherlock Holmes, pero tambien era un firme creyente en el espiritualismo, por lo que sus relatos se tiñen de las creencias pseudo-científicas de esta corriente religiosa y busca justificar y aumentar la presencia de lo paranormal. Creo que los fanáticos más acérrimos ubicarán todas esas novelas, pero no mucho "Fantasmas del norte" y el casas embrujadas de César Parra; el primero es un ensayo que busca relacionar la creencia en fantasmas, principalmente en la región de Tarapacá, con la esperanza humana de mantener vivo el recuerdo de quienes se fueron, muy en la onda de un ensayo socio-antropológico pero sin citas infernales a autores que no tendrás la paciencia de leer. Aún así se apoya en una bibliografía sólida, pero ayudado más que nada por testimonios orales. Por otra parte está el libro de César Parra, que a más de alguno de ustedes los habrá guiado por el Cementerio General de Santiago o lo habrán visto vendiendo pomadas en la tevé pública. El libro no es malo, de hecho entrega hartos datos paranormales anecdóticos sobre cada región, de norte a sur y previo a la "nueva" división regional, de esta franja de andesita y rocas metamórficas, con historias que nunca habrías imaginado que pudieron pasar acá y que dificilmente encuentren en internet, como una aparición de un yeti extraterrestre en el Cajón del Maipo entre otras bizarrerías. Los únicos detalles que me impidió disfrutarlo fueron sus muchos errores de edición (cosa perdonable aquí y en mi cuenta de facebook) y muy confusos, pues te cuentan una pequeña historia en una parte, te meten otra y luego te repiten la anterior con ligeras modificaciones sintácticas. Sé que esta edición está por agotarse, así que si vuelven a reeditarla porfa corríjanle todo.

Paremos el webeo literario y pasemos al musical, que no me pagan por vender libros en internet, aunque nadie me pide estos en directo y quedo acumulado... se pierden puro win y llevan la aberración de Kayser...
Antes que terminen de leer el título y digan "aaaah, a estos culiaos los conozco, son la zorra" con sus voces de metaleros gordos chascones les aclaro que no no no nenoides, no se confundan; si vinieron por los Shub-Niggurath de México clickeen la flecha pa'trás, esto es otra volá mucho más llena de sombras en movimiento y sacrificios humanos. Me gusta el grindcore, pero estos son otros dominios y si buscan lo extremo saldrán llorando por no encontrar baterías anfetaminadas ni cantos guturales, pues lo que abunda acá son el trombón, los ritmos percusivos del jazz, teclas frenéticas, una guitarra malherida y la voz inquebrantable de una soprano que invoca a las entidades más viscosas de las esferas exteriores. Esto es el Shub-Niggurath de Francia y de los 80.
Muchas enciclopedias del rock progresivo dicen que Shub son puro zeuhl, que son el sucesor darks de Magma pero hay muchas diferencias notorias sin necesidad de usar luz negra ni lupa para encontrarlas. La primera es que el zeuhl, estilo y término creado por Christian Vander para la música de su banda "jazz-fusión-en-busca-de-identidad" Magma, con todo un lenguaje (kobaïano) creado para el concepto espiritual y espacial de cada uno de sus álbumes; ritmos que combinarian el gospel con matices casi militares, con "llamado y respuesta", muchas repeticiones así como variaciones abruptas, más una línea de bajo proto-funk que pareciera no combinar con la monstruosidad del rock sinfónico, pero que logra encajar. Shub-Niggurath no tiene nada de eso, por ende sería zeuhl si nos ponemos a picar fino y notamos que su batería (hablando de los primeros trabajos) aletea por todas partes como la del Vander de la primera época, mas es una característica heredada de sus raíces jazz. Quizá el sonido pomposo que le imprime el trombón, pero no, siguen faltando elementos para considerarlo una orquesta zeuhl. Talvez el bajo palpitante que dirige nuestro ritmo cardíaco o la voz cacofónica que acompaña a la guitarra para acompañarla como las únicas notas agudas entre tanta oscuridad de baja frecuencia, pero no. A pesar de todo esto, considerando que ellos se declaraban seguidores del sonido de Magma y porque es más fácil así, dejémoslo como zeuhl. Digo, así podemos clasificarlo más fácil para el que quiere guiarse.

 Los orígenes del grupo se remontan a 1983, cuando el bajista Allan Baullaud quiso rendir tributo a este estilo tan raro como es el zeuhl junto a Frank Fromy (guitarra), Franck Coulaud (batería y percusiones), Jean-Luc Herve (piano y órgano) y las señorritas Ann Stewart (voz) y Veronique Verdier (trombón). Para quienes cachamos a Lovecraft el nombre de la banda nos es conocido, pero para quienes aún no leen su prosa arcaica y no apta para impacientes, Shub-Niggurath es un dios/diosa de su panteón de seres adimensionales y tentaculados, venerados por humanos y seres extraterrestres que necesitan ser devorados por alguna entidad superior. Como el cristianismo, pero con más mucosidad y tentáculos. Tenían buena aceptación entre los fans de Magma y del RIO, si hasta su disco homónimo del 85 se vendió super bien para ser un cassette autoproducido. Este ya nos introduce a un mundo cargado de frecuencias bajas, gritos agonizantes y explosiones repentinas de caos, lo que le hace más honor a su nombre que la banda mexicana. Entresol, por ejemplo, comienza con un ligero drone que no sé si es un rugido o distorsión de la guitarra sumado a los platillos, pero evoluciona en lo más cercano al zeuhl que podrán escucharles, con un piano que a ratos apenas se escucha sobre la guitarra que algo busca articular encima de una batería a lo Chris Cutler de Henry Cow en su época de Art Bears. Esta e "Introduction" (que lel no es la que abre el disco) son las más digeribles para quienes no quieren prestar oído a composiciones largas, pero si son de ESE tipo de gente jódanse, porque joyitas de 15 minutos como "Barback" demuestran por qué el grupo tuvo buena crítica desde un comienzo. El trabajo de Shub-Niggurath es como los principios erísticos y anerístico aplicados: caos aparente y orden aparente. El disco termina con "In Memorium", un tema menos cargado a estallidos repentinos de pánico, pero quédense con el riff de piano que abre la parte instrumental, porque se parece mucho a la guitarra que nos recibe en el segundo opus de Shub-Niggurath y en su primer disco de factura profesional.
Les Morts vont Vite... el primer disco de Shub que escuché y, puta, no andaré con rodeos, les juro que me enamoré de esta preciosidad desde la primera vez que lo escuché, tanto por los trombones maléficos como por la voz de Ann Stewart. Hice dibujos alusivos a cada tema, le hacía historias de trasfondo basándome en los títulos, me imaginaba como habrán sido las dos mujeres de la banda y tenía que ser soundtrack obligado para cada survival que jugara. Pasando a los temas, empieza la música y ya sabe a que viene, ya leyendo el primer tema titulado "Incipit Tragedia", que del latín al eshpañol sería "Aquí comienza la tragedia" nos topamos con una voz soprano aullando con algo que suena como el tritono pero no es el tritono, que ya huele a banshees, muertes y casas mohosas donde alguien murió y se manifiesta mediante sangre brotando de las paredes. De hecho, Cabin 67 me sonaba mucho a alguna habitación cargada de poltergeists espantando a sus dueños a punta de platos voladores rompiéndose en sus cabezas, pero luego de 5 minutos llega "Yog-Sothoth" con sus 12 minutos de tensión y amenaza, como describiendo los eventos que acaecieron en el granero de los Whateley y la captura de la cosa que escapó de su casa, con la que Henry Armitage y compañía libraron un feroz combate en la cima de un cerro, donde éste ser invisible, muy parecido a su padre Yog-Sothoth, logró ser destruído. "La Ballade de Lénore" es otra pieza de mucha belleza oscura y estallidos descontrolados de energía, inspirados por el poema gótico Lenore (o Leonora, según la traducción) del alemán Gottfried Bürger, obra que también inspiró a Horace Vernet, célebre pintor francés del siglo XIX con influencias orientalistas, a plasmar su cuadro La Ballade de Lenore, que a su vez sirve como portada para este disco. Difícil que sea de otra manera, pues esta pintura es puro miedo encuadrado, detallando muy bien la escena final del poema en que... bueno, léanlo y de paso notarán que el título "Les morts von vite" es una línea de esta obra y dice en español algo como "los muertos son veloces". "Delear prius" ya es paja, es una suerte de ojo del huracán para "J'ai vu naguère en peinture les harpies ravissant le repas de Phynée", una pieza con un título tan largo que tuve que copiar del internets y una historia personal tan weona que la contaré porque rellenaré para evitar el hambre. Pasa que la primera vez que me bajé este disco, onda 2006 más o menos, lo hice por eMule, así que fue una paja suprema tenerlo, y después de sacarle todo el jugo me di cuenta que Cabine 67 sonaba igual igual al susodicho tema. Es más, era la misma weá, calcada con pulso firme y sin errores. Fue entonces que un buen samaritano la subió a youtube y por fin pude salir de la duda, dandome de bruces con un tema intempestivo y cargado de malicia que cerraba mucho mejor el disco a como lo tenía antes.
Eso con Les morts vont vite.
La banda pasó 5 años sin sacar un solo disco, solo de vez en cuando colaborando con algunos compilados en que Musea lanzó lo más audible de su repetorio zeuhl (Enneade) y otro compilado, muy raro de encontrar por cierto, tanto en físico como en digital, con la banda experimental Sleaze Art (Dithyrambe), sumándole un disco en vivo que tuve hace muchos años en mp3 y perdí en una de las tantas formateadas. Varios miembros salen de la banda, otros entran y otros simplemente cambian de instrumento, hasta que por fin lanzan su nuevo trabajo en 1991, titulado C'etaient tres grand vents. Se nota que tocaron harto con Sleaze Art, porque se ve un cambio super notorio en el sonido de la banda. De los estallidos jazzisticos demoníacos del disco anterior pasamos a una banda que se toma su tiempo, su largo tiempo, construyendo una atmósfera cada vez más pesada, obviamente ayudada con el trombón y con la guitarra cada vez más distorsionada, levantando poco a poco un mausoleo sonoro que, después de casi 6 interminables minutos, logra desmoronarse en una batahola casi improvisacional de golpes de cada instrumento. Porque para ser tantos temas igual son cortos, en comparación con los más de 10 minutos de cuatro piezas del otro disco, pero el tiempo que les toma llegar a algún punto las hace casi indigerible. Hasta Univers Zero, banda vieja experta en crear ambientes tétricos y tensos de casi 20 minutos, puede mantenerte interesado por al menos 18. Al final no hay muchos temas rescatables en este disco, mucho menos memorables, pero eso no significa que todo sea malo, si la cosa es tener harto tiempo para poner oreja y terminar gustando de piezas como "Ocean" o la confusa "La Nef de Feu". La primera vez que lo escuché no pude evitar preguntarme "que pasó Shubby, antes eran chéveres" y sentarme en un rincón a llorar por todo el tiempo que había invertido deseando el disco y buscándolo por todos los P2P disponibles. Lo positivo es que, si mal no recuerdo, este disco (o el de Archaïa) me motivaron a dejar esas redes virulentas y tirarme un piquero a la frondosa montaña de ropa americana que es la internets con su descarga directa. ¿Conclusión? Si quieren algo que suene de fondo mientras duermen y buscan explorar el fascinante mundo de las pesadillas, quieren asustar a algún cabro chico poniendo música en la oscuridad o quieren algún soundtrack para cuentos de fogatas, full recomendable. Aún así no es la gran weá; al menos no es la respuesta superior a Les Morts vont Vite.

 Después de recibir una respuesta no tan auspiciosa como la recibida con sus trabajos anteriores, Shub-Niggurath siguió tocando en lugares pequeños y en algunos festivales de viejitos, espantando a los que querían su material antiguo con ruido e improvisaciones flotantes llenas de más bajos que altos, sea en sentido sonoro o en coherencia/cohesión. Entonces nuestra historia llega a su casi-fin en 1995, cuando el bajista, fundador y única figura estable dentro de la banda, Allan Ballaud, muere de cáncer y el resto de la banda lanza Testament, un álbum pajero e inestable a cagar que tuve en mi posesión digital también, pero quedo en otro pc. Si lo consigo por ahí lo subo, pero la verdad es que, si les gustó harto Shub-Niggurath y quieren todo lo que hayan sacado, les serviría como material de colección y nada más. Porque en digital ni pa trancar la puerta serviría. Por el 2003 sacaron Introduction, que también tuve (¬¬) y también perdí (¬¬x1000), aunque no se pierden de gran cosa, porque al parecer lo borré pues es el disco homónimo remasterizado lo mejor que se pudo. Igual si lo consigo lo subo.

 Ya, felices jalogüines y próspero año nuevo, espero que vean películas buenas y se les carien los dientes amén.


1985- Shub-Niggurath

1986- Les Morts Vont Vite

1991- C'etaient Tres Grands Vents